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Doping, química y oposiciones

Venga, ya está hecho, voy a traspasar la última frontera y a hablar de lo que nunca se habla. Voy a hablar de la influencia de la química en las oposiciones, bueno en las mías, que de lo que hacían o hacen los demás poco sé. Aún años después, nadie me ha contado en profundidad su relación con la química durante su etapa de opositor.

Lo cierto es que en el mundo de las oposiciones aún me quedaría hablar de alguna cosa más, pero creo que aún no estoy preparado para ello. A ver si algún día viene alguien, me pregunta, saco el tema del armario y me libero de los dos únicos fantasmas que van a quedar encerrados tras hablar de este tema de hoy que es, sin duda, mi verdadero desnudo integral como opositor. Confío en que a alguien aproveche mi experiencia porque sé que es un tema tabú escasamente tratado.

Si lo hago, aunque llevaba tiempo pensándolo, es por ayudar a un opositor que duda si tratarse o no tratarse el desequilibrio emocional, el trastorno psicológico o psiquiátrico, existencial, que le conlleva la oposición.

Le llamaré Bajo Mínimos y esto fue lo que me contó:

Bajo Mínimos: “Me dirijo a ti a raíz de la lectura de tu entrada “Pasar de las oposiciones a registros a las de notarías o viceversa”. Llevo 7 años opositando y me encuentro en un momento muy bajo, en el que me estoy planteando muchas cosas, entre ellas dejarlo. No es un problema relacionado con presentarme o no a notarías/registros o a registros/notarías, sino relacionado con el aspecto psicológico y la sensación de que mi motor se ha parado.

Agradecería enormemente poder hablar contigo sobre este asunto, principalmente sobre la opción de medicarme, de la cual tengo alguna duda. Entiendo perfectamente que cada caso es diferente y que tengo que acudir a un profesional, pero debido a que encuentro muchas similitudes con la situación que describes en algunos de tus posts, creo que me podrías ayudar.

Muchas gracias”.

Doping

Según la R.A.E. dopar significa, a los efectos que hoy me interesan, “administrar fármacos o sustancias estimulantes para potenciar artificialmente el rendimiento del organismo, a veces con peligro para la salud”.

Yo no puedo hablar de doping. Jamás me dopé para estudiar. No pasé de un par de “katovits” una noche en que estudiaba con mi amigo Pepe alguna asignatura de Derecho que hubiera necesitado más bien de algún milagro que de una simple anfetamina o similar.

Siempre en tono irónico (y eufemístico), he dicho que yo me dopaba durante la oposición, pero atendiendo al significado de dopar, lo mío no fue eso, porque mediante la química yo no pretendía potenciar mi rendimiento, lo que pretendía era dominar mi cerebro, mis nervios y dormir para poder estudiar con la suficiente tranquilidad.

Química, doping y oposiciones

Química

Sí, yo creo que la química puede llegar a tener su influencia en la vida de un porcentaje no desdeñable de los opositores (incluidos los que finalmente aprobamos), aunque pocos lo reconozcamos.

Las hierbas

Suele existir una evolución desde el Agua de Lourdes, la de azahar o las tilas hasta, los antidepresivos de segunda generación, aunque yo el Agua de Lourdes, la de azahar y las tilas, me las salté y empecé directamente en el siguiente nivel, en el nivel Valeriana.

En un primer momento yo solo tenía una cierta dificultad para conciliar el sueño y la Valeriana me relajaba lo suficiente en el momento de acostarme para dormirme rápido y no dar vueltas y vueltas en la cama. Desgraciadamente la Valeriana pronto dejó de hacerme efecto y tuve que pasar a la química, a los medicamentos.

Dilemas

En este momento es cuando me asaltaron los dos grandes dilemas: no puedes automedicarte, no puedes tomar lo que te diga un compañero o un familiar, tienes que ir al médico por mucho que te cueste hacerlo. Lo dice alguien que no lo hizo y que (de momento) ha salido indemne de esa imprudencia. No obstante (¡menudo descargo¡) me aconsejaba una persona de absoluta confianza y experiencia, pero que no era un profesional, no era médico, aunque sabía más que muchos médicos. El otro gran dilema fue el de si medicarme podría llevarme a engancharme y a convertirme en un adicto, en un enfermo crónico, por el resto de mis días.

Errores

Así que cometí dos errores. El primero fue tardar en medicarme.

Me dirán que si necesitaba medicarme lo mejor hubiera sido dejar la oposición. No estoy de acuerdo. Cualquier otro episodio de mi vida (de la vida) me hubiera podido colocar en similar situación y yo siempre supe que mi único problema era la puñetera oposición y que llegado el final, todo acabaría. Volvería a estar bien y a ser yo mismo. Esa era mi apuesta: salir por la puerta grande.

El segundo error fue el de automedicarme. Contra este error no tengo argumentos (vergüenza, indecisión…no sé), aunque también es verdad que visité a un médico internista cuando me asaltaron episodios como el del surmenage o el de la parálisis del sueño, por lo que un cierto control de mi situación sí que lo tenía.

