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Opo Flashes

Tras las FAQ`S, los Casos Cortos de STI y los Pequeños Modelos, estreno otra sección mini de mi blog: Los Opo Flashes.

Ya he escrito de casi todo lo que se podía escribir sobre mi experiencia opositora y creo que me han hecho todas las preguntas que se podían hacer, pero aún salen pequeñas cosas, dudas, anécdotas, recuerdos, que se merecen su lugarcito en este blog. Fogonazos, destellos, flashes sobre la oposición. Teoría, práctica, experiencia y hasta pruebas de la manta, si se tercia.

¡Levantamos el telón¡

 

Opo Flashes

¿Canto bien?

“Llevo unos meses opositando a notarías; estudio tres temas cada semana y aunque tengo bastante claro mi objetivo y estoy muy animado, nunca consigo cantar con la seguridad que debería. Mi duda está en que no sé cómo practicar el cante para hacerlo con la naturalidad que lo hago en casa demostrando que verdaderamente me sé el tema. He seguido todos los consejos de mi preparador (cantar delante de un espejo, de mis padres, de mi novia…) y llegados a este punto, tengo la duda de que realmente esto pueda ser para mí”

He hablado del ritmo de estudio en otros posts de esta sección de Oposiciones, así que lo que me interesa de esta consulta es:

¿Qué opinará su preparador?

¿Sus padres o su novia tienen un contacto con el mundillo de las oposiciones que les permita enjuiciarle debidamente?

Evidentemente si uno no se auto convence, parecería que la cosa no va demasiado, pero a veces nos exigimos demasiado a nosotros mismos. ¿O no? ¿Cuántas veces no estuve de acuerdo con la impresión de mi preparador tras cantarle un tema? Muchas.

A mi me parece que no hay mejor entrenamiento que cantar y cantar y que la seguridad la da lo bien que se sepa uno los temas.

¡Vente a verme un día y te doy mi opinión¡

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¿Cuándo salen las notas del tercer ejercicio de las oposiciones a notarías?

notas notarias

Pues lo dice el Artículo 18 del Reglamento Notarial:

“Las calificaciones se harán, en los dos primeros ejercicios, al término de cada sesión, y en el tercero y cuarto ejercicios, el mismo día o el siguiente en que concluya la lectura por el último opositor“.

Es costumbre que el último opositor al que corresponda leer, sea el único que lo haga en el día, pues una vez que termina de hacerlo, el Tribunal se encierra a calificar y saca en ese día la lista de aprobados del tercero que es (aunque ha habido excepciones) la lista de aprobados definitivos de la oposición.

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¿El Tribunal te puede decir algo durante los exámenes orales?

tribunal examen notarias

Pues poca cosa.

Solo lo que indica el Artículo 16 del Reglamento Notarial:

“El tribunal no hará advertencia ni pregunta alguna a los opositores sobre las materias del ejercicio. Al presidente corresponde fijar la hora del comienzo y fin del ejercicio y advertirá al opositor, por una sola vez, con diez minutos de antelación, la hora en que debe acabar. Podrá también exigir que los opositores se atengan a la cuestión y eviten divagaciones inoportunas, y dar cumplimiento a las prescripciones de este reglamento relacionadas con la práctica de estos ejercicios”.

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¿Por qué cuando me retiro o suspendo en notarías no sale mi nombre?

me retiro de notarías

Pues porque lo dice el Reglamento Notarial en su Artículo 18:

“Las calificaciones se expondrán seguidamente al público, expresándose el número de puntos alcanzados por cada opositor, sin hacer mención de los opositores que no hubiesen sido declarados aptos en los ejercicios”.

De ahí que un opositor suspendido, retirado o excluido, deje de ser FULANITO DE TAL Y CUAL, para quedar convertido en un triste número y una letanía a continuación:

SUSPENSO o NO APTO

RETIRADO

EXCLUIDO

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¿Por qué te ponen en notarías una nota de 5,01 y no de 5,00?

5,01 nota notarías

Pues la verdad es que no lo sé.

En mis cinco convocatorias, estoy seguro de que al menos en una dieron cincos (5) y no cincos ceros unos (5,01). Se interpretó, creo recordar, como un aprobado “con condiciones” que te obligaría a pasar algo más holgado el siguiente ejercicio. Posteriormente no sé si se han dado más casos. Lo habitual es que el que aprueba con la mínima lo haga con 5,01.

