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Alentejo Litoral Sur: Crónica de unas vacaciones

Este era el plan a priori:

Portocovo es un sitio cerca de Sines, que pinta bien. Lo mío está organizado así: Domingo 7 de Agosto: Noche en Sevilla tras la primera etapa del viaje y salida el día 8 para destino. Alojamiento en el Meliá Sevilla que para los cuatro nos cuesta 95 Euros con desayuno. Cena, en principio, en el Restaurante Becerrita, con un opositor a notarías que conozco de Twitter. Lunes 8 de Agosto: Llegada al Hotel Enigma Nature & Water en Sao Teotonio, Alentejo. Tenemos Apartamento de dos dormitorios y caben cinco personas. Desayuno incluido. Precio 2.400 Euros, a 200 Euros por noche. Sábado 20 de Agosto: Salida hacia Mazagón, donde dormiremos en el Parador. Gratis con los puntos de los Amigos de Paradores con desayuno incluido y salvo supletoria que si se paga (ya se podían estirar un poquito más). Me planteo hacer una noche más, pero no lo tengo claro. El resto ya lo sabes, vida tranquila recorriendo el resto del Alentejo costa, con alguna incursión no muy larga hacia el interior si las carreteras lo permiten. Playa, comida y cerveza en abundancia. Creo que estamos tan cerca del Algarve que caerá alguna visita a la zona”.

Volveré al Alentejo este verano (2018). Será la tercera vez que voy. Entraremos por Badajoz, dormiremos en Montemor-O-Novo y luego nos instalaremos en Vilanova de Milfontes. Regresaremos por Beja y Huelva. Será fantástico. Estoy seguro.

“Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos” decía Fernando Pessoa.

Tras las notas que recogí en el post “Alentejo litoral sur: “Keep calm”, os traigo hoy el trabajo de campo. Las notas tomadas sobre el terreno o como diríamos los Notarios en un acta “constituido en el lugar de mi actuación”. Tras tres veranos en Portugal, este año me doy una pausa y sino pasa nada (y este año he anulado ya dos viajes), espero disfrutar este año de unos días en Cerdeña y Córcega.

Domingo

La cosa empezó un domingo con el viaje desde mi ciudad hasta Sevilla a donde no iba desde el lejano 1997, cuando mi hermana aprobó las oposiciones a notarías. Curiosamente regresé en Noviembre a Sevilla con motivo de las I Jornadas de Derecho Digital Notartic.

Hacía un calor intenso en Sevilla a nuestra llegada, por lo que tras tomar posesión de nuestra fantástica habitación en la planta llamada “The Level” del Meliá Sevilla, nos bajamos al restaurante de la piscina en el que solo se podía soportar gracias a los vaporizadores. Por primera vez en mi vida, vi llorar a un camarero que parecía muy presionado por un compañero-superior. Creo que, sin perjuicio de otras consideraciones, el insoportable calor debía haber hecho mella en ese hombre.

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La comida fue ligera y tras comer nos fuimos a la piscina. Salvo que estuvieras en el agua era imposible mantener un centímetro de piel bajo el sol sevillano, así que antes de las siete de la tarde ya nos habíamos subido a la habitación para esperar a que bajara algo la temperatura y reunirnos con un amigo que opositaba a notarías (!y que acaba de aprobar!) con el que nos desvirtualizamos y que actuó como cicerone en nuestra visita a la ciudad.

Pedro nos llevó a cenar a Ignacio Vidal, junto al Meliá Colón. El paseo de vuelta, con mucha menos temperatura, nos llevó desde el restaurante hasta la Calle San Miguel, donde se encuentra el Colegio Notarial de Andalucía, por una paralela a la Calle Sierpes, por la Plaza de San Francisco dirección Giralda y luego a recorrer la Judería para salir al Jardín de Trajano ya muy cerca del hotel donde nos despedimos hasta la próxima en la que espero que mi amigo sea también Notario.

Lunes

Sevilla/Hotel Enigma & Nature. Sao Teotonio (Odemira, Alentejo, Portugal).

El Hotel está un poco perdido pero es magnífico y el apartamento que ocupamos también, aunque me hubiera gustado una mejor situación general en el conjunto.

