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¿Cómo recuperaste la ilusión de seguir con la oposición?

4 de Junio de 1996: “No sé lo que me pasa. No tengo ilusión. Mi vida es un mierda, me siento solo, sé que hay cosas mucho peores, pero han sido cuatro años y medio luchando por una cosa y ahora no sé por qué luchar. Estoy desbordado, no sé cómo animarme, todo me asusta, nada me complace. Mi cabeza va a reventar. No tengo con quien hablar y parece que nadie entiende lo que me pasa.  Cada uno tiene sus problemas pero la amistad es una mierda, todo es una mierda, lo que yo no haga por mí mismo nadie la hará por mí. La gente no me importa, me importo yo, que le den por culo a todo, pero ¿para qué?”.

Opositor desilusionado: Hace tiempo leí esta nota de cuando opositabas (y de la que tienes una foto en Instagram) y hoy mi memoria la rescató y la releí. Parece escrita por mí en estos momentos. No puedo dejar de preguntarme cómo saliste de ese hastío y recuperaste la ilusión para seguir.

Justito: Lo cierto es que tengo muchos más escritos en esa línea. Aunque ese es de mis horas más bajas. Tuve una época muy mala de unos 3 o 4 años. Estuve casi 11 opositando. ¿Cuánto tiempo llevas tú?

Opositor desilusionado: Sólo llevo dos años y medio. Me he sentido muy identificado con muchas cosas de las que cuentas en tu blog sobre las Oposiciones.

Justito: Bueno, pues no sabría qué decirte exactamente. Que es normal desilusionarse, que uno se siente muy solo o que es una época muy mala. ¿Que como salí? Pues porque tenía (y sigo teniendo) una gran vocación, una gran ilusión y no concebía hacer o ser otra cosa, así que aguanté días y días y días y semanas y semanas y semanas y meses y meses y meses malos, sin poder casi estudiar, hasta que un día pensé que ya no podía más y me dije: “me voy a Madrid, saco las bolas, hago lo que puedo y me lo dejo”. Pero aprobé aquel examen, aunque no aquella convocatoria (aún me tuve que presentar a dos convocatorias más) y conseguí continuar.

En mi caso fue también muy importante el apoyo familiar en forma de inexistencia absoluta de pressing para que lo dejara o para que continuara. Nadie me presionó nunca en un sentido o en otro. No niego que a mi padre le hiciera ilusión que fuera lo mismo que él y que pudiera haber existido ab initio un pressing para dirigir mi vocación y que acabara opositando a notarías (aunque ya he contado que yo realmente lo que quería era ser Brubaker…..), pero probablemente a él, y a todos (mi novia-mujer incluida), hasta le hubiera gustado (o ya no le hubiera importado) que no sufriera más y que en un momento dado lo hubiera dejado definitivamente. Menos mal que no lo hice…..Siempre he dicho que yo ante la oposición me veía como un caballo de tiro con mis anteojeras que no me permitían mirar más que hacia adelante. Para mí no había más salida que la de aprobar, la de seguir estudiando y aprobar la oposición, aunque a punto estuve de dejarlo.

Yo me atasqué por un suspenso mal encajado, un suspenso que me hizo dudar de mis temas y de mí mismo, un suspenso por el que me hundí. Tuve miedo y me metí a mí mismo demasiada presión. Solo cuando pensé en dejarlo definitivamente, pude liberarme y volver a estudiar con cierta normalidad.

Opositor Desilusionado: Gracias, quizás a eso debo aferrarme, a la vocación. Me ha servido mucho leer hoy tu blog, al menos he pensado que no estaba volviéndome loco y me he sentido un poco más “normal”. Muchas gracias por compartir todo eso con nosotros.

Justito: ¡Venga animo! El que resiste, gana.

el que resiste gana justito

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario

 

 

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