El psicólogo

Si fui capaz de ir al psicólogo (que retrasó el recurso a la química durante un tiempo), de afrontar una prueba de la manta, ¿porqué no ir al médico y estar bajo control? Pues, como he apuntado, porque me daba vergüenza, porque tenía miedo de engancharme, porque conocía gente (muy próxima) que había entrado en la espiral de la medicación y no sabía (o eso pensaba yo) vivir sin las pastillas (¿y porqué tendrían que hacerlo si las necesitaban?) Hasta puede que me diese miedo que me aconsejaran que dejara la oposición.

Lo que pienso años después es en ¿porqué no empecé a medicarme antes? Tal vez hubiera aprobado años antes….o no. No lo sé.

Así que eso es lo primero que le diría a Bajo Mínimos: Medícate si el médico te dice que lo debes hacer y no dejes pasar más tiempo.

Hipnóticos

Cuando la Valeriana dejó de hacerme efecto, me pasé una temporada a los antihistamínicos con propiedades sedantes que favorecen la conciliación del sueño. También dejaron de hacerme efecto y me adentré en el mundo de los hipnóticos. Primero recurrí a uno más flojo a base de flurazepam hidrocloruro, para luego, con los años, darme caña a tope con el flunitracepam, aunque este solo en los últimos tiempos de la oposición cuando dormir bien era absolutamente fundamental. El flunitracepam fue lo primero que me quité una vez que conseguí aprobar.

Antidepresivos

Con el paso del tiempo, ya no se trataba solo de dormir bien o mal. Durante el día los nervios comenzaban a atenazarme y con los meses y los años afloraron síntomas de angustia, ansiedad y depresión. Creo que sufrí durante largo tiempo una ligera depresión que hacía muy difícil el estudio.

Así que comencé con un antidepresivo, ansiolítico y activador a base de flupentixol y melitraceno y terminé (mucho más adelante) con la paroxetina, a la que debo ser Notario. Nada de padres, preparadores, ni de yo mismo, yo se lo debo a la paroxetina. Maldita la hora en que no decidí tomarla mucho antes. Aún con ella tuve mis altibajos y mucho temor de volver a las andadas, pero lo cierto es que la paroxetina me puso en una línea recta que me condujo al aprobado, Eduardo Llagaria de por medio. Si escribo un libro creo que se lo dedicaré a ambos: “A la paroxetina y a Eduardo Llagaria. Sin ellos no lo habría conseguido”.

No obstante mi primer antidepresivo me fue muy bien durante una pequeña temporada. La gente que me conocía lo percibía (aunque no supieran a qué se debía el cambio). “Justito está mejor” le decían a mi novia. Y yo me lo notaba, no solo estudiando, sino en la vida civil, con la familia o con los amigos. Mi grado de amargura vital disminuyó notablemente, aunque luego se volviera a incrementar y tuviera que pasar a un antidepresivo más potente (la paroxetina).

Pero ojalá el antidepresivo hubiera sido bastante. El lorazepam y el bromazepan fueron amigos inseparables durante años. Salir de la cama, dominar los nervios, ponerse a estudiar, dormir la siesta, dominar los nervios, ponerse a estudiar, acostarte, dormirte, no despertarte y así día tras día, año tras año, de los casi últimos siete años de los casi once que estuve opositando.

Química

Café y tabaco

Por supuesto que el café, pero nunca en grandes dosis, y el tabaco fueron también indispensables. Dejé el café en mi segundo destino y tuve que retomarlo en el tercero para evitar matarme con el coche a causa del sueño que me dominaba en el largo viaje. Dejé definitivamente el tabaco en Diciembre de 2014, aunque casi no fumaba desde Agosto de 2009. Como le he oído decir a mi compañero Javier González Granado, “en el mundo occidental funcionamos a base de café y nicotina de lunes a viernes y de viernes a domingo con alcohol”. Yo añadiría alguna cosa más si te dedicas a opositar y eres algo “inestable” como yo.

Y cuándo apruebo, ¿cómo me desengancho de todo esto?, ¿he vuelto a la normalidad?

Pues me desenganché poco a poco, durante un periodo que duró meses y que coincidió más o menos con “El estado más feliz del hombre”. Cuando empecé a trabajar en mi “Primer Destino” ya estaba completamente normalizado. Así que conseguí salir de aquello y no considero, como dice el tópico, que esté tocado. Me considero igual de tocado que la inmensa mayoría de la gente en este mundo, loco, loco, loco, que nos toca vivir. Además tengo absolutamente claro que no hubiera aprobado la oposición sin la química, así que me doy por satisfecho “con la experiencia”. Ojalá hubiera empezado con ella en 1995 y no en 1999. Tal vez me hubiera ahorrado cuatro años de sufrimiento y hubiera aprobado en la media nacional de esos seis o siete años, que ya son bastantes.

