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“Y estrellas para presidir la noche”: Aprobar notarías

El 4 de Noviembre de 2016 el autor, Francisco J. Aranguren, y yo nos desvirtualizamos durante las I Jornadas de Derecho Digital Notartic. No tuvimos mucho tiempo de hablar sobre aprobar la oposición…

Todos los opositores tenemos vivencias (y hasta sueños) comunes, pero también vivencias ciertamente diferentes. Pregunten a mi hermana o, si pudieran, a mi padre sobre sus recuerdos de la oposición y luego pregúntenme a mi lo mismo o pregúntenle a Julio, opositor a notarías, y protagonista de “Y estrellas para presidir la noche”.

Con la lectura de este libro de mi compañero Francisco José Aranguren Urriza me he visto reflejado en el personaje de Julio, el protagonista, pero también ciertamente alejado de él. Fundamentalmente alejado de su misticismo y religiosidad, aunque yo también tuve una etapa mística y religiosa en la que me sentía amparado por mis rezos a la Madre Maravillas de Jesús y leía a Ramón Sampedro (el Sampedro de “Mar adentro” no el Sampedro de “La sonrisa etrusca”).

Julio el “puto opositor” (como textualmente le llama el autor en su cariñosa dedicatoria del libro) vive la oposición con una intensidad inusual e inusitada, casi desmedida, desde el minuto 1 y lo hace así (o yo lo percibo así), por una razón evidente: la auto-presión que Julio se genera por la imperiosa necesidad de aprobar en el exiguo y casi imposible plazo de dos años (cosa que al final no se nos cuenta si ocurrió), auto-presión de la que tras una trascendental conversación y a su posterior intercambio epistolar con uno de los curas con los que convive en el Seminario, donde también estudia, consigue liberarse para pasar a mejor vida……a mejor vida de opositor, aunque a mejor vida también estuvo en trance de pasar en un peligroso momento que vive el protagonista, producto de su propio aturullamiento personal.

Julio no duda demasiado de su capacidad, duda de sí podrá o no encajar el enorme reto de aprobar en ese plazo de dos, a lo sumo, tres años que se había fijado. El plazo está indisolublemente ligado a sus circunstancias familiares, las cuales, además, le han marcado profundamente.

Actualmente creo que en cualquier Academia de preparación, a un opositor le quitarían esa idea de la cabeza, puesto que ese plazo está (y diría que estaba) al alcance de muy pocos. Véase al efecto “Notario más joven”, uno de los posts más visitados de mi blog. A mí ya me lo advirtió José Tomás Bernal-Quirós Casciaro, Director de la entonces Academia de registros y notarías de Murcia, cuando me recibió junto a mi padre allá por el año 1991. Bernal-Quirós me puso por delante un horizonte de 6 o 7 años que se mantiene actualmente (si no es de algo más) como media para aprobar las oposiciones a notarías (y registros), las cuales no preparé finalmente en esa Academia sino fuera de ella con mi admirado preparador: Miguel Ángel Cuevas de AldasoroMAC. Mi padre (que se encuentra en el exclusivo listado de los más jóvenes, puesto que aprobó con menos de 25 años) me presagió un plazo largo de oposición, a diferencia de lo que hizo con mi hermana que consideró aprobaría en unos 4 años (lo hizo en 4 y medio), puesto que me condenó a los consabidos 6 o 7 años.

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Mi querido padre se equivocó porque me fui a los casi 11 años y 5 convocatorias firmadas. Mi hermana y mi padre eran de los de la memoria rápida para estudiar y olvidar. Yo en cambio puedo presumir de una memoria lenta (un año me costo darle la primera vuelta al Civil, con acumulación de parte de lo estudiado), pero de larga duración, de muy larga duración tendría que decir puesto que he defendido y aprobado un examen en el que de un tema, salvo los artículos del Código Civil (que creo que dominaba especialmente bien) no me había repasado el resto (lo que no eran artículos) desde hacía casi un año. Nadie me creerá, pero de que me sirve mentir o exagerar a 25 años vista desde que empecé la oposición. Evidentemente hay truco: los otros tres temas del examen me los sabía de maravilla y compensaron el desastre del cuarto (del que el Tribunal fue consciente…“¿como se sabía usted también los otros tres temas y este no?”….“llevaba mucho sin repasarlo”…les dije). Normalmente yo era capaz de aguantar los temas en condiciones en torno a ocho semanas, aunque no sé si hubiera defendido bien un examen en que todos los temas estuvieran a dos meses vista del día del día D y la hora H. Siempre he dicho que algunos opositores no necesitan suerte. Les da igual que les preguntes el programa del revés. Se lo saben todo. Así era mi hermana. Otros necesitamos un toque de suerte, que no se produzcan demasiados acontecimientos desfavorables a la vez. Otros no aprobarían ni con toda la suerte del mundo y a algunos dejan ver en cuanto empiezan que no lo harán nunca. Muchos tampoco me creerán, pero mi hermana con los ojos cerrados y medio traspuesta, era capaz de visualizar y farfullar un ejercicio entero en el día anterior a examinarse. Hacía, programa en mano, como un ronroneo, un murmullo y unos movimientos de cabeza que la colocaban casi en trance durante largos ratos, como le pasaba a Julio cuando cantaba los temas en su Residencia.

