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Chistes y anécdotas Notariales: Episodio XXV

Más anécdotas del día a día de la notaría (de la mía y de las de los compañeros).

Adquiriente

Es habitual escuchar el término adquiriente en lugar de adquirente. ¿Es correcto?

¿Cómo están ustedes?

También es habitual que la gente mayor te responda con frases de resignación cuando les preguntas “¿cómo está usted?”

A veces, puedes oír cosas del estilo de mi madre:

-“Bien, sin entrar en detalles”.

O del estilo de mi abuelo:

-“De carrocería estoy bien”.

O del estilo de la madre de mi oficiala:

-“Estoy bien…para lo que tiene que venir”.

Supongo que lo que tiene que venir será más vejez y más enfermedad y, antes o después, la muerte.

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A propósito de Ancert…

En la notaría, entre Notarios, siempre se le puede echar la culpa a Ancert cuando algo no funciona o no te convence (o es caro). En tono de broma se lo comento a un compañero que me contesta:

“Claro, es que eso de que el mejor amigo del hombre es el perro, no es verdad. El mejor amigo del hombre es el chivo expiatorio”.

La casa cuadrada

Me cuenta un amigo Abogado lo siguiente:

“Una Señora mayor se encontraba en disputa con su hermano por razón de los lindes de la parcela heredada al fallecimiento de los padres.

Las dos parcelas eran colindantes, y a uno de los vientos de las parcelas estaban construidas dos viviendas de planta baja adosadas.

La señora pretendía, en contra de la realidad fáctica, del Catastro, y de las ortofotos históricas, disputar no solo los lindes de la parcela, sino además dos dependencias de la vivienda de su hermano: una  zona de trastero en la fachada principal, y una cuadra, cuya única entrada estaba en la parcela de su hermano, en la fachada trasera.

Ante el consejo de limitar la reclamación a la parcela propiamente dicha, la Señora torcía la cara con disgusto una y otra vez reiterando:

– ” Mi casa es cuadrada, el trastero y la cuadra son mías”.

Ante el rechazo a la afirmación, ella insistió y lanzó su argumento definitivo:

-“Mi casa es cuadrada y así lo pone el Registro de la Propiedad”.

Ante esa afirmación, se le entregó la nota simple, para que indicara dónde entendía que el Registro refería que la casa era cuadrada. Leyó la nota y llevó su dedo índice a la descripción del inmueble a la par que se le iluminaba la cara, y dijo para ser oída por todos en la habitación:

-“El Registro dice que mi casa tiene ciento cincuenta metros cuadrados, ¿es que no lo ve? ¡Está claro que la casa es cuadrada porque los metros son cuadrados!”

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Desconfiados

Lo reconozco, no los soporto. Ese tipo de persona que después de una explicación y lectura extensa de su escritura (un poder para herencias, nada menos), les indicas que firmen “aquí”, si están conformes, y entonces miran fijamente el papel, lo cogen y empiezan a leer. Lo primero suele ser tener que ubicarles porque les cuesta encontrar el principio de la escritura para luego poder empezar a pasar las hojas en su orden; luego les ves revolotear, como despistadamente, entre las líneas y páginas, hasta que por fin les preguntas, “¿busca usted algo?” y te responden, “no, es que quiero leerlo” y entonces vuelves a insistir “es un poder para la herencia de su abuelo y en favor de su hermano…bla, bla, bla…no tiene ninguna complicación”. Y por fin, se deciden y firma.

Tendría que añadir que, en este caso, sabía de la naturaleza desconfiada del otorgante y que me empleé a fondo, pero no fue suficiente. La próxima vez, se la leo, hasta aburrirla para que me acabe diciendo, “mire, tengo prisa, ¿donde tengo que firmar?”.

Las escrituras de los compañeros

Suelo ojear, si el tiempo me lo permite, las escrituras recientes de compañeros que caen en mis manos, a ver cómo hacen y dicen las cosas, con la finalidad de confirmar (o no) mi forma de hacerlas o de introducir cambios, si viene al caso. Puedo, como en este, llegar a hacer una fotografía de aquello que me resulte de interés.

Este proceder llamó la atención de un cliente no habitual de mi notaría, pero sí de otras, que en voz baja (pero con clara intención de que yo le oyera) le decía a su socio que le gustaba (y sorprendía) esa costumbre mía. Me agradó oírlo y le dije que solía hacerlo y que además en este caso me había reencontrado con el Artículo 227 párrafo 4º del Reglamento Notarial en lo relativo a poderes otorgados por cónyuges y que utilizaría a partir de ahora la fórmula del compañero (que fotografié para luego pasarla a word), quién a cambio dejaba de incluir en la escritura, el régimen económico matrimonial de los cónyuges poderdantes.

