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cambiar de destino notario

“En el próximo concurso, me marcho”

Guarda este post de hoy una cierta relación con “Primer destino” puesto que vuelvo a tratar el tema del concurso notarial. Hace unos cuantos concursos notariales, tuve el pálpito de que me había llegado la hora de dejar mi actual destino. Con mis casi quince años de antigüedad en (mis tres notarías hasta ahora han sido de ) comienzo a tener muchas papeletas, a veces todas para llevarme las notarías que salen a antigüedad en la clase en los concursos notariales.

Artículo 92 del Reglamento Notarial (Concurso clase):

En el turno segundo de antigüedad en la clase o sección será nombrado el notario solicitante más antiguo en la clase igual a la de la vacante, cuando se trate de notarios de primera o segunda clase; en defecto de solicitantes de la misma clase, el más antiguo en la inmediatamente inferior, y en defecto de éstos, el más antiguo de la restante clase.

La antigüedad en este turno se contará desde la fecha de la adquisición de la clase o sección conforme a lo previsto en el artículo 23 de este Reglamento, teniéndose en cuenta además las siguientes reglas:

a) Se computará todo el tiempo servido en Notarías de igual clase, así como, en su caso, el tiempo de antigüedad en clase abonado por la oposición entre notarios, conforme al sistema vigente al tiempo de la celebración de ésta.

b) En los casos previstos en el artículo 79 se computará, además, todo el tiempo servido por el notario con su categoría personal en la Notaría de clase diferente a que dicho artículo se refiere en cada uno de sus dos supuestos.

Si aplicando las reglas anteriores la antigüedad en la clase fuere igual, será nombrado el notario que tenga el número más bajo en el Escalafón del Cuerpo.

Para las vacantes de clase anunciadas en este turno será nombrado el notario de dicha categoría que tenga el número más bajo en el escalafón y, en su defecto, el más antiguo en la carrera.

Por si no tenéis el tema suficientemente claro, cuando una notaría de sale a antigüedad en clase (y esto me lo tuvo que explicar Pilar Picatoste Calvo de la Gestoría Calvo) y uno está en una notaría de , le gana a todos los que tiene por detrás en el escalafón (estén en 1ª, 2ª o 3ª) y a todos los que estén por delante que no estén en . Y le gana cualquiera de que esté por delante en el escalafón sin contar el tiempo que lleve en esa notaría de ni el que haya  podido estar en otras notarías de , es decir, que no se suma el tiempo en notarías de . No se cuenta la antigüedad en una o varias notarías de la misma clase, sino que gana el escalafón, es decir, la antigüedad en la carrera.

¿Y por qué sale a clase o a carrera? Pues por turno. Yo pensaba que lo del turno lo llevaba Paco Herrero, pero por lo visto “es cosa” de la DGRN que parece que tiene un libro:

Artículo 86

“La Dirección General de los Registros y del Notariado llevará los libros necesarios para determinar con toda exactitud el turno a que corresponda cada vacante, y la turnará por el orden riguroso establecido en el artículo 88 y con estricta sujeción a la fecha en que ocurra o sea declarada la vacante, y de no ser esto posible, por la en que se haya dado conocimiento de ella.

La Dirección podrá fijar libremente el turno cuando, por simultaneidad de las vacantes, sea imposible determinarlo según las anteriores reglas.

Por excepción, las vacantes producidas por jubilación se turnarán automáticamente, antes que toda otra vacante de las que se produzcan en el mismo día por cualquiera otra causa”.

Mi deseada notaría de se la llevó un compañero con muchos años de carrera a cuestas que tras dejar su notaría de capital se fue a una y desde esta se fue a “la mía”. Curiosamente cuando Pilar y yo hablamos, pusimos a este compañero como ejemplo para la explicación. Fue premonitorio que me quitara “mi” notaría, aunque lo cierto es que yo ya contaba con él.

Se ha puesto complicado esto de evolucionar en la carrera, entre los efectos de la fusión notarios-corredores que aún perduran, la crisis y la última demarcación. Parece que los que andamos consumiendo el primer tercio de nuestras vidas profesionales (yo aprobé algo mayor y ya lo he consumido) vamos a tener difícil movernos en unos años. Hay también tres razones super importantes (a mi modo de ver) por las que somos muchos los que nos encontramos estancados en la carrera. Más pronto que tarde acabaré escribiendo de este asunto: se trata de las uniones de despacho anti reglamentarias, de las nuevas formas de hacer la cama en los concursos y del asunto (digámoslo así) de la sucesión de empresa. Estoy verdaderamente on fire con estos tres asuntos.

dejar lo todo

“Creo que me está llegando el momento de cambiar de notaría”

Sin duda hay una serie de detalles que te revelan que tu hora de marcharte puede haber llegado:

