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“Sr. Notario, su factura me parece muy cara”

Todo tiene su precio. Las cosas bien hechas ahí quedan

Cuando los Notarios facturamos, es usual que surjan confusiones en los clientes por razón de la mención a los números del arancel aplicables a cada cosa que suele pensarse que constituyen las unidades cobradas de cada clase de esas cosas (de copias, de diligencias o de testimonios) y no (como es en realidad) el número de la norma arancelaria que regula su cobro.

Por ejemplo …

Un cliente ve en su factura que pone “4   COPIAS SIMPLES” y supone que se le han cobrado cuatro COPIAS SIMPLES y no cae en la cuenta (como es lógico) que ese 4 es el número 4 del Arancel  Notarial que es el que se utiliza para cobrar las copias simples y también las autorizadas. Ese número 4 aparece igualmente en cada factura de la misma escritura (haya dos facturas o más) si son varios los que tienen que pagar los honorarios notariales, por lo que no estoy duplicando, triplicando o cuadruplicando ninguna cantidad, como a veces me dicen, en el caso de que el 4 aparezca (como arancel y como cantidad) en cada una de las facturas de los distintos pagadores. En estos casos de varias facturas y pagadores, se indica el porcentaje del total que se está pagando y el programa informático reparte la cantidad correspondiente a los diversos números del Arancel, gastos, suplidos, impuestos y retenciones (si proceden) entre las facturas que se le ha indicado que se hagan. El número de copias efectuadas, al menos en mi programa, figura en otra línea distinta de la factura. Tal vez se podrían intercambiar de sitio ambas informaciones, aunque, probablemente, la confusión se seguiría produciendo. No obstante, creo que es más importante para el público saber el número de unidades que compra, que el artículo de la norma que regula el cobro de cada cosa que se minuta (de cada cosa que ha comprado, quiero decir).

Reconozco que el sistema informático, que mi programa de gestión es mejorable y aquí tengo propuestas una serie de cosas a mejorar. Entre ellas, cabría incluir algunas cuestiones sobre facturación, especialmente cuando hay varias facturas para una misma escritura, lo que ocurre porque se comparten los gastos, bien porque hay varias personas en cada parte (parte y persona no son lo mismo) o bien por ambas cosas. Entre esas mejoras estaría el intercambio de la posición que ocupa en la factura el número del arancel por el número de unidad minutada, así como una mayor visibilidad del porcentaje del montante total de que se hace cargo cada persona pagadora.

“Muy bien, pero me sigue pareciendo caro”

Dicho lo cual y aunque ya hablé aquí de esta cuestión, insisto al que mi factura le parece cara (es menos usual que te digan que le parece barato, aunque también haya casos y he tenido uno muy significativo recientemente) que:

  1. El arancel notarial es interpretable. Sí, lo es: presenta dudas (bastantes) puesto que es un pantalón viejo lleno de remedios y costurones con el que ya resulta difícil manejarse.
  2. No trabajamos todos los Notarios igual.
  3. Ni metemos los documentos en las escrituras (y estamos en nuestro derecho a hacerlo).

Yo no puedo preguntar a cada uno que se presente en la notaría lo que quiere que le haga, al igual que el dentista no me pregunta que anestesia me pone o qué tipo de algodones utiliza para cortar la hemorragia, ni se me ocurre decirle que ya he traído yo el agua oxigenada de casa; pero si alguien me protesta una minuta, la reviso para confirmar que no hay errores obligándome, en ocasiones, a revisar criterios que a veces llevo años aplicando sin incidencias. ¿Y se descubren errores o se cambia de opinión? Pues sí, claro. Errores se producen como en todas partes y se corrigen y cambios de opinión también los hay en supuestos que son o han sido discutidos o sobre los que no hay una doctrina establecida o suficientemente clara. ¡Ojo¡, esos errores y esos cambios de opinión pueden ser a favor o en contra del reclamante. Si son a favor, hay arreglo. Si son en contra, lo normal será “fastidiarse”. Créanme si les digo que los errores son bidireccionales  …

