A veces escribo mi relato de los viajes, o de algún aspecto de ellos, con gran repaso. Este es el caso del viaje a Praga en la primavera del 2022 cuando mi sobrina Amparo estaba de Erasmus en la capital checa sirviéndonos de perfecta guía y cicerone en la ciudad.
Ahora se pasan por allí mis amigos Rosa Palo y El Señor de Cuenca y he tenido que refrescar memoria para reconstruir la jugada gastronómica de aquellos días.
En nuestro viaje a Praga, visitamos varios sitios muy recomendables, “en plan” que, dirían los de la generación Z, comer bien, beber mejor y estar muy a gusto.
Cocina checa, cerveza y ambiente auténtico: U Pivrnce
Este nos gustó especialmente. Cocina checa clásica, cerveza estupenda y un ambiente joven pero mezclado con gente de todas las edades, de esos sitios en los que uno no se siente “fuera de lugar” aunque ya no tenga veinte años.
Muy céntrico, cerca de la Plaza Vieja, decorado con los dibujos gamberros de Petr Urban y con bastante ambiente sin llegar a resultar agobiante. El típico sitio donde uno entra “a tomar algo” y acaba cenando tranquilamente.
Recomendable reservar porque suele estar lleno.
Lokál Dlouhááá
Aquí lo pasamos francamente bien y comimos genial.
Creo que forma parte del grupo Ambiente y tiene ese aire de gran cervecería checa auténtica donde parece que media ciudad ha quedado para cenar. Mucho movimiento, cerveza Pilsner a gogó y cocina local muy bien hecha.
Ideal para probar platos típicos sin sensación de turisteo. Además, el ambiente es fantástico.
Velkopřevorský Mlýn
Un sitio muy agradable, especialmente por la zona en la que está, cerca del Puente de Carlos y de la isla de Kampa.
Tiene ese punto romántico y tranquilo junto a un canal del río con un bonito molino a la vista y una zona exterior y dos de interior. Muy buena opción para comer o cenar paseando por Malá Strana.
Sia Restaurant
Aunque ya nos salimos aquí de la cocina checa tradicional, merece la pena mencionarlo.
Es un restaurante asiático moderno, espectacular por dentro y muy bien montado. Cocina internacional, ambiente elegante y una propuesta diferente por si uno necesita descansar del codillo y el goulash.
Muy recomendable para alternar estilos.
Výtopna Railway Restaurant
No llegamos a comer aquí porque estaba absolutamente lleno, pero merece la pena mencionarlo porque es uno de esos sitios curiosos que llaman la atención en cuanto uno los ve.
Es el famoso restaurante de los trenecitos, donde la cerveza y la comida llegan a las mesas en pequeños trenes eléctricos que circulan por raíles por todo el local. Muy turístico, sí, pero también muy original y aparentemente muy divertido, sobre todo si se va con niños… o con adultos a los que todavía les hacen gracia estas cosas.
Nos quedamos con ganas de probarlo, así que queda pendiente para la próxima visita.
En Praga conviene hacer algo muy sencillo: caminar mucho, entrar donde haya buen ambiente y desconfiar ligeramente de los sitios para turistas. Es decir, lo de siempre en cualquier ciudad si uno quiere comer bien para el Manducare…
Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario
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El blog de Justito El Notario Nihil prius fide & nihil prius manducare





