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“Prefiero preparar Notarías”

Cada uno tendrá sus razones para decantarse por preparar Notarías o Registros aunque la decisión que inicialmente se tome no sea definitiva o determinante puesto que la semejanza de los programas de una y de otra oposición, permite que los más valientes, fuertes y capaces (desde mi punto de vista) puedan presentarse a ambas según se vayan poniendo a tiro y aún con más razón desde que el temario de Civil es igual para ambas oposiciones. Ya he comentado aquí que para mí no está al alcance de cualquiera transitar de una a otra hasta conseguir una de las dos y que tomar la decisión de hacerlo comporta riesgos principalmente por el sobre esfuerzo que representa. Dentro de unos días comienza el segundo ejercicio de las oposiciones a Notarías y ya está convocada una nueva oposición de Registros, con lo que los que suspendan (o han suspendido ya) en el segundo (o en el dictamen) tienen el tren de Registros pasando por su estación. ¿Cuántos que son Notarios preparaban realmente Registros?, ¿cuántos Registradores preparaban realmente Notarías?, ¿cuántos son las dos cosas? (no creo que muchos). Sean los que sean, lo cierto es que algunas razones para decantarse sí que existen. Vamos a analizarlas y téngase en cuenta que puede ser un buen momento para empezar a preparar Notarías.

El trato con el público

Mi padre me creía más tímido de lo que realmente lo soy y pensaba que iba a tener dificultades en el trato diario con el público. Se cachondeaba mi padre un poco de mí cuando hablábamos de este tema, pero lo cierto es que se equivocó de cabo a rabo y tuvo la ocasión de sorprenderse y de decírmelo después de un tiempo de ejercicio profesional.

No tengo ningún problema de relación con el público, excepto cuando hablamos de aquellos con quienes no me llevo bien o directamente me llevo mal (que no son muchos) o cuando hablamos de pesados, de impertinentes, de maleducados y de especímenes similares. Cuando me enfrento a esta clase de público, casi preferiría estar rodeado de pesados libros registrales y no tener que aguantar más que a los que fueran estrictamente imprescindibles. Estoy seguro de que se me nota horrores (para el que me conozca) cuando estoy ante esa clase de clientes.

Curiosamente el argumento de la pesadez, la impertinencia y la mala educación me lo planteaba una opositora que trabaja en una notaría y que va a optar por preparar registros precisamente por huir de la gente. Nos reímos al coincidir en este pensamiento y me planteé escribir este post para ofrecerle algunas razones más para decantarse (para decantarse por Notarías que es de lo que me gustaría convencer a mi amiga). Alguna razón la dejé caer en este post, pero tal vez sea posible añadir alguna otra más.

En sentido contrario, el trato con el (buen) público (a quien le guste, claro está) es fantástico. Te pone los pies en la tierra porque entras en contacto con los problemas de la gente y, en muchas ocasiones, se los resuelves: resuelves problemas con cara, con nombre y apellidos, con lágrimas en los ojos o sonrisas en la boca. Puede ser muy gratificante para quien guste de ello. Redactamos fríos y tristes documentos que van a los Registros, pero hemos visto las caras y conocido a fondo las situaciones de aquellos que los han otorgado. Una buena parte de los documentos notariales pueden no tener una especial historia detrás, pero me atrevería a decir que el resto siempre la tienen: un fracaso matrimonial, una herencia conflictiva, una familia peleada, una inversión afortunada o desafortunada, una desheredación, un golpe de suerte (buena o mala), un simple poder para entablar un pleito de importancia, un concurso de acreedores, la consecución de una diferencia de cabida de una finca de la que depende una buena y rápida venta de la misma, la acreditación de cualquier extremo mediante un acta de la que pueda resultar una ayuda o una subvención. Tantas y tantas cosas, todos los días.

Prisas y horarios

El ritmo de la Notaría es trepidante, agotador, exigente, una cosa detrás de otra, un problema enlazado con el siguiente. Puede que los Notarios no seamos de los más madrugadores del planeta (habrá de todo, por supuesto), pero pertenecemos a ese genero de trabajadores que come a cualquier hora y de cualquier manera (habrá también de todo, por supuesto), que no sale a tomar un café y que casi no tiene tiempo ni de ir al baño. Además no tenemos unos plazos reglamentados para cada una de nuestras actuaciones (con algunas excepciones) que nos proporcionen un cómodo margen para cada cosa que hacemos; nos movemos con el mismo reloj que el resto de la gente y eso convierte a nuestro trabajo en una acelerada y, a veces, agotadora carrera diaria.

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La competencia

Los Notarios estamos en régimen de libre competencia, de ahí que las uniones de despachos estén limitadas reglamentariamente y solo puedan llevarse a cabo si se cumplen los requisitos correspondientes. Salvo para algunas cuestiones que están sometidas a la competencia territorial (una declaración de herederos, el nombramiento de un mediador concursal o el divorcio, por poner algunos ejemplos), el público puede (y debe) elegir al Notario que le gusta. Trabajar sin competencia no tiene nada que ver, pues supone que tienes una cuota de mercado garantizada, hagas lo que hagas, seas como seas, vayas cuando vayas, pues siempre tendrán que morir en ti las cosas que sean de tu competencia y con ese régimen de no competencia, uno es libre de organizar su tiempo, a su gente y a sus visitas a su libre albedrío. Trabajar sin competencia aporta sin duda una gran dosis de comodidad y tranquilidad (especialmente en lo económico).