Recuerdo a un viejo compañero de colegio que se empeñaba en decir que en mi primer oral, había aprobado con la mínima y yo le decía (enfadado): “No he aprobado con la mínima; la mínima es 5,01 y yo he sacado un 5,05”.

Lo de las notas lo regula el Artículo 18 del Reglamento Notarial que dice al respecto:

“En los dos primeros ejercicios, cada uno de los miembros del Tribunal podrá conceder de uno a diez puntos, y de uno a veinte en el tercero y en el cuarto. En ningún caso al opositor que haya obtenido la declaración de aptitud en un ejercicio podrá asignársele una calificación inferior a cinco puntos”.

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¿Qué es un Notario electo?

notario electo nuevo

Pues un Notario nombrado para un plaza determinada que aún no ha tomado posesión de la misma.

¿Son los nuevos aprobados Notarios electos?

En este momento, no. De momento, están a la espera de que se resuelva el concurso en el que van a obtener sus primeras notarías. La DGRN ya dictó la Resolución por la que se publica la relación de aprobados, pero falta ese otro trámite más.

De momento, ya he podido ver cuantos acceden a la lista de “El Notario más joven”.

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¿Se pueden consultar textos legales durante el tercer ejercicio?

consultar libros

Sí y hasta una calculadora.

Lo regula el Artículo 16 del Reglamento Notarial:

“Los opositores estarán totalmente aislados, y no podrán consultar sino los textos legales que el tribunal les permita, y que por sí mismos se proporcionen, sin notas de jurisprudencia ni comentarios. Así mismo podrán utilizar calculadora”.

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¿Te pueden echar de los exámenes orales?

excluido examen notarias

Sí, aunque es inusual que se excluya a nadie con el clásico toque de campana.

Lo regula el Artículo 16 del Reglamento Notarial:

“En el primer ejercicio se podrá excluir al opositor, al concluir su exposición del segundo tema de Derecho Civil, si el tribunal, por unanimidad, acuerda que los ha desarrollado con manifiesta insuficiencia para obtener la aprobación. Igual medida podrá ser aplicada en el segundo ejercicio al término de la exposición del primer tema de Derecho Hipotecario“.

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“Anímicamente, no puedo más”

opositor animicamente agotado

“Leo y releo sus posts sobre la oposición. La mía es sin duda mucho más liviana que notarías, pero aún así nado a diario en un mar de incoherencias y desánimo. Intento luchar contra la soledad que supone saberte sola ante un temario y con la gente a tu lado animándote cuando el opozulo se hace el lugar más frío y vacío posible. El saber si estoy haciendo lo correcto, si he tomado el camino adecuado o es momento de dejarlo (porque anímicamente no puedo más) es el dilema que me atormenta a partes iguales. Luego veo que usted, tras sacrificios y sacrificios lo consiguió y eso da aliento. Le aseguro que sí. Simplemente es una reflexión en voz alta, a alguien que por sus posts creo ha pasado por esto. Gracias.

Me pongo perfectamente en tu lugar, me siento completamente identificado contigo. Explicas a la perfección como se siente uno cuando no puede más y lo haces en no más de cuatro líneas.

Sabes que pienso que todas las oposiciones tienen una base común: hay que empezar, acostumbrarse al estilo de vida, estar satisfecho con el resultado y seguir avanzando hasta el final. Suerte tienes si tienes quien te anime (quien te anime de verdad, pues los que pasan por tu lado diciendo las mismas frases hechas de siempre a mi particularmente me molestaban más que me ayudaban). Estoy seguro de que no has hecho lo incorrecto. Has hecho lo que has querido y lo que has podido, pero si anímicamente no puedes más tienes que pasar al plan B (ayuda psicológica), al plan C (tratamiento médico) o al plan D (dejarlo). Yo pase por el plan B y el C y conseguí evitar el D, aunque estuve muy, pero que muy, cerca de no conseguir evitarlo.

Como bien dices, mis sacrificios me llevaron a conseguirlo pero estuve en la cuerda floja, muy en la cuerda floja. Perfectamente pude no haberlo conseguido. Ánimo y piensa que puedes estar más cerca por este camino que comenzando uno completamente distinto.

Muchas gracias por tus palabras que me animan a seguir escribiendo sobre las oposiciones.

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“Maravillosa aventura de la oposición”

aventura opositar

Impagables estas reflexiones compartidas de un amigo opositor que aún tiene ánimos, después de un largo recorrido, para calificar a nuestra oposición como “maravillosa aventura”.