Solo encontramos (no digo que no los haya) un restaurante interesante en Sao Teotonio y estaba cerrado, así que nos fuimos a cenar a Zambujeira do Mar. Elegimos Costa Alentejana y tomamos nécoras, llamadas navalheiras, pulpo grilhado con patata doçe y cataplana de rape y camarao. Justito Junior tomó un riquísimo secreto de porco preto.

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Todos los platos estuvieron bien presentados y con buenas guarniciones. El Blanco Vicentino mega fresco, como dice Doña Justa, estaba especial.  De postre un bolo de bolacha. Precio 116 euros. Después de cenar un pequeño paseo y vuelta al Hotel. Atención que hacía frío para los niños y para mi mujer. Estábamos a sólo 20 grados.

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Martes

Empieza el primer día completo en Portugal de los 11 que tenemos por delante. Nos hemos despertado sobre las 9:30. La temperatura nocturna ha sido fantástica. Nos hemos tapado y solo ha turbado nuestro descanso un grillo que ha sufrido un zatapazo de Doña Justa que ha conseguido localizarlo a media noche en la zona del salón. Desde la muerte de Pepito (Grillo) todo ha sido placidez. Hay que ver qué ruido puede hacer un puñetero grillo en el salón de tu casa. Tras desayunar hemos cogido el coche y salido en dirección a Zambujeira. Allí hemos parado en la Oficina de Turismo para coger unos folletos y conseguir algo de información (poca, porque la funcionaria aseguraba que todas las playas eran salvajes y todos los restaurantes estupendos con lo que dejaba resuelta cualquier otra pregunta que se le quisiera hacer) y nos hemos dirigido al Cabo Sardao y llegado hasta Almograve donde hemos comido en la Casa del Lavrador.

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Comida temprana, muy temprana para los españoles, y luego a la playa donde estoy ahora mismo escribiendo este post en el Whatsapp sin cobertura mientras leo “Tapas” y los niños juegan a las palas. Se nota que estamos a 120 km al sur de Troia, donde estuvimos el año pasado. El agua está bastante menos fría y al ser una playa rocosa se forman pequeñas piscinillas que permiten el baño sin que te duelan las piernas como más al Norte. Sol suave que hace que sobre la sombrilla.

La comida ha incluido medio kilo de percebes a 15 euros, almejas, lulinhas con patatas, queso de Serpa y aceitunas, pan, ensalada y un par de postres uno el bolo de bolacha y el otro una especie de tarta capuchina con cabello de ángel. Dos jarras de medio litro de blanco espumoso, tres cañas, dos cocas y una botella de agua=72 euros.

Al terminar en la playa, nos fuimos a hacer nuestra primera compra y cenamos en el apartamento tras un baño en el Spa del Enigma y luego a dormir más bien temprano.

Miércoles

El día empieza fresco y nublado. No nos ponemos los bañadores y pensamos en ir a Odemira.

Desayunando abre el día y aprieta el calor, así que cambiamos de planes y nos vamos a Vilanova de Milfontes. Primero damos una vuelta por las playas de la ribera contraria al pueblo, las del otro lado del río Mira. Luego cruzamos el puente grande y nos metemos en el pueblo donde visitamos el Mercado y llegamos hasta la playa do Farol donde hay una zona con montículos de piedras que los bañistas y visitantes van haciendo y que el océano se encarga de destruir hasta donde puede alcanzarlos. Es, para mí y los niños, una cosa muy curiosa y original. Nosotros hemos intentado la nuestra.

La comida la hacemos en un “chiringo” llamado A Choupana a pie de playa y nos cuesta 95 con propina. Incluye 6 camaroes de la casa, sardinas, carapaos (jureles), frango grilhado, tarta de almendras y tarta de higos y algarrobas (buenísimas las dos) y vino blanco de la casa. A las 14:30 nos vamos a la playa donde pasamos unas 4 horas tras las cuales nos vamos a visitar el pueblo, la zona del castillo y la de la iglesia. Probablemente volveremos a visitarlo puesto que había sitios para comer muy interesantes.

