Inicio / Nihil prius Fide / Preparar notarías o registros: Ingresos, trabajar mucho, ansiedad y conciliación
preparar notarias o registros

Preparar notarías o registros: Ingresos, trabajar mucho, ansiedad y conciliación

Un artículo en El País y una consulta que me hace una posible opositora que se encuentra Indecisa en cuanto a preparar notarías o registros, constituyen el punto de partida de este nuevo post sobre las Oposiciones.

El artículo es este:

Notarios: El mito de la profesión tranquila y bien remunerada se confirma.

Y la consulta es esta:

Indecisa: Buenas, antes que nada, quiero decirle que he leído su blog (especialmente sus experiencias durante las oposiciones) y me ha parecido muy interesante. Le felicito. Me pongo en contacto con usted porque soy estudiante de Derecho, siempre he sabido que mi mundo es el Derecho Civil y quiero ser abogada o Notaria. Últimamente tenía claro al 99% que me decantaría por intentar ser Notaria. Sin embargo, varios profesores y abogados me han desaconsejado estudiar notarías y aconsejado preparar registros porque según ellos los Notarios están cayendo en picado tras la crisis. La verdad es que a mí registros no me llama mucho la atención y creo que mi vocación es ser Notaria pero es inevitable que me dé pánico y vértigo el pensar que después de tanto sacrificio pueda no tener una vida tranquila en ese sentido (incluso me han llegado a decir que hay Notarios en la ruina). Le estaría muy agradecida si me contara su experiencia y su parecer. No tengo a ningún Notario en la familia, ni conozco a ninguno que me pueda aconsejar. Así que ¿es cierto que los Notarios se han visto tan afectados por la crisis? ¿Trabajan muchas horas al día? En otro orden de cosas, una de mis preocupaciones y razón por la que decantaría por notarías y no por la abogacía es por la posibilidad de una mejor conciliación de la vida profesional y familiar. Muchísimas gracias de antemano.

Reconozco que eso de caer en picado no me gusta en absoluto y lo entenderé como referido exclusivamente al asunto económico, sin entrar en otras consideraciones. Si Indecisa hiciera caso al autor del artículo en El País habría que decirle que esté tranquila, que va a trabajar poco y ganar mucho. Pero, ¿es esto realmente así?, ¿podemos asegurar a Indecisa que va a ganar dinero, a trabajar poco, a conciliar trabajo y familia y a tener un bajo nivel de ansiedad laboral?

preparo notarías o registros

Voy a intentar responderle desde mi punto de vista que es estrictamente personal e intransferible. De mi día a día en la notaría saben sobre todo mis empleados, algunos compañeros, mi mujer y algunos familiares. De mi declaración de la renta sabe mi asesor fiscal, mi mujer y mi hermana que también es Notario, además de la AEAT. De mi ansiedad saben mis empleados, mi mujer y algunos familiares y de la conciliación de mi vida profesional y familiar saben, sobre todo, mi mujer y mi hijo. De todo junto casi que solo sé yo y ahora también un poquito todos los que lean esto.

Ganar dinero

Ganar poco o mucho tiene dos posibles lecturas.

La objetiva sería la comparativa con el resto de la población y con el resto de profesionales en situación similar o equiparable. Evidentemente si nos sitúan en la pirámide de renta española estaremos entre los de arriba. Si nos sitúan entre otros profesionales (jurídicos o no) similares o equiparables, no creo (no lo sé con seguridad) que destaquemos exageradamente, pienso que probablemente estemos por encima de la media, pero no creo que estemos muy por encima de esa media entre las llamadas profesiones liberales y sí, ya sé que somos funcionarios, pero el debate de hoy no es ese. Esta es al menos mi creencia y oigan, tengo amigos, conocidos y ojos en la cara para ver cómo vive de bien o de mal la gente.

Subjetivamente soy absolutamente conformista. Gano suficiente, no necesito (no digo que no quiera) ganar más dinero. Me doy por satisfecho con el conjunto de mi bagaje personal y profesional y acabo de llegar a los 50.