Autorizar y calificar

De la plantilla o documento en blanco al documento otorgado y autorizado hay una distancia. Supongo que será la misma desde el documento autorizado y luego presentado en el Registro competente al asiento registral, pero cuando uno hace una escritura y comete un error puede pasar cinco veces por el mismo párrafo y no ver que no has puesto la vecindad civil, el estado civil, que te has saltado los gastos de comunidad o que hay un cero de más en el precio. El que lo revisa, en este caso yo, capta con rapidez esos errores u omisiones u otros más de bulto. No es lo mismo partir de la nada que trabajar con una cosa cerrada, mejor o peor hecha. Cuanto más hollado y avanzado está el camino más fácil es transitar por él y descubrir los errores que cometen los que han pasado por el camino antes que tú. Configurar el negocio en contacto con el cliente con los matices que conoces y no se plasman, con los detalles de su finca contrastada con las demás realidades en juego es complicado en muchas ocasiones, tanto que a veces la calificación te supone una bofetada descomunal (“os habéis equivocado”) para un asunto que ha costado horrores convertir en una escritura y que luego resulta que no va a tener acceso al Registro, incluso a veces ni a provocar un ligero cambio en una descripción registral.

Dificultad de la oposición

Programas idénticos de Civil, mayor preponderancia del Hipotecario en Registros y del Mercantil y Notarial en Notarías, pero ¿idéntica dificultad y diría que similar competencia en cuanto a ratio opositores/plazas/frecuencias? Pues en estos tiempos más bien no. Digamos que en Notarías (datos oficiosos, como la mayoría de los míos…) la ratio podría estar sobre 9-10 opositores por plaza, mientras que en Registros la ratio sería de 15 opositores por plaza.  Las mujeres ganan desde hace varias convocatorias la partida a los hombres en Registros y comienzan a hacerlo en Notarías. Tal vez pueda ser un argumento para decantar la decisión de algunos o algunas para preparar Notarías o Registros.

Formas de hablar y clases de posesión…

Curiosamente la gente suele decir que va a la Notaría, que está en el Notario (“estoy dentro del Notario dijo una clienta “en mi presencia” cuando la llamaron por teléfono mientras firmábamos una póliza), mientras que por el Registro uno no va, uno se pasa (“pasar las escrituras por el Registro, se suele decir) pero no se queda. Es más, y aquí lo dejo, yo tengo muchos clientes que me consideran su Notario, y, sin embargo, los Notarios siempre decimos: “Voy a hablar con mi Registrador.

Al que le interese el tema notarías vs registros, que esté pendiente el miércoles de mi blog o que pinche el miércoles en este enlace pues seguiré dándole vueltas y más matices a este interesante tema.

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario


 

14 comentarios

  1. ¿Registradores divos? Los hay que sí y, evidentemente, los hay que no. De preparador a jefe. De jefe a amigo, De amigo a abogado personal. Y así vamos transitando por la vida..

    Mientras ahora escribo me apunta ideas. Pero ni caso. Es Registrador de la Propiedad, sí. Y miembro de una Academia de Legislación y Jurisprudencia. ¿Y qué? Pasamos largas horas discutiendo (disfrutando) temas jurídicos lejos de altares o de obeliscos dogmáticos.

    Siente un cariño y una admiración profundísima por la labor del Notario. No en balde una docena de sus “preparados” lo son; y repartidos con éxito por toda la geografía nacional.

    Ahora bien, él reconoce que necesita una cierta frialdad o distancia con los temas a calificar, sean notariales, administrativos o judiciales. No es cuestión de impersonalidad, sino de responsabilidad. “Las 60.000 fincas que me rodean son MIS fincas. Yo respondo de que cada noche la gente se acueste con esa confianza”.

    Omisiones involuntarias, errores materiales…como se denominen. Las cometemos todos. En los Registros también (y muchos). Lo que pasa es que los tomos se cierran como sepulcros y las notas simples y certificaciones reaparecen con la cara lavada.

    • Hola de nuevo:
      Ese reconocimiento final en las últimas líneas es la perfecta respuesta para aquello de que el Notario es el único animal que estando en contacto con las partes y manejando el instrumento, de vez en cuando raspa la matriz. Parece que el raspado o su equivalente registral también existe (como Soria y Teruel).
      Gracias por la confesión, saludos. Justito El Notario

  2. Qué gracia lo de “estoy en el notario” jajajajaja.
    Por lo demás, genial como siempre!

    • Hola Victoria:
      Te contesto a tus dos comentarios.
      Lo de estar dentro me lo dijo un tipo de 100 kilos la otra mañana y me hizo menos gracia¡ jajaja
      En cuanto a lo del aliento y el amigo, no veas lo que me alegra oirlo. Me anima a seguir con esta faceta¡. Ánimo, un abrazo, Justito El Notario.