Artículo 227 (párrafo 4º)

De los poderes o consentimientos recíprocos entre dos o más personas sólo se podrán expedir copias cuando lo soliciten, actuando de consuno, todos los otorgantes, salvo que en el propio documento o en otro posterior esté autorizado alguno de ellos para obtenerlas.

Esta llega anécdota me llega desde Canarias

“Ayer, explicaba un poder preventivo y no debía tener un día inspirado, así que para hacerme entender le dije a la otorgante: Yo doy un poder. Este poder vale mientras tenga mi capacidad completa. Si por razón de la edad o alguna enfermedad, pierdo mi capacidad, el poder ya no vale. Si quiero que valga, tengo expresamente que decir que el poder valdrá aún cuando pierda mis facultades. A lo que la Sra., en su inocencia, me responde: Y, ¿por qué tiene que depender mi poder de si Usted conserva su capacidad o no?”.

Salidas

Nada más salir del despacho, camino de la casa de un anciano que no puede desplazarse a la notaría, el comprador que pagará los gastos me pregunta que cuánto cuesta ir a firmar a casa del enfermo. Le digo que es ridículo lo que cuesta sacar a un Notario una hora de su despacho, porque cobramos a 3.000 pesetas (se lo dije en pesetas) la hora cuando la salida es ordinaria, es decir, 18,03 Euros la hora. Me dice entonces, “es que este – señalando al hijo del comprador –, me ha dicho que si es mucho que lo paga él”. Yo le contesto que no se preocupen por este tema.

Cuando llegamos a la casa, el anciano que no es tan anciano, está acostado de una forma muy rara, repartiendo su cuerpo entre un colchón que se apoya en algo que no veo y un sillón, con la cabeza sensiblemente más baja que los pies, en cuesta abajo. Aparentemente está muy impedido pero de buen humor. Le felicito por el buen humor con el que me recibe. Cuando llega el momento de firmar, aunque me han informado de que puede hacerlo, me entra la duda de como habrá que colocarle el folio para que pueda firmar, teniendo en cuenta la posición en que se encuentra. Entonces, con una pequeña ayuda de su hijo, que le da la mano, se incorpora con mucha facilidad y sienta a la mesa en la que yo había realizado la lectura, mientras el hijo dice “es que le gusta mucho estar tumbado”.

Pagar al Notario

Salgo a firmar un poder y un testamento. Cuando se avisa de cuánto es y de que vayan preparando los dineros, nos sueltan:

“Ah, pero eso ¿hay que pagarlo?”

Ya me preguntaron hace tiempo en Twitter, que por qué había que pagar al Notario, si era un funcionario. Sí, lo es, lo somos, pero un funcionario con un régimen de retribución diferente: el sistema arancelario. No es cuestión de explicar, ni de defender el sistema, aquí y ahora, pero el borrador de post al respecto está abierto desde que me lo preguntaron, así que aquí lo dejo, de momento.

Profesiones

-“De profesión, ¿le pongo ama de casa?”

-“Yo no soy ama de casa. Mi marido gana mucho dinero y heredé mucho de mis padres. Yo no he trabajado nunca, pero no soy ama de casa”.

Hala, pues “sin profesión especial”, ¿no?, pero no se ofenda, ni se enfade.

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Cambiar testamento

Esta se la dedico a mi amigo FerFer que es un amante de las tildes.

“Vengo a cambiar mi testamento porque tengo un hijo que está liado con la cocáina esa y otro que no me atiende a pesar de que me han dicho que tengo un cáncer en el colón”, me dice un ancianete sufrido y muy educado.

“No se lo digas al cliente”

El cambio de tasación en la ampliación de hipoteca, paga AJD, pero se ve que algunos no han aprendido la lección y te piden que no informes al cliente, echándote todo tipo de “piropos”, con intermediarios de por medio, cuando te niegas a dejar de informar. España, 2017… así se sigue funcionando.

Anécdotas de correctores

Siempre decimos que Hacienda nos quiere cobrar por todo y eso sucedería si el Impuesto de Transmisiones quedará convertido por un lapsus mental o por culpa de los correctores, en el Impuesto de Tradiciones como le sucedió a alguien que me escribía un mail el otro día.

¿Cuál es el colmo de un Notario?

Pues está claro … al menos en España

El colmo de un Notario es llamarse Regis.

Después de todo ha quedado muy completo este Episodio XXV. Gracias por las aportaciones. Nos vemos en el Episodio XXVI.

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario


 

2 comentarios

  1. Para nombres graciosos, el famoso Notario belga Patrick VANDEPUTTE…

    http://www.notaris-vandeputte.be

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