Si hablamos de crisis, sí, es cierto, nos ha afectado y mucho. Yo lo cifraría en una disminución, en una bajada, del 60% de los ingresos. Los que no se hayan organizado bien, pueden haberlo pasado mal y he oído hablar de Notarios arruinados, en concurso, con expedientes de regulación de empleo y situaciones muy delicadas. No creo, sin embargo, que en registros no haya pasado lo mismo, aunque no me suena haber oído hablar de registradores arruinados, pero yo estoy más pendiente de lo mío que de lo de ellos.

Concluiría que el dinero no debería ser determinante a la hora de decidir entre una y otra profesión, a no ser que la vocación se te decante por el money. En mi caso, la decisión estuvo clara pero también animada por el estímulo económico futuro, no voy a mentir. Sin el premio de unos buenos ingresos, no habría aguantado tantos años de oposición (y fueron casi once y lo digo una vez más aunque hace no mucho alguien que ya no está en este mundo me decía que era un pesado por decirlo tantas veces), pero tampoco puedo decir que a mi vocación la moviese solo ese estímulo económico, puesto que empecé a decir que quería ser Notario, como mi padre, siendo bien pequeño.

preparar cartera

Trabajar poco

No.

Recuerdo cuando me marché de mi primer destino y los amigos y clientes que me apreciaban me decían, como en la canción de Jeanette, ¿por qué te vas?

Posiblemente cambiar de la primera a la segunda notaría es el cambio más fácil de los que los Notarios hacemos a lo largo de nuestra vida profesional, aunque algunos se jubilan en la misma notaría en que comenzaron, así que yo contestaba muy resumidamente a la cuestión: “Porque voy a trabajar la mitad y a ganar el doble”. La respuesta no se hacía esperar: “Si es así, entonces tienes que irte”. Y sí, gané el doble, pero trabajé el doble de lo que trabajaba. Actualmente podría decir que trabajo el triple y gano poco más de lo que ganaba en mi primer destino, cuando vine a ganar el doble que en el segundo. ¿Que no he dicho nada? Claro, no os lo voy a poner tan fácil, hay que seguir leyendo que ya veré por donde salgo del lío en el que me estoy metiendo.

En tiempo, en horas, estoy hablando de trabajar lo que trabaja todo el mundo, es decir, unas 35 horas semanales, sin contar mi largo desplazamiento al trabajo, que no es trabajo, pero cansa, ¡vaya si cansa¡ A esas 35 horas de oficina, podría añadir una jornada más de trabajo en casa, entre tardes, noches y fines de semana. A ratos, a poquitos, estudiando, escribiendo, ordenando, clasificando, etc. Hablo entonces de unas 42 horas de trabajo semanales y de unas 10 horas más de viaje para ir y volver del trabajo.

Así que no, de trabajar poco, más bien nada. O mejor dicho, yo, de trabajar poco, nada. Además cada minuto que dedico a mi trabajo es especialmente intenso y yo sé poco o nada de perder el tiempo en la oficina.

Conciliación de la vida laboral y familiar

Conciliar, creo que te será más fácil siendo registradora. En una notaría no suele haber un horario fijo, existen las prisas, las urgencias, el lo quiero para ayer, el en la otra notaría sí que me lo hacen y todo ese tipo de cosas que en un registro no existen. Es fácil comer a las tantas, comer cualquier cosa y continuar trabajando, así como trabajar a puerta cerrada cuando los clientes ya se han ido, o luego ya en casa o en el fin de semana. Así que si se trata de conciliar, conciliarás mejor en registros que en notarías. No creo que nadie se atreva a negar o poner esto en duda.

Nivel de ansiedad

¿Y si les digo que el estudio enlazado al principio patina estrepitosamente en esto?

Partiendo de que hablamos de una ansiedad no enfermiza pero negativa, partiendo de que hablemos de nervios, de estrés, yo diría que el nivel de ansiedad en mi caso es notable. Estoy muy implicado en el día a día de mi notaría, sé todo lo que se cuece en ella, quien entra, quien sale, quien espera, quien espera más de la cuenta, quien ha pagado o quien no, quien se va enfadado o contento, lo sé todo, o casi todo y eso genera ansiedad. Además llevó muchas pequeñas, o no tan pequeñas, cosas corporativas o pseudo-corporativas y esto también agobia, aunque por supuesto este agobio procuro tenerlo controlado.