Discrepando en esos términos pues para mí la oposición fue una tortura de principio a fin, de la que salvo muy poca cosa (aparte del resultado final, lo aprendido y el valor del sacrificio y el esfuerzo), decía mi amigo además cosas como que:

“Es curioso como el tiempo sitúa las cosas en su sitio”

Y hablaba de que: “Preparadores hay muchos, pero preparados no todos lo están”

No he abandonado gracias a mi preparador, que me ha hecho la oposición una meta alcanzable y que lejos de la falta de entrega y atención que dispensan muchos preparadores, haciendo el camino estéril y poco gratificante, me muestra empuje e ilusión

“El tiempo no puede atesorarse, solo ganarse perderse o ahorrarse y ha sido recientemente mi enemigo, pero también mi amigo en numerosas ocasiones cuando he conseguido obtener el máximo partido de él”.

“Profundo agradecimiento al preparador”. Yo también se lo dispenso al mío al que pronto le dedicaré unas líneas más extensas pues recientemente he pensado que se las estoy debiendo desde hace tiempo.

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A vueltas con el sistema de acceso al Notariado

acceso al notariado

En otro blog en el que participa mi alter ego, se publicó en la sección Firmas Invitadas este post de Eduardo Llagaria. Algún comentario insistía en lo “deficiente” de nuestro sistema de selección y acceso a la profesión. Debatimos y como lo que escribe mi alter ego es también de mi propiedad intelectual y no me apetece que se me pierda, sin recoger la opinión de la otra parte que es suya, lo voy a dejar guardadito en este Opo Flash por si me hace falta volver a utilizar argumentos similares.

Yo dije: 

“Desconozco como funciona el examen MIR y no sé si usted tiene el conocimiento suficiente para opinar de este modo sobre nuestras oposiciones. Según su postura los exámenes orales no podrían existir y no veo razón alguna para que desaparezcan (además de que nuestro tercer ejercicio es escrito y no oral). ¿Porqué se va iba a tener que globalizarse (generalizar hubiera sido más apropiado) un sistema u otro? Son sistemas, ninguno es infalible, ni perfecto. ¿O es que el del MIR si es perfecto? La confianza o desconfianza en los sistemas es cosa de cada uno”.

Y luego añadí:

“Es un sistema con pros y contras que tiene un acierto en la selección más que aceptable y que deja gente buena fuera, como se quedan buenos candidatos fuera del MIR o de unas oposiciones a bombero, accediendo médicos incompetentes (o bomberos) al sistema. La función pública es pródiga en ejemplos y no iba a estar exenta la medicina, ni el Notariado.
Noruega tiene un sistema diferente en tema notarial y por tanto no me sirve como ejemplo. El post de Eduardo Llagaria está dirigido al consuelo de los suspensos en una noche muy complicada y especial, no puede extrapolarse. Lo siento, no veo que proponga nada que mejore lo actual, lo único que veo que propone es un examen tipo test y, francamente, no me cuadra por ninguna parte. Tal vez no interesa cambiar lo que funciona“.

Y hoy añado, ¿desearíamos un sistema exigente para los políticos y desechamos un sistema exigente para los Notarios o, en general, el sistema de oposiciones para el acceso a cualquier puesto público?

Para terminar: tengo material para alguna entrada más sobre este tema, así que cualquier día vuelvo al ataque …

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Autoexigencia, autopresión y autodestrucción del opositor

Tengo una amiga opositora con la que me suelo encontrar en el backoffice de Instagram donde filosofamos de vez en cuando sobre la oposición.

Hablábamos el otro día sobre la autoexigencia, la autopresión y la autodestrucción del opositor. Decía mi amiga que cuanto más víctima del ego sea el opositor, más vulnerable. A lo mejor, seguía diciendo, la solución es dejar de ser víctimas del ego para encajar mejor los fracasos. Es complicado, pero eso evitaría mucho sufrimiento al opositor, sufrimiento que nace del miedo al fracaso.