  • Ser capaz de descubrir parentescos por los parecidos (“no serás el hijo de …”), aunque lo que ya es de “profesional” es ser capaz de descubrir hasta hijos secretos: “oye Paco, este chico se parece a Fulanito, digo a mi oficial, “es que dicen que es hijo suyo”, me contesta.
  • Conocer a los  colindantes por más de dos vientos también es bastante indiciario de que llevas mucho tiempo en la plaza.
  • Ser el Notario autorizante del título, del ante-título y del ante-título del ante-título; haber autorizado la compra del terreno, la declaración de obra, la división horizontal, el final de obra, el depósito del libro del edificio, la venta, la hipoteca, el testamento….y hasta la herencia.
  • Dirigirte a la gente de tú y que la gente te apee el tratamiento.
  • Conocer y utilizar los nombres familiares tipo Tonin, Toñete, Charli o Pascualito.
  • Manejar motes con soltura y sin meter la pata es otra dimensión, como preguntar por cómo va aquella enfermedad, por si te salió bien el negocio o por si la cosecha va a ser buena y habéis empezado ya a vendimiar o a recoger la almendra.
  • Reconocer las voces de los que están en el despacho de al lado y pensar: “otra vez este aquí”, “qué querrá ahora” o todo lo contrario y abrir la puerta y decir “¡hombre, otra vez por aquí¡” o “¡cuanto tiempo sin verte¡” mientras te das un par de besos, un buen apretón de manos o un fuerte abrazo.
  • Y que te besen las abuelas y te llamen hijo o cariño o que los más atrevidos te llamen machote o campeón.

Si algún día llegas a adivinar lo que van a decirte antes de que te hablen o si van o no a firmar algo contigo (o si te tiran los tejos….) sin duda deberás estar pendiente de la próxima carta de Calvo o de Paco Herrero. Por cierto, a punto de celebrar los diez años en mi actual destino, me rondaba un presentimiento y no acerté con él. No me dieron la notaría que quería. Al borde de los once años y a punto de convertirme en el sexto Notario (de veintiuno que lo hemos sido en casi 200 años de historia de la notaría) que más tiempo ha sido titular de la plaza, he vuelto a tener un nuevo pálpito (y de nuevo me he quedado con un palmo de narices …).

Vuelvo al pálpito del concurso

Estaba yo convencido de que me iba en el próximo concurso y en plan Jack Nicholson y Morgan Freeman en “Ahora o nunca”, me dediqué a hacer cosas (a modo de despedida) que no había hecho aún tras unos cuantos años en mi actual destino.

Años pasando en coche por el desvío a Carpés y una tarde que volvía pronto (las seis de la tarde es pronto para mi), dije “voy a acercarme a Carpés y a hacer unas fotos para la posteridad”. El pueblecito no pertenece al municipio de mi notaría pero al estar en mi ruta diaria quise conocerlo. Cogí el desvío y la carretera comenzó a estrecharse para luego volver a coger anchura mientras atravesaba un barranco y unas peñas feroces. Un poco más adelante estaba Carpés. Hice la foto de rigor junto al cartel de la carretera y bajado del coche eché un vistazo a la zona. Se oía música alta procedente de alguna casa y algún movimiento humano pude percibir en el pequeño pueblo. Supongo que si me vieron a mi, les llamaría la atención. Un tipo grande, de corbata, en un coche también grande, curioseando y haciendo fotos. Un par de minutos más allí, me di la vuelta y me marché. De regreso a la comarcal, pensé en pararme a la altura del barranco a echar un vistazo a las peñas feroces y a hacer alguna foto más. Y lo hice. Me paré en el arcén y dejé el motor en marcha y la puerta del coche abierta y me fui hacia el barranco. En ese momento pensé, “estoy como una cabra, mira que si me caigo”. Ya veía la noticia en la prensa local:

 “Un notario es encontrado muerto en un barranco”: El coche en marcha estaba parado con la puerta abierta junto al arcén. No se observaban signos de violencia. En el pueblo donde ejercía todos decían que era un hombre campechano y amable.

Terminé de hacer las fotos y me volví al coche. Me subí, cerré la puerta y en ese momento desde el pueblecito llega un coche negro que se detiene a mi lado. Se baja la ventanilla del copiloto y pienso, “estos son los del pueblo que vienen a preguntarme que qué hacía sacando fotos allí” (cosa que por cierto me ha pasado ya en otro momento y lugar). Al bajarse esa ventanilla me encuentro  a un chico que conduce y a una chica que le acompaña. El chico cabeza afeitada, elástica blanca de tirantes y la chica rubia platino de bote y en chándal. La música bien alta. Transcurren unos segundos inagotables (en los que valoré salir quemando ruedas) y pienso: “me equivoqué, no me iba a caer por el barranco, son estos dos los que me van a dar matarile”. Por fin, me dicen: “¿Oye?, ¿por dónde se va a Los Baños?”.Buff, estoy salvado”. Casi tartamudeando pude decir: “Bajad por esta carretera hasta la rotonda y en la primera salida lo tenéis indicado”.

Cuando me vine a mi actual notaría, un compañero de Menorca, que ya no está tampoco en la isla, me dijo: “La carretera pasa factura”. Una extraña frase que a veces creo que he podido llegar a entender, pero lo cierto es que yo ya he pasado de 400.000 Kilómetros con mi actual coche y tengo un extensísimo reportaje fotográfico de estos años.

Aquí puede verse una pequeña muestra:

 

Hasta otra, un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario


 

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