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Pasar de las oposiciones a registros a las de notarías o viceversa

 

En las próximas semanas, tendrá lugar un tránsito de opositores de registros a notarías. Unos cuantos (¿muchos?) de los que no han aprobado la última de Registros, lo intentarán en notarías.

Sería cuestión de psiquiatría analizar cómo es posible que unos y otros que estuvieron a punto de ser lo otro o lo uno, con el aprobado y más o menos tiempo de por medio, ataquen vehemente y visceralmente la función que estuvieron a punto (o  más o menos cerca) de poder desarrollar el resto de sus vidas.

¿No es un absurdo? ¿No pierde todo su sentido y su razón? Es casi como ese tremendo amor que los futbolistas sienten por un club y unos colores que son los que le dan de comer desde el mismo momento en que les fichan, ¿no es posible sustraerse a todo eso y pensar más objetivamente?

Postdata:Yo nunca firmé registros.

 

Me plantean hace unos días una cuestión muy difícil de resolver sobre la que únicamente puedo aportar mi propia experiencia. ¿Me paso a Registros?

Es sin duda un buen momento para desarrollar este tema, puesto que la oposición de registros avanza ya por el segundo ejercicio y las de notarías están convocadas, por lo que seguro que muchos opositores a registros se estarán planteando…

¿Firmo notarías?, ¿me presento a notarías?

Notarías y Registros son oposiciones con unos programas parecidos que hacen viable que quien prepare una pase a la otra y viceversa. Hay decenas de casos de registradores que querían ser notarios y de notarios que querían ser registradores.

Por supuesto que aquel que tenga el gusanillo, mientras va deshojando la margarita, debería firmar la convocatoria, debería presentar la instancia, para no tener que arrepentirse de no haberlo hecho cuando el plazo termine. Presentada la instancia, aunque queden meses para el comienzo de los exámenes, hay que tomar decisiones rápidas para adaptar programa o para continuar con buen ritmo la preparación de las siguientes de registros que se aventuran para 2018. Hablar de 2018 como fecha de tu siguiente oportunidad de aprobar Registros ya es, sin duda, un buen argumento para intentar aprobar notarías.

cambiar de oposicion justito

A fin de cuentas se trata de tomar una decisión, que no es otra que la decisión del opositor que contará para tomarla con la ayuda y el consejo de su o sus preparadores. Partiendo de esta base, yo me limito a aportar mi visión y a contar mi propia experiencia en la materia. Puede que sigamos el consejo del preparador o que no lo hagamos y puede que el resultado de nuestra decisión sea bueno o sea malo. Simplemente hay que valorar la situación y decidirse. Por mí experiencia, creo que preferiría haberme hecho caso a mí mismo.

Para mí pensar en pasar de una oposición a la otra o de la otra a la una era inviable. No ya porque yo siempre he querido ser Notario sino simplemente por una cuestión de capacidad. A los cuatro años de comenzar la oposición y tras mi primer suspenso, que tuvo lugar en el segundo ejercicio, me sumí en una gigantesca crisis de inseguridad y nerviosismo que hizo imposible que yo me pudiera plantear salir de mi situación, adaptar los temas al nuevo programa de notarías y, al tiempo, adaptar mi temario al temario de registros (o estudiarme los temas de registros, puesto que no sé cómo se procede exactamente en estos casos). Probablemente MAC, mi preparador, debió proponérmelo pero ya digo que a mí me era absolutamente impensable. Mi duda, por tanto, no fue tal duda, por lo que no recuerdo haber dedicado mucho tiempo a descartar la opción de firmar registros. A lo dicho, añadiría que siempre pensé y sigo pensando que el paso de una oposición a la otra sólo está al alcance de unos pocos y que yo no estaba entre esas cabezas privilegiadas.

Mi amigo se pasó a Registros y yo no

Un compañero mío de la Facultad de Derecho, de esos de 25 sobresalientes, comenzó a preparar notarías al mismo tiempo que yo (que me quedé en 13 notables y 12 aprobados, siendo aprobar 5º en junio mi único mérito). Cuando nos llegó la primera convocatoria, a él su preparador le dijo que fuera a segunda vuelta del primer ejercicio. El mío me dijo que fuera a primera (¡había 60 plazas en aquella oposición y yo llevaba menos de 3 años preparando¡). Ambos aprobamos. En el segundo ejercicio me presenté a segunda vuelta y, aunque aguanté el examen entero sin retirarme, suspendí. Mí preparador que estaba presenciando el examen consideró que  no lo había hecho nada mal aunque parecía que tampoco lo suficientemente bien. Mí amigo en cambio se retiró porque yendo, como había ido, a la segunda vuelta del primero, estuvo muy justo para el segundo aunque luego se presentó, como hice yo, también a segunda vuelta del segundo. La diferencia fundamental es que yo hice el esfuerzo para llegar a primera vuelta del primero y eso me permitió estudiarme bien el segundo y mi amigo no tuvo casi tiempo para el segundo al haberse presentado a segunda vuelta en el primer ejercicio. Resultado: de cara a la siguiente oposición (que empezaríamos desde el principio puesto que no conseguimos reserva de nota), yo dominaría ya ambos ejercicios y él dominaría el primero y en menor medida el segundo. En la preparación de nuestras estrategias sin duda pudo influir el número que a cada uno nos correspondió en el sorteo.

cambiar registros por notarias

Dos opositores, dos preparadores, dos decisiones y, en principio, mi alternativa, mi decisión, pudo ser mejor que el de mi amigo, ¿verdad?

