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Compañeros de oposición tóxicos

Sufro la presencia (y es peor que sufrir de hemorroides, oiga usted) de personas muy tóxicas en mi entorno. Alguien de mi confianza me comentaba el otro día que cuando uno sufría los embates de un tóxico, luego había que superar “la resaca tóxica” hasta conseguir quitarse de encima la desazón que te ocasiona toparte con él. Un par de días después una nueva amiga opositora me dijo que ella había sufrido gran toxicidad en el ámbito de las oposiciones, así que le dije que como quería escribir algo sobre compañerismo en las oposiciones que a ver si me podía dar alguna pista sobre el tipo de toxicidad (sobre los sujetos tóxicos) que ella había sufrido. Un par de días después me contestó y me escribía este verdadero tratado sobre el asunto, que con su permiso publico hoy en mi  blog en el que hasta la fecha será el segundo post escrito por alguien que no soy yo. El primero fue este.

“Durante la preparación me he tropezado con dos grupos de personas que me han afectado positiva y negativamente.

GRUPO 1:  Personas “físicas” con las que he compartido parte del camino (amigos de la carrera y compañeros de preparador, todos ellos opositores conocedores del “mundillo”)

La historia de Doña Perfecta, la que todo lo hacía bien

compañeros de oposición tóxicos

Tuve una compañera de carrera que empezó antes que yo en el camino de las oposiciones. Al principio, me resultaba un apoyo fundamental porque siempre tenía palabras de aliento para mí. Sin embargo, esa sensación duró poco.

A menudo compartía con ella experiencias opositoriles y tuve que dejar de hacerlo porque, en ocasiones (las menos) era muy comprensiva pero en otras (las más) me hacía sentir una tremenda inseguridad.

Por ejemplo:

  1. Cuando le comentaba que X tema no lo conseguía memorizar porque lo consideraba difícil o que el tema Y lo había cantado regular en el preparador -cuando en casa me lo había estudiado perfecto-, ella siempre recalcaba que jamás tenía problemas cantando, que siempre estudiaba fenomenal y que se lo sabía todo al dedillo.
  2. Cuando compartíamos el ritmo de temas impuesto por nuestros preparadores, ella siempre llevaba cuatro veces más de temas que el resto de opositores.
  3. Cuando comentábamos lo difícil que era estudiar en épocas de crisis (problema familiar, de pareja…) doña Perfecta comentaba que a ella no le importunaba tal situación en la concentración para estudiar sino al contrario, que estudiaba aún más y mejor.

A lo dicho hay que añadir que doña Perfecta, al contrario de lo que hacíamos el resto -estar encerrados como ratas de biblioteca seis días a la semana- salía muchísimo, desempeñaba un empleo de quince horas semanales, tenía una gran vida social -que se encargaba de compartir por sus redes sociales- y siempre estudiaba todo lo que su preparador le exigía en cada momento.

Yo era demasiado inocente al principio y me creía todo lo que decía, hasta incluso llegué a pensar que tenía graves problemas en mi preparación porque jamás alcanzaba sus astronómicas cifras de temas y su idílica vida perfecta, más bien al contrario. Sin embargo, las mentiras tienen las patas muy cortas … doña Perfecta compartía preparador con Conocida, que también llevaba más tiempo que yo en la oposición. Un día cualquiera quedé a tomar café con Conocida para expresarle mi desasosiego con la oposición y ella me confirmó que todo cuanto sentía entraba dentro de lo normal. No obstante, yo le comenté el caso de doña Perfecta, que lo hacía todo tan bien que asustaba, que aprobaría pronto porque era una crack de manual. Conocida, tras unas cuantas carcajadas, me dijo que eso no era (ni de lejos) cierto. Doña Perfecta jamás había cantado un tema de diez porque el preparador les hacía un seguimiento, anotando las calificaciones de cada tema cantado en clase y que ella había podido acceder a las calificaciones de doña Perfecta y jamás había pasado de un siete u ocho.

A partir de ese momento dejamos de mantener conversaciones sobre la oposición y empecé a coger con pinzas sus comentarios. Pero hasta que ese día llegó estuve sufriendo años de inseguridades y miedos.

