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El primer número de protocolo: Episodio I

Nota: La primera edición de este post se publicó el 24 de Noviembre de 2015

A lo largo de la oposición a notarías, cuando ves cerca el final y la ilusión se acrecienta, y sobre todo una vez que consigues el ansiado aprobado, piensas en cual será tu primer número de protocolo.

Muchos pensamos en hacer alguna cosa especial. En mi caso me decanté por resumir mis casi once años de dura oposición en un ACTA DE MANIFESTACIONES, por mí y ante mí.

Los notarios podemos autorizarnos a nosotros mismos algunos instrumentos públicos sin necesidad de ir a otro notario y en los términos que establece el Reglamento Notarial.

Uno de ellos es este tipo de Actas de Manifestaciones.

He utilizado el por mí y ante mí para algún poder, para hacerme testamento y para otorgar y autorizar varias actas de este tipo. La primera es la que voy a compartir, con bastante pudor, con vosotros en forma de post y en varias entregas. Creo que a los que ahora están en el camino de ser notarios y a los opositores en general les puede servir de ayuda.

Después de aquella, vinieron otras. La segunda cuando me marché de mi primera notaría, la tercera cuando mi padre (también notario) se jubiló y la última, hasta la fecha, cuando me marché de mi segunda notaría.

Todo parece indicar que la cuarta llegará cuando me marche de mi notaría actual que es la tercera.

Así que, sin más dilación, aquí va el episodio primero de mi primer instrumento público.

 

justito protocolo

 

ACTA DE MANIFESTACIONES

NÚMERO UNO.

En mi residencia, a veinte de Febrero de dos mil tres.

Por mí y ante mí, JUSTITO EL NOTARIO, Notario de esta Ciudad, al llegar la fecha en que, tras largos años de espera, me encuentro habilitado para ejercer la función notarial con arreglo a las leyes, quiero que en el primer número de mi protocolo quede constancia de las manifestaciones que, como memoria de mi vocación notarial y de mis años de opositor, hago en este acta.

No sabría decir cuál fue el momento en que decidí preparar las oposiciones a notarías, pero sí que sé que soy notario porque mi padre también lo es. Yo siempre he querido ser lo mismo que mi padre y ahora que lo he conseguido he de decir que quiero ser un notario de la clase de notarios a la que pertenece mi padre, es decir, que quiero ser un verdadero servidor público, un auténtico profesional del derecho y un enamorado de mi trabajo. Espero que sus más de cuarenta años de ejercicio profesional guíen mis pasos a lo largo de toda mi carrera.

No me ha sido nada fácil llegar a este momento. Tomada la decisión de preparar la oposición en el verano de mil novecientos noventa y uno, comencé el estudio el veintiséis de septiembre de aquel año. A las pocas semanas dudaba de mi capacidad para conseguir el objetivo deseado, pero los meses fueron pasando y mi auto confianza se fue reforzando poco a poco hasta llegar al convencimiento de que la meta perseguida estaba a mi alcance. Por desgracia este convencimiento no siempre me ha acompañado en mi larga etapa de opositor pues he flaqueado en muchas ocasiones hasta el punto de que durante casi tres (horribles) años estuve a punto de abandonar la preparación de la oposición.

En julio de mil novecientos noventa y cuatro me examiné en Madrid por primera vez del primer ejercicio. Aprobé con un 5,05. La posibilidad de aprobar el segundo era bastante remota. MAC, mi preparador, me decía, para quitar presión, que aquella no era mi oposición, pero yo siempre pensaba que a lo mejor podía llegar a serlo, así que durante ocho meses estudié como nunca lo había hecho y conseguí plantarme, en febrero de mil novecientos noventa y cinco, ante el tribunal con todos los temas en la cabeza y, a mi juicio, en condiciones de aprobar. No lo conseguí y a partir de aquel suspenso comenzó mi declive. Cada día que pasaba menos estudiaba, hasta que después del verano de aquel año dejé de estudiar durante unos seis meses.

….CONTINUARÁ….

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario


 

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