¿Cómo lo hacen los que firman 2.000, 3.000, 4.000, 5.000, 6.000 o muchas mil más escrituras? No lo sé, para empezar con grandes equipos humanos detrás y no digo que el mío no lo sea, pero sin equipo no hay posibilidad de firmar muchas escrituras. Hay muchas formas de ejercer la profesión y la mía es la mía, no pienso cambiarla, me hace feliz y me comporta un grado importante de responsabilidad porque pienso que los Notarios la tenemos, ya que los intereses que la gente pone en juego en nuestros despachos son muy importantes y en razón de esa importancia me los tomo yo. Hay muchas profesiones con responsabilidad y profesionales más o menos responsables.

¿Preparar merece la pena?

Me intriga bastante la idea de que a los Registradores no les haya afectado la crisis. ¿Cómo que no? ¿quién es capaz de sostener esa argumentación? La crisis nos ha afectado a todos. Los peores son los que han perdido su trabajo o no consiguen el primero, pero ¿no se han reducido los pleitos para los abogados?, ¿no se han reducido sus facturas?, ¿no han tenido los mayores que atender a sus familiares con necesidades?, ¿no nos hemos ayudado unos a otros en las familias?, ¿no hemos perdido en Bolsa todos los que teníamos alguna pequeña o gran inversión o simplemente un fondo de inversión o un plan de pensiones?, ¿no se han depreciado los inmuebles de todos? Todos hemos salido perdiendo, aunque la situación que vivíamos era de locos e insostenible. De locos era lo que se firmaba en las notarías e iba los registros, y lo que la gente pagaba por sus casas, y los préstamos que se pedían y las cuotas hipotecarias que se pagaban, y los buenos salarios y los extras y las comodidades. No somos excepción, hemos caído unos y otros. Hemos caído todos. No me atrevería a decir quien lo ha hecho más; estarán los que se hayan pegado el gran batacazo y aquellos a quienes solo a ellos les sea imputable su situación por su mala organización y riesgos asumidos y no a la crisis, ni al sistema.

No obstante, siempre quedarán los concursos para salir pitando de una situación irreconducible. En unos días tenemos otro sobre la mesa en notarías.

preparar la pasta

Hablaba el otro día con un amigo, compañero y, además, compadre que lleva desde que aprobamos con la preparación de opositores, de que los opositores se acercaban en muchos casos a nuestro mundo con absoluto desconocimiento de nuestros ingresos y de nuestro día a día. Los que tenemos un vínculo con la profesión tenemos una cierta idea. Yo sé cómo vivíamos en casa y sé las horas que trabajaba mi padre, pero otros, muchos por cierto, no tienen la más remota idea y nadie se lo aclara o explica porque es de mala educación y niño eso no se pregunta, eres un pesetero. Encima viven influenciados por los dos grandes tópicos de lo que se gana y de lo poco que se trabaja. Hoy mismo, de broma, un gran amigo me decía “de mayor quiero ser Notario, pero sin opositar”. Magistral.

Estamos en una época en que escasean las vocaciones, en una época de contratos de prácticas que a mí me parecen mal concebidos y orientados, de voluntariados esclavistas, obligatorios y excesivos, que llevan a los jóvenes a trabajar de gratis por estar cerca de un famoso de cualquier ámbito o de enfermeros o celadores de enfermos con graves limitaciones cuando uno lo que ha hecho es estudiar psicología clínica y no prepararse para eso como ocurre en un caso bien cercano a mi, aunque parece que es lo que hay y no queda otra que hacerlo.

¿Tan malas son las oposiciones? Cada vez tengo más claro que hice muy bien encerrándome casi once años a estudiar. Ahora me sonrío cuando oigo eso de “qué bien vives” y me río por dentro de aquellos que me llamaban amargado. Claro que vivo bien, pero no lo hice tanto mientras estuve once años encerrado, años en que otros que podían haber hecho lo mismo que yo, optaron por otras cosas. Digo de mi mismo que “vivo como un Marqués, pero trabajo como un burro. ¿O qué pensaban que no hay seguir estudiando, que no hay que lidiar con impertinentes, que no te salen toros a puerta gayola, que no tienes problemas, ni prisas, ni líos, ni gente que te quiere engañar todos y cada uno de los días que vas a trabajar? Pues sí, todos los días hay de todo. Lean mi blog y lo verán.