Al poco de terminar notarías empezó registros. Yo no firmé y ni me planteé ir. Mi amigo, agotado por el esfuerzo de estudiarnos un segundo ejercicio en pocos meses, tras haber aprobado en modo sprint el primero, continuó a toda máquina y aprobó el primero de Registros. Luego suspendió el segundo. A partir de ahí ya nunca levantó cabeza. Continuó preparando un tiempo (bastante tiempo en realidad), pero lo acabó dejando. Era una persona frágil (yo también lo soy), sufrió otras vicisitudes en la vida y tenía algunos problemas de salud, y le acabó siendo imposible sobreponerse a todo aquello.

¿Y si yo no hubiera ido a primera vuelta del primero como mi amigo? Tal vez podría haber conseguido una buena nota con unos meses más, haber preparado el segundo lo mejor posible y presentarme a las siguientes oposiciones directamente en el segundo, gracias a la reserva de nota del primero que hubiera podido conseguir. O sin reserva pero sin el peso del suspenso riguroso de una oposición con pocas plazas que me dejó inseguro, apocado, vacilante y desquiciado. Aunque tal vez tras suspender el segundo y por el esfuerzo de prepararlo casi desde cero, podría haberme desfondado.

¿Y si mi amigo no se hubiera presentado a Registros? Aquí, aunque no conozco su situación como conozco la mía, lo tengo más claro. Pues hubiera descansado del esfuerzo y con el primero sabido y el andamiaje del segundo, lo hubiera tenido todo muy favorable para aprobar las siguientes de notarías. ¡Solo llevábamos entre tres y cuatro años¡

Yo más que desfondarme, sufrí un tremendo e inacabable ataque de desconfianza que me costó más de tres años superar. Tenía miedo a mis temas. Los consideraba causantes de mi suspenso. Tras volver a estudiar no conseguía alcanzar el ritmo que se presuponía a un opositor con casi cuatro de oposición y que había aprobado un primero y aguantado un segundo y poco a poco fui estudiando menos hasta que mi motor se paró. Costó cerca de tres años que se volviera arrancar y otros cuatro años llegar al aprobado. Volver al estudio fue una proeza, un esfuerzo irrepetible para el que tuve que recurrir a medicarme. No lo hubiera conseguido sin medicación y por ello, lo he acabado contando en “Doping, química y oposiciones”. Ojalá hubiera empezado a medicarme mucho antes (he aquí otra decisión equivocada de mi preparación). Unos siete años después de primer suspenso, aprobé las oposiciones. Fueron casi 11 años de estudio en total.

Lo de mi amigo, insisto, no puedo analizarlo con la misma claridad que lo mío, pero siempre pensé que su decisión y la de sus preparadores le quemaron. No era tan necesario recurrir a preparar registros cuando llevábamos poco tiempo preparando notarías. Lo estratégico hubiera sido descansar y esperar a la siguiente convocatoria de notarías que no tardó en llegar. Quizá se confió demasiado en sus iniciales aptitudes sin valorar que la oposición, citando una de las grandes frases hechas de este mundillo, “es una carrera de fondo”.

¿Sabían nuestros preparadores lo que nos iba a suceder?

Evidentemente no, ni nosotros tampoco, pero ya hace tiempo que pienso que tal vez se descuide el aspecto psicológico de la oposición, tal vez no se trasciende demasiado y se desconoce la verdadera fragilidad o fortaleza de nuestros opositores.

Cuando mi preparador supo que yo leía a Séneca y a Ramón Sampedro (Sampedro el de “Mar Adentro”, no el de “La Sonrisa Etrusca”), me dijo “joder, Justito“; años después le pareció bien que fuera al psicólogo y me reconoció Justito, no sé cómo ayudarte”. Yo creo que no le ha hablado nunca de “La prueba de la manta”, aunque sí de mis visitas al psicólogo.

bola adivino justito

¿Qué quiero decir con todo esto?

He intentado transmitir dos experiencias y dos resultados completamente distintos y he querido destacar la importancia de la decisión a tomar, que la decisión la tiene que tomar uno mismo y que nunca se sabrá que hubiera pasado de haber tomado la decisión contraria.

En la toma de la decisión habrá que valorar:

  1. La tranquilidad económica sin la que podría no tenerse la necesaria tranquilidad para estudiar como le pasaba a Julio el protagonista de “Y estrellas para presidir la noche”.
  2. El apoyo de los que realmente te quieren y les importas.
  3. La salud física, pero también psíquica.
  4. Tu propia capacidad para afrontar el reto.
  5. Y la opinión de tus preparadores que deben ejercer la presión justa para empujarte sin obligarte a tomar una decisión que debes tomar tú solo.

Para el que no lo sepa, y no me resisto a contarlo, Francisco Rosales, es uno de los muchos que han sido capaces de transitar entre una y otra oposición. Llegó a tener doble reserva en Registros pero finalmente consiguió aprobar notarías que era lo que él siempre quiso. ¡Menos mal¡

También podría poner como ejemplo a uno de mis preparadores de dictamen, Alfonso Ventoso Escribano, Notario y Registrador de la Propiedad que me contestó algunas preguntas sobre las oposiciones que podéis leer aquí y que creo pueden dar también alguna pista sobre el tema que nos ha ocupado hoy.

Hasta otra. Un abrazo, Justito El Notario. @justitonotario


 

2 comentarios

  1. Gracias por compartir tus experiencias

    • Hola María:
      No hay de qué. Me gusta hacerlo y espantar viejos demonios. Saludos. Justito El Notario.

      Si te ha parecido bien o te ha resultado útil mi contestación, puedes invitarme a una caña o hacer un donativo a una ONG; si quieres más información pincha aquí

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