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desistir de firmar escritura

Desistir de firmar una escritura

Vamos a hablar hoy de los desistimientos notariales, de desistir del otorgamiento de una escritura. De no querer firmarla, de arrepentirse, de no cerrar el trato o cualquiera de sus detalles o flecos, de no convenirnos, de preferir firmarla en otra notaría, de no querer ya el préstamo, de habernos peleado con la novia, el socio o a la mujer y de no querer ya firmar lo que teníamos previsto y (casi) perfectamente programado.

Los Notarios tenemos nuestra propia norma para la cancelación de otorgamientos, una norma para el desistimiento, que es el término exacto, de otorgar un instrumento público.

La recoge el Arancel Notarial en sus normas de aplicación y concretamente en la Séptima que dice lo siguiente:

Séptima.– Cuando, de conformidad con los interesados, se hubiere redactado un documento y no llegare a autorizarse por desistimiento de alguno o de todos, el Notario percibirá la mitad de los derechos correspondientes a la matriz, con arreglo al Arancel, los cuales serán satisfechos por el que haya desistido. El Notario tendrá derecho a percibir íntegramente los gastos anticipados.

He echado un vistazo a mi programa informático y me encuentro con cien desistimientos recientes. Si me voy a mi Outlook donde tengo una carpeta titulada “ESCRITURAS QUE NO SE FIRMAN” me encuentro con doscientos desistimientos. Hablamos entonces de algo más de trescientos desistimientos en diez años (el último firmé poco más de setecientas escrituras). Multipliquen, multipliquen, porque serían muchos más en mis casi 15 años como Notario; días y días, meses en realidad, de trabajo tirados a la basura, aunque de vez en cuando algún asunto se rescate y te lleves doble alegría porque ya está hecho y porque recuperas lo que invertiste en su día en él. En cualquier caso, se trata de datos difíciles de computar o recopilar, pero las cifras son importantes, se lo aseguro.

desistir firmar escritura. no quiero firmar la escritura

Adiós a los honorarios

¿Cuántas veces he cobrado después de que alguien opte por desistir?

Aunque siempre he oído aquello de “no hay mejor escritura que la que no se firma” y puede que haya casos en que hasta para mi mismo haya sido mejor no firmar (hay algunos asuntos que solo generan disgustos), ¿saben cuántas veces he aplicado esa norma arancelaria?

Pues lo he hecho una sola vez y fue a una gran compañía eléctrica que convirtió el otorgamiento, el no-otorgamiento, el desistimiento, en una auténtica tomadura de pelo hacia mí y mi oficina por lo que le cobré lo que correspondía. Nunca más (aunque he tenido ganas de hacerlo muchas más veces y me las he reprimido) he cobrado a un desistidor. Sí que he cobrado gastos que se me habían generado en algunos casos de desistimiento, con base en la misma norma arancelaria, pero solo esa vez que cito cobré el importe que me permitía cobrar el Arancel Notarial que es de la mitad de los derechos correspondientes a la escritura matriz.

Cobro por servicios no efectivamente prestados

Las causas de los desistimientos son muy variadas (ya lo apunto al principio) pero los Notarios no tenemos costumbre (pregunten sino a los que conozcan) de sacar partido de las circunstancias que motivan los desistimientos notariales y ello aunque nuestro Arancel nos lo permita, así que no cobramos cuando se cancela el otorgamiento por causas no imputables a nosotros y sin haber prestado el servicio que fundamentalmente constituye nuestra función.

Rompo otra lanza por este colectivo, el mío, que hace muchas más cosas gratis de las que pueda pensarse.

Por cierto, es completamente inusual que el desistidor se disculpe o entone el “¿qué se debe?” o un “¿se debe algo?”.

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario


 

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