El miedo al fracaso lo tiene todo el mundo, pero en el caso del opositor a notarías, nos encontramos ante un estudiante que por lo general no ha tenido dificultad con los estudios y comienza a estrellarse con ellos cuando llega a la Champions League, al Mundial de los estudiantes. Yo no fui un estudiante de los mejores en la época de la Facultad. Fui mejorando curso a curso y cuando aprobé todas las asignaturas en quinto, tome la decisión de intentar aquello que siempre había querido ser. Mis fracasos, mis suspensos, que fueron horrorosos, no lo fueron por mi ego, sino porque suponían nuevas prórrogas a la normalización de mi vida. Fui muy autodestructivo y me metí mucha presión. Mi principal autoexigencia, bastante destructiva y agotadora, era la de imponerme siempre un perfecto cante de cada tema, resultando en ocasiones esa exigencia verdaderamente agotadora. Por lo demás mi autoexigencia era la que me fue permitiendo la marcha de las cosas, puesto que durante un temporada no fui más que un opositor zombie.

Yo le decía a mi amiga que lo cierto es que mi ego estuvo bajo mínimos durante muchos años. Fui consciente de la dificultad de la empresa desde el minuto uno. Me sentí siempre muy incomprendido, excepto por mi preparador, mi familia y mi novia/luego mujer. El resto del mundo no me aportaba nada y yo para ellos era el eterno opositor. A menudo tengo la sensación, en esta época de mi vida, de que la gente que hace más tiempo que me conoce, es la que realmente menos me conoce, porque se acostumbraron a aquel Justito fracasado, aspirante a lo más alto y estrellado permanentemente.

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Dictamen sí, dictamen no: Círculo vicioso

Los opositores que tienen el programa más o menos en la cabeza, los que tienen una cierta veteranía y no se encuentran pasando una mala racha, suelen encontrarse con un gran dilema:

“Si preparo dictamen, no puedo estudiar los temas y si no preparo el dictamen, cuando apruebe los orales, me voy a ver apurado para hacerlo. ¿Qué hago?”

Pues como siempre, hay que tomar una decisión, dosificar el tiempo y hacer lo que uno, y sus preparadores (y su momento personal), consideren oportuno.

Me decía uno de los nuevos flamantes Notarios aprobados hace pocos días que:

“Con los temas parece imposible sacar un solo minuto para dedicárselo al dictamen, pero es cierto que los que hicieron alguno de vez en cuando, iban mucho más tranquilos y se les veía más sueltos que otros que, como yo, no habíamos hecho ninguno. Para mí han sido, sin duda, de los peores meses de toda la oposición y creo que merece la pena hacer el esfuerzo e ir poniendo en práctica los conocimientos que tenemos porque luego se hace mucha bola y cuesta entender e hilar todo”.

Yo no lo hubiera explicado mejor. Gracias por el comentario.

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El que no sepa cómo ayudar al opositor, mejor que se calle

Aún no sabía lo que era el surmenage o síndrome de fatiga crónica, pero lo estaba padeciendo, mis padres se estaban divorciando y toda la familia atravesaba unos días complicados, estudiaba cerca de catorce horas al día, llegaba el momento de la verdad pues mi primer examen estaba a pocos días vista y mientras estaba comentando con mi novia todo esto y lo agotado que me encontraba, el miedo que tenía a coger un resfriado o a pagar un reventón y lo difíciles que se me estaban poniendo las cosas, me doy la vuelta y veo que alguien próximo (afín…), que está presenciando la conversación, me está haciendo burla, poniendo cara de llorar mientras simula que se frota los ojos haciendo algo así como los pucheritos de los niños pequeños. Era su particular forma de expresar que qué pena le estaba dando lo que yo contaba y de significar que lo mío no era para tanto, a fin de cuentas estaba ridiculizándome.

Pensé … ¡este tío es imbécil¡

Estarán de acuerdo todos los opositores: el que no sepa como ayudar, ¡mejor que se calle y no diga nada¡, porque recurriendo a este tipo de cosas, se produce el efecto justamente contrario al que se persigue. En vez de animar lo que haces es cabrear y en vez de quitar hierro lo que consigues es que uno se sienta completamente incomprendido.

Por cierto, lo del surmenage lo tengo contado en este otro post.

 

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Estar “turbio” como opositor

Me hizo gracia un opositor con el que charlaba el otro día cuando me dijo que “estaba un poco turbio” y que si yo había podido aprobar y también “estuviste turbio”, él “algún día dejaría de estar turbio y aprobaría”.

Pero, ¿cómo se sale de la turbidez? Esa es la gran cuestión.

No sé cómo lo conseguirá mi amigo, aunque me consta que está poniendo toda la carne en el asador, que está poniendo todo de su parte para salir de esa turbidez que creo es consecuencia de su reciente suspenso y del temor y ansiedad que de los suspensos siempre suele derivarse.