su factura es cara notario

En las escrituras que motivan este post hubo un concepto minutable que los comparecientes no habían tenido en cuenta. Se trata de la llamada “Rectificación descriptiva de finca (sin cuantía)”. Lo cobro cuando alteramos (cuando intentamos alterar más bien) la superficie de un inmueble inscrito. No es tan fácil como parece llegar a conclusiones acertadas a la hora de identificar si un inmueble es este o aquel, si linda o no linda con el otro o si mide o no mide tanto. Hay que sacar Catastro, tirar de Registro y título, hablar con los interesados, a veces con los técnicos, efectuar valoraciones y tomar decisiones. Todo eso cuesta 30,05 Euros más IVA. Creo que es casi lo mismo que cuesta una buena chuleta de vaca en un buen restaurante de Bilbao y tengan en cuenta que estamos hablando de ganarle un trozo de superficie a un finca que podría no conseguirse si no fuera por nuestra labor. A veces esa labor te lleva a descubrir, cuando estas firmando, que la referencia catastral que te decían es de la finca del vecino y nol la de esta, habiendo estado cerca de hacer el STI con la finca que no era. Y tras deshacer ese entuerto que se mantenía desde hace décadas, ¿me quieren dejar sin cobrar mis 30,05 Euros y sin cobrar lo que yo cobre por la certificación catastral? Miren, tengo rota la placa de cocina de mi casa. Acaba de venir el técnico que me dijo que me cobraría 30 Euros por venir a casa y me ha cobrado 39 Euros por una visita de escasos diez minutos. Encima me dice que me cuesta 315 Euros el arreglo, salvo que le pague sin IVA. Menos mal que es el servicio oficial. ¿Hasta cuándo el sambenito de lo caro que es el Notario? Miren, el Notario no es una ganga, pero no es caro, es más: es el chocolate del loro en el montante de gastos e impuestos que representan muchas de las cosas que pasan por nuestras manos. Se me pongan como se me pongan. Otra cosa bien distinta es que un Notario cobre lo que no debe o que tengamos un Arancel lleno de parches con el que es verdaderamente difícil moverse. Con la experiencia de su aplicación durante 30 años (se cumplen en 2019) podríamos hacer una virguería y conseguir ajustar nuestros honorarios a las características de nuestro trabajo en 2019. Por lo visto, nunca es el momento y parece que a todos nos da miedo abrir el melón y emprender un camino de incierto resultado. Virgencita, virgencita, que me quede como estoy ….

Además, al haberse producido un error en la aportación de la referencia catastral, he tenido un gasto de 9,98 Euros por una consulta de IBI efectuada a través de SIGNO que no sirve para nada, pero que no voy a dejar de cobrar como suplido, pues la culpa de ese error no fue mía. Yo fui el que descubrió que existía porque no tengo prisa cuando firmo, hablo con los clientes, ato cabos y acabé diciendo, “entonces esta referencia catastral no es la vuestra, esta es la del vecino”.

Son 46 Euros que en otra notaría tal vez no se habrían cobrado. Supongo que si restara los 46 Euros que representa lo que acabo de explicar, que comprende (insisto) un estudio a fondo del exceso de cabida que no me corresponde hacer, aunque comprendo que la gente crea que es así, la escritura se hubiera quedado en 350 Euros y la cosa hubiera quedado solventada sin más explicaciones. Pero no se solventó; bueno sí que se solventó, pero el cliente reclamó explicaciones, las aceptó, no impugnó mi minuta, yo no la rectifiqué y él me pagó su importe. De momento no ha vuelto, pero no era un habitual. Tal vez hay un perfil de Notario para cada cliente y un perfil de cliente para cada Notario …

La mera comparación con la factura habitual en otro sitio (en otra notaría) no es tampoco un argumento. “Es que en Talsitio me cobran X Euros menos”. ¡Pues vaya usted a Talsitio¡ Puede que los demás sean más caros o más baratos y que no cobren bien. Puede que no hayan hecho lo mismo. Tal vez no soliciten, previo su estudio, las modificaciones de cabida. Tal vez consideren que no se debe cobrar por tal concepto. Tal vez cobran de menos porque tienen una feroz competencia en sus lugares de residencia. Yo también tengo competencia en los pueblos próximos, pero yo he tomado la decisión de cobrar por lo que hago, no con arreglo a lo que cobren los demás en otros sitios. Tal vez por eso sigo en el pueblo donde estoy con dieciséis años de antigüedad como Notario. Tal vez mi política no se podría mantener en otros sitios y como no estoy dispuesto a regalar mi trabajo, ni a cobrar ni más ni menos que lo que me corresponda, sigo aquí tanto tiempo después. Me niego a entrar en guerras de precios, en abaratamientos derivados de la competencia o de la falta de competencia como puede ocurrir en los llamados convenios de plaza de los que espero pronto hablar. Creo que mi oficina y yo prestamos un servicio que tiene un valor añadido en la fase previa, en el otorgamiento y con posterioridad ocupándonos de que nuestro producto, la escritura, esté perfecto y ese plus está absolutamente reñido a mi modo de ver con que luego se acepte entrar en guerras de precios o en los problemas de competencia entre notarías cobrando lo mismo que los demás (es decir, muchas veces de menos) por un servicio que no debe, ni puede, estar sujeto a rebajas ni a contemplaciones por el estilo.

Termino como empecé y agradezco la frase a un amigo de Facebook que me la proporciona hoy mismo:

Todo tiene su precio. Las cosas bien hechas ahí quedan

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario


 

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