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Jueves

Hoy he hecho algo excepcional estando de viaje y casi que en vida “normal”. Me he levantado a las 8:30 y me he ido a andar por el campo. Al volver me he pegado un baño en la piscina de fuera y otro en el spa. Después hemos ido hacia Sao Torpes a comer al famoso Trinca Espinhas ¡pero estaba cerrado¡ y nos hemos ido a uno en el ya que estuvimos el año pasado (y que no tiene nada que ver con Trinca Espinhas).

Se trata de la Adega de Sines, donde nos han dicho que nos recordaban del año pasado y “qué como había crecido o meninho”. Los niños han tomado bife de ternera, yo jabalí estofado y Doña Justa dobrada que no era la dorada que esperaba sino una especie de callos. De postre queso y mousse de chocolate, cervezas y dos jarras de medio litro de blanco 45 euros con 2,5 de propina. Compartimos mesa con dos familias portuguesas, con las que echamos unas risas y a los que desde aquí saludo y agradezco sus recomendaciones. Besos a la jefa a la despedida y luego playa a tope, más allá de Sao Torpes de vuelta a casa.

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Viernes

Hoy visitamos la playa do Carvalhal que está muy cerca de Sao Teotonio  y que nos ha sorprendido con la mejor temperatura del agua de todos nuestros días en Portugal. Fantástico oleaje y luego comida en el Café Central de Breijao con lombinhos de porco (¡ay las guarniciones¡) para Justito Junior y arroz de tamboril (rape), sapatera (o sapateira, es decir, buey de mar), vino, cerveza, agua, refrescos, pan, queso, azeitonas, helado, baba de camelo y tiramisú. 100 euros más 3 de propina.

Por la noche nos fuimos a dar una vuelta y a cenar a Zambujeira do Mar. Es un sitio turístico pero a pequeña escala, nada de burradas de gente y ladrillo como las que estamos acostumbrados en nuestro país. Hay mucho menos lío que en Vilanova. Elegimos la Pizzería Casino da Ursa. Un restaurante pizzería que tenía una pinta normal tirando a bien y al que los niños querían ir, así que fuimos. Al sentarme me pareció mejor de lo esperado, pero el vino tinto calentorro, imposible de atemperar y una picanha brasileña muy flojita, acabaron con mis expectativas. Las pizzas estaban correctas. Después, ya de vuelta a casa, nos acostamos esperando la medalla de Nadal y Marc López.

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Sábado

Mismo despertar con algo de caminata, baño y desayuno. Decidimos, hoy sí, acercarnos a Odemira donde nos encontramos con un bonito y bien cuidado pueblo que da nombre al término municipal más grande de Portugal  y que presume de tener las mejores playas del país (imagino que del continental y del insular). Pero….el calor era intenso y el ambiente casi nulo, así que entre unas cosas y a pesar de las otras, no estuvimos allí más de una hora y tomamos el camino de la playa.

Junto al puerto de Zambujeira, escondido en un acantilado, hay dos restaurantes. A Barca fue nuestro elegido y de nuevo (¡qué suerte estamos teniendo¡) acertamos. En la comanda, que con propina se situó en los 100 euros, incluimos medio kilo de percebes, pulpo frito, bistec de ternera y cerdo alentejano (que se prepara con almejas y cilantro) ¡Dios mío que pasa en Portugal con el cilantro! Vino, cerveza, agua, refrescos, aceitunas y queso (que Junior devora) más un helado, una especie de souflé y tarta de chocolate y nueces. Después una fallida tentativa playera (fallida porque tras recorrer un largo camino solo llegaba a un acantilado), nos apuntamos un gran acierto posterior con una playa, antes nudista, en la que la temperatura del agua bate récords (por alta) en este país de aguas gélidas de Sintes para arriba.

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Después del baño y tras subir nada menos que 199 peldaños (que bien organizadas tienen las playas nuestros vecinos) regresamos al hotel y después de un rápido baño y de arreglarnos nos volvemos a Zambujeira para reunirnos en A Cervejaria con nuestros compañeros de viaje que llegaban esa noche. La cena costó 190 euros e incluyó huevos y patatas para tres niños y un extraño filete sumergido en salsa de queso o mantequilla (medalhoes de porco a bulhao pato). Hubo coquinas, percebes, ostras y santola (centolla). Con buen humor, Toi el camarero, que sudaba a mares, lidió con la cena más lenta y pesada de mi vida. Llevaba una libreta en la que con letra diminuta anotaba las comandas. Con esa letra la libreta le debe durar dos veranos. En otras circunstancias la cena hubiera resultado inaguantable, pero la alegría del comienzo de un viaje es muy difícil fastidiarla.