Tenemos los Notarios una responsabilidad patrimonial universal que afecta a nuestro patrimonio presente y futuro que por supuesto se concilia con un seguro de responsabilidad civil que tiene carácter obligatorio y que puede extenderse a la necesidad de cada uno, pero esa responsabilidad está ahí y no hay nadie que nos la quite, ni falta que hace. La Administración no responde subsidiariamente de nuestros errores.

Yo sí que sabía (más bien me imaginaba) lo que ganaba un Notario, pues mi padre lo era, pero creo que muchos jóvenes interesados en opositar no lo saben y deberían saberlo, sería una buena forma de animarles a opositar, fuera de tópicos y exageraciones. Una forma de aumentar el número de opositores. Los opositores que vienen a verme se van tranquilos en ese sentido después de hablar conmigo. Ya no les asusta tanto un esfuerzo tan enorme.

Además yo siempre he estado contento con lo que gano, ya lo he dicho, y me he sentido siempre suficientemente bien pagado y eso que empecé en el 2002 y nos empezamos a estampar con la crisis en 2008 y eso que nunca he firmado más de 1.400 escrituras en un año y el número 1.000 de protocolo no lo veo desde el año 2010.

Los Registradores no están expuestos a la crítica, ni al público, casi no se les conoce, no tienen competencia entre ellos y así están más unidos. No obstante, yo aconsejaría a cualquiera ser Notario antes que Registrador, pues me parece más estimulante, más constructivo y menos aburrido.

Yo oposité para trabajar y para trabajar duro, y, por supuesto, sabiendo que iba a ser compensado por ello. Lo reconozco, si el sistema no fuera como es, no hubiera aguantado lo que aguanté y hubiera mandado la oposición a freír puñetas. Así de claro.

Preparar notarías o registros

A algunos les sorprenderá mucho lo que plantea Indecisa, les sorprenderá que lo primero en lo que piense un opositor sea en el tema económico. A mí no. No creo que la motivación económica deba ser la primera o la única y miedo me dan los que lleguen a este oficio pensando en ganar dinero por encima de todo, o lo que ya están dentro y tienen esa exclusiva preocupación, pero sí que doy tranquilidad o los que teman aquello de “a ver si no me merece la pena” y advierto a los que tengan ganas de trabajar, de que hay mucho trabajo y que según el tipo de persona y de profesional que seas, el trabajo estará en directa proporción con tu forma de ser, de vivir y de pensar.

En todo caso, ¡ánimo si te decides a preparar notarías…… o registros¡

¿Hoy lo corriente sería preparar ambas oposiciones?

Veamos este testimonio de un Opositor Rookie:

“Acabo de comenzar a preparar notarías y registros. Siempre tuve claro que quería preparar solamente registros, pero me aconsejan estudiar ambas. Yo no me encuentro cómodo preparando las dos a la vez y creo que es momento de decantarme por una al 100% y sin que quepan dudas. El hecho de que ahora mismo se oferten en notarías casi el doble de plazas que en registros y que suene con fuerza que puedan avecinarse cambios en la figura registral me hacen dudar significativamente. También quería saber si opinas que el dictamen de registros es mas asequible que el de notarías, pues así lo he oído comentar en alguna ocasión”.

Conste que lo de los cambios y el dictamen no lo he dicho yo. Nada diré de lo primero y en cuanto a lo segundo considero que no es verdad. El grado de dificultad de uno y otro dictamen es equiparable y aunque sus planteamientos sean distintos, los problemas que se ocultan en un supuesto de hecho de notarías o en una escritura plagada de trampas en registros, es el mismo. Lo del número de plazas hay que considerarlo. Estoy de acuerdo en esto.

Aunque tal vez no todo el mundo esté conforme en esto … Veamos otras opiniones

Me decía una opositora de registros que el dictamen no se prepara o más bien que cuando llegas a él se prepara pero no antes. Solo los que llegaron antes a otro, tienen “ventaja” sobre los demás. Esa igualdad, en opinión de algunos, lo hace más fácil.

