El primer número de protocolo: Episodio II

             Nota: La primera edición de este post se publicó el 25 de Noviembre de 2015

A lo largo de la oposición a notarías, cuando ves cerca el final y la ilusión se acrecienta y una vez que consigues el ansiado aprobado, piensas en cual será tu primer número de protocolo.

Muchos pensamos en hacer alguna cosa especial. En mi caso me decanté por resumir mis casi once años de dura oposición en un ACTA DE MANIFESTACIONES, por mí y ante mí.

Los notarios podemos autorizarnos a nosotros mismos algunos instrumentos públicos, pocos, sin necesidad de ir a otro notario y en los términos que establece el Reglamento Notarial.

Uno de ellos es este tipo de Actas de Manifestaciones.

He utilizado el por mí y ante mí para algún poder, para hacerme testamento y para otorgar y autorizar varias actas de este tipo. La primera es la que voy a compartir, con bastante pudor, con vosotros en forma de post y en varias entregas. Creo que a los que ahora están en el camino de ser notarios y a los opositores en general les puede servir de ayuda.

Después de aquella, vinieron otras. La segunda cuando me marché de mi primera notaría, la tercera cuando mi padre (también notario) se jubiló y la última, hasta la fecha, cuando me marché de mi segunda notaría.

Todo parece indicar que la cuarta llegará cuando me marche de mi notaría actual que es la tercera.

En el post de ayer, precedido de esta misma introducción y como episodio primero, hablaba de la motivación para opositar a notarías y de la primera convocatoria a la que me presenté.  Aquí va el episodio segundo que abarca un largo y oscuro periodo de mi vida como opositor: la crisis, la remontada y mi primer suspenso en el tercer y definitivo ejercicio: el dictamen.

justito primer numero uno

El primer número de protocolo: Episodio II

En la primavera del año siguiente retomé el estudio pero sin mucho éxito. Me dedicaba a repasarme el Código Civil. Me sabía los artículos de maravilla. Estos repasos que entonces me parecían totalmente infructuosos son posiblemente una de las razones de que hoy pueda escribir estas líneas, pues ese dominio del Código Civil me hizo aprobar, de nuevo, el primer ejercicio en las siguientes oposiciones que se celebraron en Madrid. Entre las dos convocatorias de Madrid hubo otras oposiciones que se celebraron en Sevilla. Las firmé pero no me presenté. No podía. La que sí que pudo (¡y de que manera!, puesto que fue el número 3 de su oposición) fue mi hermana.

El aprobado de mi hermana fue agridulce. Por una parte estaba muy contento y por otra muy frustrado. Mi hermana es más joven que yo y siempre hemos tenido un pique particular en cuestión de estudios. En aquellos momentos nuestra sana rivalidad no me fue útil. Lo que si me fue útil fue su ayuda en la preparación. Aquella ayuda, mientras opositábamos los dos, y la que me ha prestado hasta aprobar, han sido fundamentales. Una parte de mi éxito se lo debo a mi hermana. Hoy es un orgullo que los dos, como nuestro padre, seamos notarios.

En junio de mil novecientos noventa y ocho con un 5,01 aprobé el primer ejercicio por segunda vez. MIS CRISIS (ASÍ CON MAYÚSCULAS) habían terminado. Fueron tres años muy malos. No sé como aguanté, pero lo hice y… ¡menos mal que lo hice!. Es cierto que este aprobado tuvo algo de milagroso, pero mi recuperación para la oposición a partir de ese momento no lo fue, fue producto de mi esfuerzo, de mi trabajo, de mis repasos al Código Civil y de la ayuda de los que siempre han estado a mi lado.

Conseguido el aprobado en el primer ejercicio, volví a estudiar como antes y en unos cuatro meses me repasé el segundo ejercicio (a pesar del cambio de programa que habíamos sufrido) y conseguí aprobar, por primera vez, el segundo ejercicio. La nota (5,01) no importaba, pues me había plantado en el dictamen. En aquel momento no me imaginaba que me quedaban casi cuatro años más de oposición, solo sabía que había superado MIS CRISIS, que era lo que realmente me importaba, que me había demostrado que aún valía como opositor y que el aprobado final volvía a estar a mi alcance.

El suspenso en el tercer ejercicio fue merecido pero durísimo, mucho más duro que el de la siguiente convocatoria en Barcelona. En mi tribunal (eran tres) solo sobraban tres personas. Una de ellas fui yo. Esperar una llamada para saber si por fin eres o no eres notario es el peor momento de la oposición. Solo los opositores que hemos suspendido un dictamen lo sabemos. Sobre suspender sobrando tres en un dictamen de notarías, solo lo sabemos unos pocos. Nunca se me olvidarán los detalles, sentimientos y sensaciones de aquellos momentos. Tampoco olvidaré nunca que en esos malos momentos estuve bien acompañado. Aquella noche en que me comunicaron mi primer suspenso en un dictamen mi hermano mayor vino a casa e intentó hacerme ver que “había vida tras la oposición”, pero yo tenía claro que iba a seguir, que si había superado MIS CRISIS tenía que volver a estudiar y empezar desde cero otra vez.

…..CONTINUARÁ….

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario




 

2 comentarios

  1. Ya puedes saborear bien saboreados los vinos de la península… Menudo nivel de auto exigencia te mandabas…

    • Justito El Notario

      Hola Alice: Saboreo todos los vinos, como dijo Pessoa buena es la vida, pero mejor es el vino. Siempre he dicho que yo estaba con la oposición como los caballos en los toros. Saludos y ánimos. Justito

      Si te ha parecido bien o te ha resultado útil mi contestación, puedes invitarme a una caña o hacer un donativo a una ONG; si quieres más información pincha aquí

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