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  3. De acuerdo contigo en todos los puntos menos en el relativo a la dificultad de la oposición. En cuanto a temario es obvio que son idénticas, pero respecto a número de plazas creo que notarías son un ‘poco’ más asequibles (sois 3000 notarios y registradores andaba por unos 850 o así). Ese fue el motivo principal-en mi caso- para decantarme por notarías, ya que ambas me gustaban, ya que ambas me proporcionaban lo que yo quería: derecho privado.
    Gracias, como siempre por tus post.

    • Estimado Juan:
      Con tu permiso voy a hacer un matiz en el post pues efectivamente la ratio en estos tiempos está más favorable en notarías.
      Suerte, ánimo y gracias por la participación y el comentario. Saludos, Justito El Notario.

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    • Notarías está más asequible ahora mismo que cualquier otra oposición del A1.
      Ahora ,el ejercicio ,por lo menos para mí ,es muy ingrato y poco remunerado.
      Yo me arrepiento de no haberme decantado por Registros o cualquier otra .

      • Hola, buenas tardes:
        Llevo años diciendo que el ejercicio es a cara de perro en estos tiempos. Tal vez nos lo tengamos merecido. No sé si nos han bajado del pedestal, nos han empujado o nos hemos tirado o bajado nosotros, pero, desde luego, la cosa ha cambiado bastante. Me gustaría confiar en que podamos recuperar terreno perdido. Soy optimista y por ello trabajo cada día.
        En cuanto a lo demás, no estoy de acuerdo.
        Una media de 7 años en aprobar ¿e igual de asequible que en cualquier A1?
        De la remuneración no me quejo. Yo vivo de maravilla, firmo lo que quiero firmar y el que no quiera que no venga.
        Siempre he preferido ser Notario y no me valía cualquier cosa. Por lo que se gana en “cualquier otra” me hubiera dejado la oposición muchísimo antes.
        Gracias por la participación y el comentario. Saludos, Justito El Notario.

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        • Eso depende de que se te daba mejor .
          A mí estudiar la materia de jueces y fiscales ,Inspector de hacienda etc me hubiera costado mucho más y de plazas están y han estado mucho peor .
          Dejémonos de considerar los más que hay gente más importante para la sociedad y cobra menos y trabaja
          más Solo digo que siendo la más parecida registros yo me hubiera ido antes ,no ahora , que están imposibles ,para
          esta oposición .

          • Hola de nuevo:
            Bueno, el que se ha considerado poco remunerado has sido tú, no yo.
            Tengo una notaría pequeña, muy pequeña en realidad si relacionas su volumen con mis quince años de ejercicio profesional y, a pesar de eso, me considero muy bien remunerado, y, eso sí, yo trabajo como un bestia.
            En cuanto a la consideración, si tengo que hablar de mi, yo no me considero nada y busco la consideración con mi trabajo diario.
            No creo que haya una consideración colectiva en el Notariado, la hay en la sociedad que nos consideraba mucho y ahora nos considera mucho menos. Tal vez antes se nos consideraba demasiado y ahora, justa o injustamente (como ocurre con tantas cosas y casos), disfrutamos de una consideración más realista. Saludos y gracias, Justito El Notario.

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  4. A lo largo de mi vida y por mi trabajo tengo mucho trato con notarios y un poco menos con registradores pero también bastante, incluso me precio de ser amigo de unos cuantos, lo suficiente como para generalizar.

    Has definido muy bien las diferentes zonas de confort de cada profesión, pero algo para mi muy importante que hace que me decante por los notarios es la calidad y calidez humana que da el bregar cada día con las miserias y las grandezas de las personas. Tras unos pocos años de profesión el notario cambia su percepción del mundo y de su trabajo.
    Es un gustazo conversar de cualquier tema con un notario, sin embargo conversar con un registrador, como me dijo una amiga que lo es, requiere estar siempre alerta y recordando todas las conversaciones anteriores para no entrar en contradicción, “porque ellos siempre las están buscando”.
    Acabo de poner en riesgo mi amistad con algunos. Os quiero a todos. ..

    • Querido Gildo:
      Arrimé mucho más el ascua mi sardina en una primera versión, pero no me pareció publicable, así que me salió esto que no es más que mi modo de ver las cosas en este oficio y la visión que se me ofrece al ver los toros desde la barrera “de la otra plaza”.
      Me parece que enfadarse contigo no debe ser fácil.
      Gracias, como siempre, un abrazo, Justito El Notario.

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    • Los registradores suelen ser muy divos ! Pero también hay notarios que se creen dioses .A mí uno me daba consejos médicos ….Y le dije que El se operara con un notario.Yo prefiero un cirujano !!!.En fin ,un necio .
      Y no cuento más anécdotas por no extenderme …

      • Buenos días Demetrio:
        Alguno conozco yo también. Las anécdotas notariales ya sabe que son bien agradecidas en mi blog.
        Saludos y gracias, Justito El Notario.

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