La historia de Siempre Motivada, la que nunca sufre bajones

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En el ecuador de mi preparación conocí a una simpatiquísima compañera de preparador que acababa de empezar. Su alegría y entusiasmo eran contagiosos, resultaba muy divertido compartir momentos previos al cante con Siempre Motivada porque nos hacía creer que estábamos en cualquier parte menos en el preparador a punto de dar los temas.

Siempre Motivada empezó la oposición como casi todos, creyendo que lograría sortear los obstáculos suspenso-tiempo y que aprobaría más pronto que tarde. A los que llevábamos un tiempo considerable nos miraba con una mezcla de superioridad y lástima. Se le empezó a ver el plumero conforme pasaba el tiempo, ya que sus comentarios destilaban soberbia -en resumidas cuentas, que iba mejor que cualquiera de nosotros-. Su energía y positividad siempre estaban presentes en sus comentarios, pero poco tiempo después descubrí que las usaba como herramienta para aparecer e integrarse en el grupo y sonsacarnos información sobre ritmo de temas y de cantes. Una vez obtenía los datos que precisaba se encargaba de recalcar que llevaba los mismos o más temas que cualquiera de nosotros (con mucho menos tiempo de preparación, obviamente) o que el tema que a ti ese día te había salido mal, ella lo había cantado perfecto hacía unas semanas.

Siempre Motivada era muy querida en el grupo y yo jamás quise mencionar mis sospechas por miedo a que fuesen fruto de mi imaginación. Fue un día, de casualidad, cuando hablando con Veterana (una excelente compañera) surgió el tema y me di cuenta de que no era mi imaginación, sino que todos pensábamos lo mismo.

Misteriosamente, Siempre Motivada jamás tenía bajones y nunca cantaba mal. Cuando le comentabas un problema personal por el que habías faltado a cantar o habías llevado menos temas (por ejemplo, han operado a un familiar; mi abuelo se ha roto la cadera; mi padre tiene cáncer…), parecía comprensiva y te daba ánimos para, acto seguido, compartir contigo un problema personal de mayor magnitud y haciendo referencia a que, a pesar de todo, siempre mantenía su asistencia al preparador y el ritmo de tropecientos millones de temas por cante. Hablar con ella en estas circunstancias resultaba muy desalentador, te destrozaba como si de una apisonadora se tratare. Por si no teníamos bastante con lo expuesto, Siempre Motivada se obsesionó con un compañero de preparador haciendo duras críticas sobre él y envenenándonos al resto. Llegó cierto día en que el resto nos rebelamos contra Siempre Motivada y dejamos de darle pie a hablar mal del compañero, siempre desde la cortesía y la educación.

Año tras año, la vida fue dándole curas de humildad a Siempre Motivada, ya que en los exámenes nunca obtuvo los resultados esperados, sino que fueron mucho peores que los que obtuvieron aquellas personas a las que ella tanto criticaba. Empezó a ser más compañera, más humana, en resumidas cuentas su actitud fue mejorando, aunque a día de hoy todavía le queda mucho que aprender. Siempre Motivada es una buena persona a la que la oposición le ha afectado negativamente ya que adolece de una inseguridad tremenda, siendo su “modus operandi” compararse con otros para sentirse mejor consigo misma.

La historia de Problemática, la que canta un día sí y cuatro no

compañera problematica de oposicion

Problemática forma parte de ese grupo de opositores que comienza la andadura de la oposición a una edad avanzada. Es una persona que, aparentemente, cumple con los requisitos idóneos para opositar (estabilidad económica, independencia, convivencia en pareja, goza de buena salud, tiene experiencia laboral …) pero siempre está lamentándose de la vida, de la mala suerte que tiene, y transmite una negatividad que parece no tener fin. Problemática empieza la oposición obsesionada, fijándose excesivamente en todo lo que hacen los demás compañeros. Además, siente tal inseguridad que suele ausentarse por miedo a fallar, falta mucho a cantar (miente bastante sobre el motivo por el que no asiste) y tiene un comportamiento muy extraño.