Julio empezó la oposición con enorme presión. Yo a los 15 días estaba llorando por vez primera. Ya lo he contado. Fue al enfrentarme a los larguísimos artículos del Título Preliminar del Código Civil. Entonces volví a tener ganas de ser “Brubaker” y de olvidarme de ser Notario, pero no lo hice. En mi caso, mi auténtica presión llegó con el suspenso en el segundo ejercicio de mi primera convocatoria. MAC estuvo presente en la Sala (los exámenes orales son públicos) y consideró que aprobaría con la mínima, pero que aprobaría. Era una difícil oposición con solo 60 plazas y cerca de 1.500 firmantes (en las últimas celebradas no han llegado a 900) y yo un recién llegado que en menos de 3 años se había plantado en el segundo ejercicio y en condiciones de aprobar, pero mi nefasto tema de Bancos y Bolsa y un enorme fallo confundiendo administración mancomunada y solidaria en la sociedad limitada me llevaron al NO APROBADO y del NO APROBADO al desastre durante casi 3 años en los que no levanté cabeza hasta el día del tema que llevaba un año sin repasar en el que sí aprobé, aunque no aprobé la oposición, ni la oposición siguiente, sino la posterior: habían pasado casi 7 años desde el primer suspenso hasta el aprobado definitivo. 7 años de insoportable presión. De nada servía que MAC me dijera que no me presionara. Presiones distintas en una misma situación, la de Julio y la mía.

A Julio le salvó un cura y el recurso a la religiosidad, al misticismo, a la vida interior, a la calma, a la contención. A mi me salvó la psicología y la química, las relajaciones y otra suerte de vida interior. Tal vez una combinación entre Dios y “La prueba de la manta” sea justo equilibrio para aprobar las oposiciones. En serio, no puede uno caer en el derrotismo, en el que he hecho yo para merecer esto, en el victimismo, en el nadie me comprende, en el es una injusticia, esas estrategias son destructivas y por supuesto una pérdida de tiempo. Nadie te comprende, pero tampoco lo harán en otras muchas circunstancias de la vida, así que esas posturas son infructuosas. Busca el amarre que te de paz, amarre religioso o místico o deportivo, estudia y persigue tu objetivo. Siempre he creído en “el que resiste, gana”, siempre he pensado que conozco a pocos que aguantando un saco de años no hayan finalmente aprobado. Considérate afortunado si lo haces pronto y no te desanimes si tardas. Mantén los pies en el suelo si apruebas. Somos decenas los que tardamos bastante o mucho en aprobar. Búscate tu estrategia mental, apóyate en los que te sirven y olvídate de los demás y de lo demás.

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Espero que en algún momento el autor me cuente que pasó con Julio en el segundo ejercicio, si aprobó o no dentro de plazo, en que se gastó las 175.000 pesetas que había ahorrado, si le siguieron sentando mal los porros o que fue de Taqui o de los compañeros de Residencia y de Nuria, entre otras muchas cosas, que me han dejado con ganas de “Más estrellas para presidir la noche”.

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario


 

3 comentarios

  1. FRANCISCO JAVIER ROZADILLAS SANTIÑO

    Buenos días, estoy interesado en adquirir este libro de Francisco José Aranguren. ¿Dónde podría encontrarlo?.
    Muchas gracias

    • Estimado Francisco Javier: Mi ejemplar ha sido regalo del autor. Buscando en Google por el título encontré alguna referencia. No sé si por esa vía sería posible conseguirlo. Gracias por la participación y el comentario. Saludos. Justito El Notario.

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