Seguramente muchos de los que me conocen desde aquella época se sorprendan de todo esto que hoy cuento. No pretendo generalizar, solo es mi historia. No sé lo que hacían los demás puesto que era un tema del que no se hablaba. Bueno, sí que sé lo que se tomaba mi hermana: no pasó de la tila y el agua de azahar. No obstante, presupongo que no debía ser el único que estaba “empastillado”.

Espero que después de confesar mi oscuro pasado no me echen del cuerpo por “drogata”.

Les dedico este post a mis padres, a mis hermanos y a mi mujer, sin los que aún con la química (hablando en serio), no lo hubiera conseguido. Igualmente se lo dedico a Bajo Mínimos del que no sé nada desde que me hizo su comentario que dio lugar a una charla telefónica. Espero que tú y tú pareja estéis bien. Ánimo.

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario


 

10 comentarios

  1. Hola, yo previamente he tomado bromazepan por problemas de ansiedad. Conseguí dejarlo pero a un mes del examen me ha vuelto. El psiquiatra me ha dicho que lo retome porque según el la amnesia que produce estos medicamentos es un mal menor comparado con el bloqueo mental que produce la ansiedad. He decidido tomarlos y además yo tomo el de 1,5 lexatin que tampoco es tan fuerte. Lo considero como algo temporal y cuando pase la tormenta lo dejo y ya está. Eso si combino la medicación con técnicas de meditación y deporte, asi luego cuesta menos dejarla gradualmente. Tampoco fumo ni bebo.Veo que a ti te paso algo parecido. Gracias por contar tu experiencia.
    Saludos.

    • Buenos días Manolo:
      Efectivamente, ha de plantearse como algo temporal. Insisto en mi habitual “no somos todos iguales” para justificar el hecho de que la química pueda ser fundamental para algunos en esta dura etapa de la vida, sin que cuando termine tengamos que seguir enganchados. Ánimo, gracias por seguirme y un abrazo. Justito El Notario.

  2. Muchas gracias por haber abierto ese melón. Mi situación es muy parecida, pero me da miedo que me afecte a nivel cognitivo. En tu caso, sufriste a causa de los antidepresivos, menor retención?? Visto que sacaste plaza , parece ser que no. Pero es mi mayor miedo de empezar a medicarme. Un saludo

    • Buenas noches: Pienso que lo dejo claro en el Post. Si pude volver a estudiar con bastante normalidad fue gracias a la medicación. Volví a ser el opositor del principio? Tal vez no, pero sin medicación no habría conseguido aprobar porque era incapaz de retener en la medida que me era necesario. Ánimo y suerte. Justito El Notario

  3. ¡Gracias por el post! Curiosidad me queda cuando dices que todavía quedan dos fantasmas encerrados en el armario. Qué será. Un saludo.

  4. Que bonito Don justo !!!seguro Que muchos se lo Han planteado y no Han recurrido por el desconocimiento.
    A partir de hoy Algun opositor pedira cita con el Medico de cabecera y Pedira paroxetina ….Sin embargo la constancia y la familia es un pilar fundamental.porque es la familia la q nos dirige ,nos aguanta y sufre con nosotros.un abrazo luz

    • Querida Luz:
      Sin duda respecto a lo de la familia, ya sabes que mis posts tienen un toque humorístico imprescindible. Claro que no hubiera podido sin la ayuda de “mi gente”, como se suele decir ahora…pero tampoco sin la paroxetina y sin mi querido preparador, MAC, al que en esta ocasión no he citado. Gracias por la participación y el comentario. Un abrazo. Justito El Notario

  5. Gracias por este post! La verdad es que somos bastantes los que a lo largo de la oposición nos planteamos que podemos tomar y que no debemos tomar nunca. A medida que pasa el tiempo, el sueño disminuye, los nervios juegan malas pasadas, y el cuerpo manifiesta los problemas psicológicos que poco a poco arrastramos de la oposición. En mi caso, si fui al médico pero la respuesta de ésta fue clara y contundente, “no voy a derivarte al psiquiatra, porque tu problema es claramente visible, sin la oposición eres una persona joven y sana, así que o continuas o dejas la oposición”. Supongo que es una respuesta dura, y que hace que la alternativa de las infusiones sea cada vez más la única solución. Así que así estoy, a tilas y a medicamentos farmaceuticos homeopáticos. Es increíble las señales que manifiesta el cuerpo cuando algo va mal. La ansiedad desde luego que es nuestra peor enemiga. Gracias de nuevo por el post 🙂

    • Estimada Ana:
      Yo creo que si un psiquiatra me hubiera mandado a hacer otra cosa, no le hubiera hecho caso y entonces sí que me habría automedicado de todas todas. Pero cada cual tiene que seguir su camino y tomar sus decisiones. Gracias por la participación y el comentario. Ánimos y saludos, Justito El Notario.

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