“El dictamen de notarías es un dictamen que se basa en el Derecho sustantivo y el Derecho adjetivo es circunstancial. Por mucho que domines Resoluciones de la DG y Sentencias del TS se puede razonar con otros argumentos y llegar a conclusiones distintas. El dictamen de registros es una calificación y aunque incide en el Derecho sustantivo prevalece el adjetivo y se piensa mucho menos. Si hubo una resolución sobre un caso, hay que citar y resolver conforme a ella. Otras cosa es que el caso no sea idéntico y te equivoques al aplicar la resolución”

“Nunca me lo había planteado. Desde luego, el dictamen de notarías es o puede ser mucho más profundo, es más creativo. El de registros está mucho más centrado (te pronuncias sobre una solución que se te da hecha) y esencialmente formal”.

Insisto en que no lo digo yo, excepto lo de que si no se prepara se genera más igualdad entre todos los opositores. Aquí lo dejamos.

Yo le diría a Opositor Rookie que si acabas de empezar, no parece que tenga mucha importancia decantarse, ¿no? El programa de Civil es ahora exactamente igual, así que hay tiempo para ir avanzando y ver como se van presentando las convocatorias. Yo no quería ser Registrador, quería ser Notario y en mis tiempos pasar de una a otra oposición, era bastante más difícil por las diferencias de programa. También es fundamental no quemarse con la presentación a convocatorias sucesivas de ambas oposiciones; esa estrategia desfonda y puede acabar con la carrera de gente muy brillante.

En el fondo, para mi es cuestión de profundizar en las razones que nos llevan a una u otra profesión. Lo he comentado hace poco con una opositora que me inspira muchos Opoflashes y tengo pendiente escribir un post sobre este asunto, pero en el fondo cada uno tendrá sus propias razones y poco importarán las que me hicieron decantarme a mi por intentar ser Notario.

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario


 

10 comentarios

  1. Buenas tardes,

    Mi nombre es Julian y tengo una duda que espero pueda resolverme. No se si en su web tendrá algúna artículo que hable algo relacionado a lo que voy a contarle pero creo que este post puede estar relacionado.
    En mi caso tengo 31 años y voy a comenzar a estudiar derecho a mi edad. Siempre he querido hacerlo pero por circunstancias no lo hice en su momento y ahora que tengo trabajo, familia y 31 años y voy a comenzar (a distancia). Espero von mucho esfuerzo y sacrificio acabarla en 4 o 5 años y siendo muy “soñador” quizás al acabar intentar o plantearme la oposición a notarias ya que siempre además de estudiar derecho a sido mi sueño.
    Mi duda o pregunta es si usted podria darme su punto de vista sobre esto, si ve “factible” poder sacar la oposición teniendo un trabajo, familia y cierta edad y del mismo modo si es habitual que alguien comience de notario digamos pasados los 40.

    También querria saber (aunque creo que no) si existe limite de edad para optar a las oposiciones.

    Gracias y saludos.

  2. Estimado Don Justito El Notario,
    Genial post, como siempre. Su blog me parece muy interesante, instructivo y muchas veces divertido. Soy empleada de la misma notaría, que no notario, desde hace 17 años ( pues si la memoria no me falla he visto pasar por el despacho, entre titulares y sustitutos, a 9 notarios distintos) En una notaría de esas de 1000/1200 números al año, de esas con solo 2 emplead@s y el/la notario… Y me encanta su blog!!
    Gracias.

    • Estimada amiga:
      Mi notaría es aún más pequeña y mis empleados han tenido “más suerte” con solo dos notarios y un sustituto desde 1997.
      Gracias por la participación y el comentario que me animan a seguir en esta labor que me muchas satisfacciones pero también me ocupa mucho tiempo. Un abrazo. Justito El Notario.