Domingo

Hoy no ha habido mini paseo y piscina. Hemos cogido el coche y hemos venido a Odeceixe. Bonito pueblo ya en el Algarve, cruzando el río Seixe con una estupenda playa.

La playa de Odeceixe donde desemboca el río permite acceder con marea baja a más playas que quedan escondidas con la marea alta y recorrer la ribera del Seixe pasando del Alentejo al Algarve según en que orilla te sitúes. El mas interesante de los escasos sitios para comer fue, sin duda, el que elegimos: O Bar da Praia.

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Una avanzadilla se adelantó para reservar o coger mesa y no sin dificultad, lo consiguió. Un simpático camarero canario nos atendió durante toda la comida, a veces atraído por mis cánticos de “me gustaaaa laa bandeera…”. Carta distinta, variopinta, en la que tuvieron cabida la sopa de remolacha roja y el plato del día con ensaladilla, empanada de pollo/galinha o espinacas y tomate a rodajas con algo de orégano, el tataki de atún, el hummus con zanahoria, un plato tunecino, el guacamole con nachos, el ceviche de corvina y algunos postres como el mousse de limón….más vino blanco, cervezas y unas caipirinhas y mojitos para terminar la comida que esta vez no apunté cuanto costó pero que tal vez pudieron ser sobre 190. Al terminar, unos durmieron, otros cavaron un gran agujero en la arena y yo me di un masaje thai de media hora y 20 euros que supuso un enorme avance en mi proceso de relajación casi apunto de atravesar el ecuador de mi descanso veraniego. Después de casi cerrar la playa con ovación incluida a los socorristas que tienen bien justificado su salario (si es que lo tienen), nos fuimos al Enigma a terminamos la jornada con una cena todos juntos en el apartamento.

Lunes

Segunda Feira, curiosas denominaciones….anima que el lunes sea la segunda….los portugueses siempre de feria…

Volvimos a salir temprano de la cama y a dar una vuelta atravesando el pueblecito de Vale Juncal con sus cuatro casas y sus cuatro viejos afanados en su día a día. Algunos bromearon con el bastón que me he buscado estos días para apoyarme en el camino….que si era para cazar cobras decían….a la vuelta y tras desayunar (¿a nadie se le ocurre en los hoteles hacer más variaciones con los buffets?) acompañado por el grillo del comedor nos fuimos a Aljezur, de nuevo en el Algarve.

Aljezur es otro bonito y animado pueblo que recorrimos por su parte antigua hasta el castillo donde ondeaba una enorme bandera de Portugal y que descendimos hasta el río para iniciar por la carretera, que hacía las veces de calle principal, la temprana búsqueda de algún sitio donde comer. Dejamos pasar el III Geraçao y puede que algunos más interesantes que el que elegimos. Era un agradable take away pizza (Arte Bianca se llamaba) con su terraza en el que acabamos devorando unas cuantas pizzas, algunas cervezas y hasta mi primera botella de vinho verde en años de visitas a Portugal.

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Luego nos fuimos a la playa de Amoreiras (no sin antes asegurarnos reserva en Santola en el pueblo de María Vinagre) y aparcar en donde Cristo perdió el gorro, el quinto pueblo o el más allá porque en mi vida había aparcado tan lejos del sitio de destino final.

Es otra playa con desembocadura de río (el Aljezur). La recorrí de punta a punta y por todo lo ancho por entre las dunas como hice varias veces el año pasado en Troia, para pasar luego a coger cangrejos, alguno enorme y a bañarme en las charcas que deja la marea, algunas de casi dos metros de fondo.

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Algunos tenían frío y estábamos lejos de Vale Juncal, así que nos fuimos de vuelta al Enigma para el rito diario del baño en la piscina y el spa para luego coger de nuevo camino a Santola para ir a cenar.