Cierto día descubrimos que habla mal a los preparadores del resto de compañeros. Nos parecía un gesto de cobardía intentar empequeñecer al resto para destacarse a sí misma. Y no queda todo aquí, sino que hablaba mal de unos y de otros, entre compañeros, intentando generar discordia. Por suerte, nos dimos cuenta a tiempo. En mi caso, yo he callado muchos de los comentarios que me ha hecho de los demás para no hacer la bola más grande, pero ha hecho muchas maldades y ha hablado del resto con crueldad.

Por si no fuera poco, Problemática guardaba mucho material de oposición para ella sola. Vería lícito que adopte esta actitud, es decir, veo lícito que alguien guarde temas para sí mismo y no comparta siempre que no se dedique a pedir nada a nadie. Lo que no me parece justo, es que Problemática pida temas a diestro y siniestro pero oculte el buen material al que ella ha tenido acceso.

Una vez acabada esta lista de los opositores físicos más significativos con los que me he cruzado te diré que tienes razón: generan una sensación de “resaca emocional”, cansancio extremo, negatividad frente a la vida, angustia … Conviene detectar a este tipo de personas a tiempo y alejarse lo más rápido que puedas de ellas.

Grupo 2: Los opositores virtuales

Es un hecho probado que las redes sociales nos acercan a quienes están lejos y que, en Twitter o Instagram, resulta muy alentador conocer a aquellos que se encuentran en una etapa de la vida similar a la tuya.

No obstante, conviene tener cuidado porque esto es un arma de doble filo. Están los opositores con cuentas que motivan al resto, pero que presentan similitudes con Doña Perfecta y Siempre Motivada, y que pueden generar un efecto contrario en el opositor desmotivado que no logra sacar quince diarias de estudio, tres para ir al gimnasio, dos para preparar esas comidas tan sanas y saludables y una más para ver a sus amigos (ironía mode on). Y también están quienes se muestran tal y como son, con sus defectos y virtudes, tendiéndote la mano para recorrer este duro camino de la oposición. Estos últimos, a mi parecer, se asemejan a aquellos compañeros “reales” de preparador como Veterana: son los que te hacen sentir arropada, que siempre tienen las palabras precisas en el momento adecuado, que empatizan contigo, que jamás te juzgan, que siempre te comprenden y que te dan ese empujón que te hace falta cuando lo necesitas”.

Brutal, ¿verdad? A mi ha encantado. Un tratado imprescindible del compañerismo en las oposiciones. ¡Difícilmente voy a poder yo añadir algo más sobre el asunto¡ Sí que puedo decir que yo no tuve que soportar compañeros tóxicos (tal vez era un inocente y no los percibía). También he de agradecer (de nuevo, una vez más … ) a mis amigos y compañeros de promoción, José Luis y Sergio, todo lo que me ayudaron. Sí que sufrí a algún preparador tóxico, aunque lo fueran “por mi bien” (cosa que en un compañero no tiene cabida).

Gracias, nueva amiga, muchísimas gracias por compartirlo conmigo y con todos los que visitan mi blog. Espero que si algún tóxico nos lee, se de por aludido y cambie su actitud o procure mejorarla. Creo que también tiene este post otro valor añadido: ayudar a los opositores que tienen un tóxico a su lado y no lo saben a descubrirlo.

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario


 

4 comentarios

  1. Muy buen artículo. A veces nos rodeamos de personas equivocadas y de gente que no necesita nuestra presencia.
    Un abrazo de las palmas

  2. Me ha encantado. Me he acordado de Don Castán -así le llamaba yo- , un ¿compañero? que registraba la lista de temas que yo llevaba y siempre decía “yo llevo más”
    Aprobó, es cierto, pero casi siete años más tarde que yo

    • Querida Susana:
      Gracias. La mayoría de mis posts suelen volver a salir un tiempo después. La lista de espera es larga. Ahora estoy reeditando los que publiqué o ya reedité en el verano de 2017. Es un buen sistema, te permite pulir, quitar, añadir, actualizar … El post de Aprobar por suerte ha sido un ejemplo más de que el sistema funciona.
      En cuanto a los tóxicos, ya lo he dicho en Twitter. Yo tuve suerte y si los tenía cerca, no me influyeron. Algunos al final te hacen compadecerte de ellos.
      En fin, gracias por tu participación y un abrazo fuerte. Justito El Notario.

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