  3. Francisco Molina

    Como registrador ingresado en 2003 no puedo sino suscribir en general todo lo que expones. Desde luego, también hemos notado la crisis, e, igual que los notarios, depende mucho del distrito de cada uno, y de las medidas adoptadas, cuál haya sido la incidencia: había plantillas sobredimensionadas, se han hecho eres, ajustado salarios para evitar despidos…la reducción en el volumen de documentación ha podido oscilar, según zonas, entre un 30 y un 70%, con valores más bajos, más problemas para cobrar, etc. Por tanto, te confirmo que también – como colectivo -hemos sufrido la crisis, y no poco. Y, en efecto, el gran salto se vive al pasar del primer al segundo destino. Después, el crecimiento de ingresos y responsabilidades no sigue la misma proporción.
    Por lo demás, el nivel de presión, como en el caso del notario, depende de la profesionalidad con que cada uno afronte su función. Evidentemente, el registrador tiene a su favor el factor de contar con filtros anticipados ante determinadas situaciones, caso de clientes enfurecidos, prisas, etc. Aunque también forman parte del día a día de la oficina, y dependerá del grado de implicación de cada uno. Pero en general, como bien dices, resulta más fácil conciliar siendo registrador que notario, por los plazos esencialmente.
    En definitiva, coincido con todo lo que has expuesto. El trabajo notarial es, lo concedo, más creativo, y el elemento de contacto con el cliente es muy importante. El registrador no tiene ese contacto, si no lo busca, pero puede tenerlo. Es esa perspectiva, de contacto y de postura ante una problemática jurídica – construir una solución, o desmenuzarla para comprobar si se adecua a todas las exigencias aplicables – la que debe primar en la elección de una oposición u otra. Y aunque los ingresos son importantes, no deben ser determinantes.

    • Estimado compañero:
      Me alegro muchísimo de que tengamos este grado de coincidencia en nuestra percepción del trabajo y de nuestras realidades respectivas. Gracias por la participación y el comentario. Un abrazo. Justito El Notario.

  4. Francisco Rodrìguez Boix

    “Conòcete a tì mismo” decìa Socrates. Indecisa,pienso que a la hora de elegir notarìas o registros es fundamental,por mi experiencia personal,tener muy claro cuàl es tu caràcter.En mi caso,tengo un caràcter sumamente perfeccionista y pienso que el perfeccionismo y el notariado constituyen un coctel letal.El ejercicio diario de la profesiòn notarial,como mìnimo con el mismo nivel de exigencia que el del autor del blog,me ha supuesto un profundo desgaste personal unido a una ansiedad permanente (durante años he acudido al despacho forrado de ansiolìticos). En conclusiòn,registros es la profesiòn màs còmoda,pese a que sea aburrida,del paìs.Yo he lamentado cada dìa,por el mismo esfuerzo,haber optado por notarìas en lugar de registros.

    • Estimado compañero: Me gusta eso del perfeccionismo y el cóctel. Desgaste y desánimo en muchas ocasiones es lo que genera nuestra forma de trabajar. Eres (creo) mucho más veterano que yo, así que veré como estoy a “tus alturas”. De momento lidio con el día a día sin necesidad de forrarme de nada (ni siquiera de dinero). Gracias por la participación y el comentario. Un abrazo. Justito El Notario.

    • F. Javier Oñate Cuadros

      La generalización de situaciones totalmente diferentes, aunque necesaria para aproximarse a cualquier proceso de abordaje de un problema, es en sí misma insuficiente. “Los notarios viven bien, ganan mucho y trabajan poco” es tan cierto como que “todos los políticos son corruptos”.

      Conozco a Paco Rodríguez Boix desde antes de ingresar y siempre agradeceré infinitamente lo que me ayudó para poder llegar a ser compañero suyo. Paco comenta con total realismo la situación de enorme estrés y ansiedad que le ha generado el excepcional ejercicio de nuestra profesión. Sin llegar al ese nivel, mi experiencia personal, ampliamente compartida por los compañeros con que tengo más trato es que la ansiedad es característica consustancial al ejercicio de la profesión notarial en la segunda década del segundo milenio: Innumerables obligaciones fiscales (personales y profesionales), índices informatizados, blanqueo de capitales, reclamaciones de consumidores, presión de una clientela que busca a la vez lo bueno, lo bonito y lo barato, reclamaciones arancelarias por diferencias de 2,70 euros en una minuta, competencia feroz, peleas corporativas y sentencias judiciales que van erosionando la confianza en una profesión que tiene mucho más de ministerio o de misión que de una simple forma de ganarse la vida.