Pedimos, sin esperar a que nos tomaran la comanda, hamburguesas y porco para los niños. Para los mayores fueron los percebes (ricos de sabor pero delgados y alargados), mejillones y no recuerdo si alguna otra cosa. La fiesta fueron los segundos platos: el robalo y el bacalhau simplemente espectaculares. Para algunos el mejor de su vida o en años. Eso sí, la espera (debida a algún error) fue otra vez tremenda. El buen hacer disipó el disgusto que generan las esperas. La cocinera es angoleña y por eso trabajan también la cocina africana que no tuvimos ocasión de disfrutar. No quedaban doces o sobremesas pero nos invitaron a un licor angoleño. 160 euros. Uno de los mejores precios de estos días y en relación calidad precio, puede que el mejor. Sin la espera hubiera sido insuperable. ¡Cómo trabajan el carbao en Portugal!

Hay saturación en todos los restaurantes en estos días. Y ojo con las carreteras. Si esto se mantiene así, es por algo, indudablemente. Se ven imágenes ya inusuales en España. Puede que el secreto del Alentejo sea este.

Martes

Acostándome más tarde es imposible hacer el plan completo que incluya baño y paseo. Hoy decidimos ir a Porto Covo. Fue una de las primeras referencias que tuve en la costa sur alentejana y defraudó algunas expectativas, pero no las mías.

Una calle peatonal disecciona en dos el pequeño pueblo comenzando en la plaza del Marqués de Pombal. Muchas tiendas para curiosear y comprar alguna cosa. Nosotros nos compramos unas gafas tipo Michael Caine, un reloj, una gorra, una camiseta, una falda y algún souvenir. El mercadillo gitano nos proporcionó muchas imágenes para el recuerdo y algunas portuguesas de enorme bigote. Bonito puertecillo y comida en Ze Inacio. Estupendo servicio del camarero. Tomamos costeletas, escalope y hamburguesa. Los mayores tomamos pulpo a lagarteira, raya frita, bacalao y cherna.

¡Todo buenísimo! No recuerdo el precio pero en la línea de estos días, con una garrafa de vino branco y una botella de vinho verde. Luego nos fuimos a la playa da Ilha do Pessegueiro. Manejaba la idea de ir a la isla, pero enterados en Sines (por los compañeros de mesa) de que allí no hay más que ruinas, se me quitaron las ganas. Una vez en la playa, la que menos me ha gustado de esta zona entre las visitadas a pesar de que nos la pusieron de maravillosa, reafirmé mi idea de que en la Ilha no se me había perdido nada. Además los barcos salen desde el cais de Porto Covo y ya no íbamos a volver. La temperatura estaba algo fresca y la otitis que arrastraba desde hacía un par de días me fastidiaba así que me bañé poco.

Gran clima el alentejano poco riguroso para unos levantinos reciclados y que generosas las raciones portuguesas. ¿Qué pasa con esto de las raciones en media España?

Tras la playa, todos al Enigma y cena en casa con buenas viandas compradas en el Intermarche de Sao Teotonio. Los mayores nos comimos unos berberechos, pequeños y poco sabrosos pero sin arena, unos mejillones correctos a pesar de la maña de Doña Justa, quesos y enchidos y dos camaroes gigantes de Nigeria que me quedaron espectaculares. Eran congelados y nos costaron 22 euros.

Miércoles

Voy recuperando la normalidad en el sueño y el placer del remoloneo en la cama. De la soñisca y del sopor. No salimos a andar ni hay piscina.

Decidimos repetir en Milfontes, a mi pesar comiendo de bocatas…..repetimos en la playa de las piedras y allí pasamos el día con sol, libros (yo estaba con “Y estrellas para presidir la noche”), totems (nombre dado por Justito Junior a los montones de piedras que en algún otro sitio me entero de que ya causan problemas en algún arenal). Juegos y sol, mucho sol, que me proporcionó una sonrojada delantera.

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A media tarde recogemos bártulos y buscamos sitio para cenar. Dos finalistas y gana Ritual por razón de disponibilidad de mesa. La simpática y guapa jefa de sala nos ubica en dos mesas y cenamos verduras al curry (unas picantes y otras no) y con gambas. El picante era jengibre y no pudimos con él. En todo caso, el plato no me gustó, ni tampoco mucho el de Pepe, pero si los lingüini de Dolo y mi tataki de salmón con riquísimas verduras con soja al dente. Atención a la ensalada de cous-cous y al hummus de tomate seco. Vino branco alentejano. Con 3 de hamburguesa y unos gnocis con pesto y tomate seco más helados, para los niños, y un doçe de patata doce, 220 Euros propina incluida. Luego paseo y compras por la animada Milfontes, que elegimos pueblo del año alentejano sucediendo a Comporta que reinó cuando estuvimos en la costa norte.