Ya lo he contado muchas veces, yo salí cuando pensé que me presentaría solo una vez más y la tenía a la vuelta de la esquina. Aquel convencimiento me liberó y aunque tuve muchos altibajos, aprobé cuatro años después de salir de mi turbidez (bueno, muy diáfano, muy diáfano no volví a estarlo nunca).

Lo que me sirvió a mi, puede que no le sirva a mi amigo, pero al final estas situaciones son bastante parecidas. Todos hemos sido buenos, muy buenos estudiantes, de los que no suspendían, de los mejores de la clase, de los de sobresaliente o matrícula. Somos conscientes de la dificultad (a lo mejor no tanto) de nuestro nuevo proyecto y cuando suspendemos nos quedamos desnortados, nos entra el canguelo, perdemos la paciencia y directamente nos vamos al extremo contrario a lo que siempre habíamos sido.

¡Error¡, pues seguimos siendo los mismos y hay que conservar la calma para salir de la turbidez ya que puede quedarnos mucho tiempo por delante para aprobar. Tal vez la siguiente no sea la nuestra, pero si la otra, o notarías o registros otra vez, pero turbios difícilmente podremos aprobar…

 

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Estás nominado para dejar “la Academia”

academia nominado oposiciones

Lo siento, pero no veo bien que se señale precipitadamente (salvo casos excepcionales) la puerta de salida de la Academia a los opositores.

Si yo estuviera tan convencido de que alguien no va a aprobar la oposición, probablemente le diría que no quiero seguir preparándole por tal razón y que llame a otra puerta, que yo lo tengo claro y que no quiero perder el tiempo con él, AUNQUE PUEDA ESTAR EQUIVOCÁNDOME, pero decirle a alguien que no vale, que se lo deje, que se dedique a otra cosa, no me parece lo correcto.

Escasean las vocaciones y una vez más diré que no somos todos iguales

Hay opositores de diferente desarrollo y recorrido a los que habría que ir catando, como los vinos, para ver como evolucionan, pasando de los lagares a las cubas y luego a las barricas y a las botellas, de mosto a joven, de joven a crianza y luego a reserva (mejor no llegar a ser un gran reserva en esto de las oposiciones).

¿Quién diría que yo acabaría aprobando? Los de William Hill me deberían situar en un 100 a 1. Nadie apostaba por mi. Nadie daba un duro por mi. ¿Y ahora qué? Supongo que habré demostrado algo, ¿no? ¿Qué no somos todos iguales? ¿Qué podemos equivocarnos en nuestras apreciaciones sobre alguien?

Dejemos a la gente decidir por sí misma

Digamósles la verdad, si nos parece oportuno, pero la verdad absoluta es únicamente que “no te quiero seguir preparando, porque YO no confío en tus posibilidades”. Nada de eso “de núnca vas a aprobar” o “tú no vales para esto”. ¿Y tú que sabes? ¿Eres adivino? Seguro que te habrás equivocado con alguno que siguió y siguió y no aprobó, pero nunca sabrás si hubiera aprobado aquel que se lo dejó por tu culpa.

La gente tiene que caer sola del guindo. No hace falta mover el árbol para que caigan. Sí, ya se que algunos huelen que apestan a “no aprobarás nunca”, y ¿qué? ¿hemos venido al mundo para determinar (o salvar) el destino de los demás?

Así que a algunos, les falta decir como en la tele: “Estás nominado. Lo malo es que aquí casi nunca no se sabe quien va a ser “The winner.

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La fábrica de la Coca-Cola

Le voy a dedicar este Opo Flash a una amiga opositora que me contaba un “encontronazo” con un conocido que le hizo una gracieta sin gracia cuando le comentó, con retintín, que estaba descansando por unas horas del estudio:

“¡Ay¡ y has podido salir una hora de casa”

Le comenté que yo llevaba fatal esa clase de impertinencias.

Al poco de terminar nuestra conversación, recordé una de ellas que tuvo lugar instantes después de suspender por primera vez en el tercer ejercicio. Yo estaba acariciando el aprobado, tenía el título de Notario casi en la mano, solo sobrábamos seis en aquel maldito examen y llegó un “más que conocido” (un afín….) y me suelta:

“No te preocupes que yo te puedo poner a descargar cajas en la Coca-Cola

No sé cómo no me convertí en Hulk y le dí un par de derechazos en la napia. Sorprendentemente, a pesar de estar pasando uno de los peores instantes de mi vida, me contuve y arrastro desde entonces la mala uva (en realidad quería decir otra cosa…) que me produjo aquella circunstancia.