      Cuando me preguntan qué hace un notario, yo les digo que en mi caso soy experto en manejar las urgencias temporales ajenas y ordenar los asuntos por prioridades: Lo que hacía falta para ayer, para hoy y para mañana. Malabarismo y magia al tener muchos platos en el aire y contar sólo con dos manos.

      Como juristas, nuestra preparación nos permite salir casi siempre airosos de los lances, aunque haya habido momentos en que tocó reinventarse de arriba abajo: 2000 (integración de los Corredores de Comercio), 2007 (reforma casi total del Reglamento Notarial), 2015 (Ley de Jurisdicción Voluntaria, reforma Ley Hipotecaria, Reglamento europeo de Sucesiones, Leyes de Derecho Civil vasco,…).

      Como empresarios, que lo somos, tenemos enormes carencias de preparación y ahí tenemos nuestro talón de Aquiles: Ni es nuestra vocación primera ni consideramos la fundamental importancia de esta faceta de nuestra profesión. Repetimos hasta la saciedad que somos funcionarios y profesionales del derecho, ocultando de forma vergonzante que somos -legalmente- empresarios autónomos por cuenta propia. No tenemos jefes y sí subordinados. Mejor dicho, sí tenemos jefes: Nuestros clientes, sean quienes reclaman nuestros servicios y los pagan, sean las administraciones que nos exigen todo tipo de información, sean los ciudadanos en general a quienes proporcionamos indirectamente seguridad jurídica.

      Las características a que se refiere el reportaje de El País son tópicos que quizá respondan al notariado de otros tiempos (me imagino que habría de todo), pero desde luego no reflejan la realidad del notariado actual, que tiene que trabajar muchísimo y con un nivel de exigencia sin par a cambio, eso es indiscutible, de una muy buena remuneración, aunque no tan elevada en comparación con otros profesionales del derecho.

      Para Indecis: La vocación profesional es fundamental para encontrar sentido a la vida. Para afrontar con éxito una oposición es esencial la motivación, que es la que ayuda a salir a flote en los momentos malos. Si quieres ser notario, esfuérzate en tratar de conseguirlo y no disperses tus energías en intentar sacar registros, salvo que te tomes las otras oposiciones como una especie de partido amistoso para afinar la preparación, aprender las sensaciones de estar delante del tribunal, etc.

      En mi caso, mereció la pena.

      • Buenos días Javier:
        “Más de ministerio o de misión que de una simple forma de ganarse la vida”.
        “Manejar urgencias temporales ajenas y ordenar asuntos por prioridades”.
        Reinventarse … que gran verdad.
        Hace un par de días, publiqué esta FAQ:
        https://www.justitonotario.es/faq/el-notario-es-un-funcionario-publico/
        La motivó un comentario a otro post. Su autor sostenía (o al menos lo dudaba) que no éramos funcionarios públicos y que éramos empresarios. Yo diría que “en puridad” el autónomo es un trabajador y no un empresario, pero lo cierto es que a nosotros se nos ve más como empresarios que como trabajadores.
        Me revelo e indigno cuando un cliente “pretende comportarse como si fuera mi jefe”, pero algunos (ay…los bancarios) actúan con exigencias excesivas en las notarías. Algo escribí sobre el tema de ser comercial en este post (vender fe):
        https://www.justitonotario.es/hacen-falta-o-sobran-notarias-resultado-concurso/
        Sí, pienso que el artículo es tópico. No se han molestado en saber como funcionan las cosas actualmente o de contrastar entre unos cuantos notarios de aquí y de allá, de una edad o de otra, del pueblo o de la ciudad… etc…
        Estoy de acuerdo en lo que le aconsejas a Indecisa, aunque me intriga el “no disperses tus energías en intentar sacar registros”. Bueno, a fin de cuenta somos Notarios que amamos nuestra profesión, ¿qué íbamos a decir nosotros?
        Un abrazo y como siempre, gracias, Justito El Notario.

Deja un comentario