Jueves

No me he pegado ni una sola siesta en las vacaciones, bueno en realidad ayer dí unas cabezadas en la playa. Y a pesar de eso, estoy bien, me estoy recuperando del cansancio acumulado durante el curso.

Vamos a Azenha do Mar pero nos hemos levantado cansados e iremos más tarde. Estamos ahora mismo de relax en la piscina y hemos quedado a la 13:30 en la playa.

En Azenha do Mar hay un famoso bar-restaurante en el que nos dieron turno para ¡3 horas más tarde! No reservan y las 11:30 había ya gente comiendo y colas para todo ese tiempo. ¡Qué exageración¡ Esto de no hacer reservas y no admitir el multibanco resulta algo excesivo. Así que intentamos ir a uno que se llamaba Octavio que nos recomendó un sevillano que andaba por allí, pero no lo encontramos y volvimos al Café Central de Breijao donde de nuevo comimos de maravilla: percebes, almejas y robalo para los mayores y almejas, arroz de marisco y lombinhos de porco para los niños. Baba de camelo y otros postres, más bebida fueron unos 190 euros, 8 personas. Me encanta repetir sitio en unas vacaciones largas.

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Luego a Carvalhal que estaba petado y con marea alta y olas poco aprovechables, así que tras un baño me fui a darme otro masaje. Que más que masaje fue una paliza en toda regla. 48 horas después aún estoy dolorido. Luego lectura en la playa y a casa con baño y cena con los compañeros de viaje.

Viernes

Casi todo hecho en la zona y nos costó encontrar plan para nuestro último día. Al final nos decidimos por el Museo de Batata Doce para comer y por visitar dos playas. Una es la que más me ha gustado de las diez que hemos visitado. Se trata de la Playa del Vale dos Homens. Para la tarde quedó la de Carriagem. La primera con un sol magnífico, un agua estupenda y 300 escalones para descender (y luego subir) el acantilado. La segunda nublada, brumosa y vacía, con una agua estupenda de temperatura.

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La comida en el Museu, fue un desastre en todos los sentidos. Tardanza insoportable (el colmo de un restaurante alentejano es tener un cocinero angoleño….keep calm….eu som alentejano) y encima (a diferencia de A Cervejaria que fue pasable y de Santola que fue estupendo)….la comida mala, malísima. Malos los percebes, malas las nécoras, malas las sardinas y malísimas las lulas.

Solo se salvaron las patatas doces del postre: los 4 diferentes preparados fueron deliciosos, pero fue tarde a pesar de las 4 botellas de vino que nos bebimos. Después, volviendo de la playa, se produjo el milagro de no perder el móvil tras llevarlo unos 20 km sobre el techo del coche.

Otra cosa: para bajar a Carriagem, ¡hay 400 escalones!

Sábado y adiós al Alentejo

Ya volvemos a casa, pero nos queda un largo viaje, así que dormiremos en el Parador de Mazagón.

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¡Keep calm eu som alentejano¡

¡Ah¡ Los vídeos son de las canciones del verano.

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario


 

4 comentarios

  1. Gracias por tanta información! A una semana de pasar 7 días cerca de Zambujeira do Mar y no tenernos casi nada mirado, me ha resultado muy útil.
    He llegado navegando por google. Vamos con niños y tu descripción de playas, chiringuitos me resulta muy necesaria.
    Gracias de nuevo!

  2. ¡Muchas gracias Justito, fue un placer!, La próxima espero poder hacerlo mejor, con más tiempo y menos calor.

    • Querido Pedro:
      Yo espero que seas notario esa próxima vez¡¡
      Un abrazo. Justito El Notario

      Si te ha parecido bien o te ha resultado útil mi contestación, puedes invitarme a una caña o hacer un donativo a una ONG; si quieres más información pincha aquí

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