En fin, amiga, paciencia porque el día que llega “el qué bien vives”, verás las cosas de manera completamente distinta.

Ánimo. Ojalá lo consigas.

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La promoción notarial “republicana”

Me ha hecho gracia esta denominación que nos ha otorgado mi compadre y compañero de promoción, José Luis Navarro, esta mañana en Twitter.

Y es que somos la única promoción de Notarios del siglo XXI y del tercer milenio que no ha sido recibida, tras su aprobado, por el Rey de España.

¿Por qué? Pues para mí es bien fácil.

La promoción anterior a la nuestra “la de Barcelona”, fue la primera promoción del siglo y del milenio y se consideró oportuno que fuera recibida en audiencia real. Luego llegamos nosotros y se hizo lo mismo que siempre, es decir, no ser recibidos por el Rey, pero tras aprobar nosotros, se estableció como “costumbre” esa audiencia y todas las promociones han sido recibidas hasta la fecha.

Los últimos (“los de Madrid”) supongo que lo serán en breve.

A ver si como ha dicho Salvador Alborch, otro compañero de promoción, el Rey nos recibe a los 25.

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Oposición y matrimonio

Yo me casé cuatro meses después de mi primer suspenso en un dictamen y estuve opositando tres años más ya casado. Fue una buenísima elección, aunque reconozco que aquel paso me resultaba “doloroso” y no disfruté el momento como debí hacerlo (no podía hacerlo en realidad, estaba incapacitado para hacerlo). Nos fuimos de Luna de Miel a Canarias (a Tenerife primero y a Lanzarote después) porque no tenía ganas de mucho lío y ahora me arrepiento un poco (no de casarme, claro, sino de no haberme ido al quinto pino) pero como salió todo bien (es decir, aprobé) no tiene la menor importancia pues aquello formó parte de nuestro “camino” de pareja (¡y ya llevamos 27 años juntos¡) y de nuestro itinerario como opositores (ambos lo éramos).

Después de todo Canarias no estuvo nada mal (antes de aprobar volví dos veces más, una a La Palma y otra a Fuerteventura) porque en la despedida de soltero me rompí (más bien me rompieron) una costilla (prohibido preguntar qué estaba haciendo) y me fui de viaje de novios como si fuera uno del IMSERSO (y no un joven de 31 años) sin poder coger maletas, ni conducir, ni reírme a carcajadas…entre otras cosas…

Por su parte, mi mujer comenzó el viaje con las secuelas de una grave infección bucal ocasionada por una antigua endodoncia en la que se habían dejado algún resto de la pieza extraída.

Fue por eso que el cura en el sermón llegó a decir “esto parece una boda al borde de un ataque de nervios y recordad que Justito tiene una costilla rota y que a la novia la han operado de la boca hace unos días, así que cuidado con los besos y los abrazos”.

El cachondo de mi hermano quiso que el cura cambiara alguna de las lecturas por la de La Costilla de Adán, pero el cura que a esas alturas estaba para pocas bromas (después de haber pasado también en los últimos días por un cambio de iglesia que hubo que avisar a todos los invitados por razón de las obras de la parroquia que habían convertido el exterior en algo similar a Bosnia-Herzegovina), le puso cara de pocos amigos.

En fin, todo un poema…

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Opositores nostálgicos

Definición de nostalgia según la RAE:

Pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos.

Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida.

¿Se puede tener nostalgia de la oposición? o lo que es lo mismo, ¿es la oposición una dicha?

Leo o escucho estos comentarios y me recuerdan el chiste del jorobado que va a un cementerio.

Una mano sale de una tumba y le dice:

—¿Queee llevas en la espaldaaa?

Y dice el jorobado:

Pues una joroba.

Entonces, la mano que había salido de la tumba, da un chasquido y la joroba desaparece.

El jorobado, como loco, vuelve al pueblo y lo cuenta a todos. Ilusionado el manco, sale corriendo hacia el cementerio al encuentro con la misteriosa mano. Tiene suerte y la mano le sale al paso y le pregunta:

—¿Queee llevas en la espaldaaa?

Y dice el manco:

Pues nada.

Y entonces la mano que sale de la tumba, da un chasquido y al manco le aparece una joroba en la espalda.

En este caso, el opositor aprobado no va a ver desaparecido su título de Notario, pero tampoco hace falta restregarlo, aunque no se pretenda, a los que siguen con su joroba a cuestas (y sufriendo, en muchos casos, lo indecible, “lo que no está escrito“). Si encima lo acompañas de comentarios como “disfrutar de la etapa o de la oportunidad”, tal vez se pueda llegar al convencimiento de que este opositor, sin duda, ha sufrido poco.

También me viene a la cabeza aquello del Notario y la propiedad en el lenguaje…

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Preparando el dictamen con tiempo: El modo “¡ah, coño¡”

dictamen notarias

Ya hablaba de la pescadilla que se muerde la cola el otro día y es normal que estando con los temas, los opositores se agobien pensando en el dictamen, pero cuando uno lleva años de estudio y varias convocatorias a la chepa, no puede dejar demasiadas cosas a la improvisación y hay que procurar hacer algo “de dictamen” sin agobiarse, en plan tranquilo, aprovechando huecos, crisis, bloqueos o tomando un café con unos compañeros opositores y haciendo un poco de tormenta de ideas.

Haced lo que podáis, pero procurad sacar todas las semanas algunas cosas en claro. Lo agradeceréis cuando llegue el momento de aprobar el segundo.

Pienso, por ejemplo, que os puede hacer falta a muchos manejar más las instituciones sucesorias, relacionar unos artículos con otros. Hay que conseguir que os salten a la cabeza los artículos más importantes y que los apliquéis con fundamento y propiedad. Hay mucha faena, hay que trabajar mucho para despertar las cabezas y conseguir alcanzar el modo ¡ah, coño¡“eso ya no se me olvida”, “en eso no vuelvo a meter la pata”, o lo que es lo mismo ahora lo entiendo.

¿Vale?

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Secuelas mentales de la oposición

secuelas oposiciones

Me decían en Facebook el otro día:

“El tema tabú, del que nadie habla, es el de los que se quedan por el camino, algunos con secuelas mentales, con una especie de abstracción mental o con tics….”

Bueno, pues hablaré yo, aunque yo solo puedo hablar de mis taras después de aprobar (que alguna tengo) y de las que presupongo que tendría si no lo hubiera hecho.

Mis compañeros José Luis, Sergio y Zacarías, si hablamos de tics, recordarán cuantas veces nos llegamos a representar suspensos y haciéndonos caracolillos en el pelo, pero, fuera de bromas, si para los que hemos sufrido y nos hemos dopado a tope, resulta difícil recuperar la normalidad tras el aprobado, entiendo que uno pueda sufrir secuelas permanentes (que no podría describir, ni mucho menos definir en términos médicos), en el caso de no hacerlo.

Eso sí, conozco a unos cuantos compañeros que no aprobaron y están bien y que han superado el asunto, el bache, y, sin embargo, no conozco a ninguno que no haya sido capaz de hacerlo sin más huella que la del resentimiento permanente (que no es poca huella) o la de la eterna tristeza y resignación que genera haber estado muy cerca y no haberlo conseguido. Problemas de otra índole como los que me comentan, lo cierto es que no me son conocidos.

Mucho me temo que yo habría estado en este segundo grupo (triste y resignado) y que, de vez en cuando, me encontraría haciéndome caracolillos en el pelo, como mínimo.

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Tú, ¿notarías?

Es imborrable para mi el recuerdo de un amigo que allá por el verano de 1991 se interesó por lo que tenía intención de hacer una vez terminada mi carrera de Derecho.

“Notarías”, – le dije.

Su respuesta fue:

“Tú, ¿notarías?”.

La verdad es que su extrañeza me extrañó pues yo siempre había querido ser Notario (bueno, salvo una temporada que quise ser Alcaide). Después de todo, su duda no debió de extrañarme tanto pues casi no lo consigo…

No diré como me dijo Alfonso Ventoso en la entrevista que le hice, “que no es para tanto”, porque para mí sí que lo es, pero lo cierto es que siempre he tenido la visión de que (como en toda oposición), lo primero es acostumbrarse al estilo de vida, lo segundo ver cómo te van saliendo los temas y qué ritmo llevas y lo tercero es tener paciencia y estudiar mucho. Si lo primero y lo segundo van bien, puedes olvidar aquello de “tú, ¿notarías?” y responderte: “¿y porqué no?

 

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