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Portugal: Recomendaciones I

Zona Ribeirinha, Oporto

¿Se puede visitar Oporto sin ver el Duero? La zona es vetusta, hasta en ocasiones decrépita, pero ahí reside su encanto, ¿o tal vez no? porque hay quien no lo ve así.

Yo lo tengo claro, he ido tres veces a Oporto y estoy seguro de que volveré.

Estación de Sao Bento

La estación de tren de Oporto, Sao Bento, en el centro neurálgico de la ciudad, es sorprendente. Los azulejos de su enorme vestíbulo de entrada son espectaculares y merecen un alto en el camino.

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El Duero

No conozco mejor sitio para contemplar el Duero/Douro que Oporto/Porto. Conviene hacer el recorrido en algún barco, de la desembocadura hasta el último de los puentes, disfrutar desde la orilla de Oporto o desde la de Gaia en una terraza con una cerveza, comiendo, cenando, próximo al agua, contemplarlo desde la parte alta de Gaia o de Oporto o desde los puentes. Oporto es el Duero. El Duero no sería lo mismo sin Oporto.

Librería Lello

Casi me paso de largo otra vez. En una de las zonas altas de la ciudad a un paso del centro, junto a la Universidad, la librería Lello es sencillamente preciosa. Hay que verla aunque se parezca a una prisión de máxima seguridad y al El Corte Inglés el primer día de rebajas, con esos empleados más pendientes de que no se hagan fotos que de vender libros y a reventar de turistas compradores o no compradores, visitantes todos, aunque no sé si esto ha pasado a la historia porque ahora en Lello cobran entrada y te la descuentan de la compra que efectúes si la haces. Probablemente ahora esté menos llena. Lo comprobaré cuando vuelva por allí.

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Restaurante O Bacalhoeiro

Llegamos a Gaia con idea de comer en Tromba Rija y resultó que había cerrado (aunque siguen abiertos en Leiria). Recurrimos al top ten de Tripadvisor y el primero de los mejor clasificados que encontramos fue O Bacalhoeiro. Nos acomodaron en la planta baja de su local de diseño (sin demasiadas pretensiones y algo desgastado, pero de diseño) y nos dimos una bacanal de bacalao. “Com broa”, “á zé do Pipo, “a Joao do Porto”, “a brás”, “gratinado”, “surpresa” y “a la portuguesa”. Yo me decanté por este último que me sirvieron en una llanda con abundantes patatas. Un gran acierto y solo un fallo: estaban a reventar (con gran afluencia de españoles) haciendo varios turnos de comida, así que el servicio (que capeaba el temporal con buena cara y amabilidad), la cocina, o ambos, no daban a basto para atendernos a todos. El vino blanco y al terminar la comida los oportos y los gin tonics, aplacaron nuestros estómagos y nuestros espíritus. El bacalhau hizo el resto.

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Puente Dom Luis I

Con sus varias alturas el Puente Dom Luis I, obra de un discípulo de Eiffel, es el alma de Oporto; bueno, de Oporto y de Gaia, porque de “la pobre” Vilanova de Gaia, nadie se acuerdo, aunque lo comparta con su famosa vecina. No verlo es casi imposible y cruzarlo es obligatorio.

Teleférico de Gaia

En mi anterior visita a Gaia el teleférico no existía así que tenía que probarlo a pesar de que los insistentes “comerciales” de los barcos turísticos del Duero quisieran convencernos de que era caro y duraba muy poco. Ambas cosas son ciertas, pero “¿cuándo voy a volver otra vez por aquí?”– me pregunté.

Era una lluviosa tarde de Agosto, las gotas de lluvia en los cristales de la cabina, Oporto versus Gaia, Gaia versus Porto, el fabuloso Duero, oscuro y misterioso.

Mejor cogerlo arriba y bajar hacia Gaia, que cogerlo en Gaia e ir cuesta arriba hacia Oporto.

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Museo de Aveiro

Un grupo grande  de adultos y niños, compañeros de excursión y vacaciones, que se desperdiga en una calurosa tarde de Agosto por Aveiro. Mi mujer, mi hijo y yo, nos encontramos con el Museo de Aveiro y nos llevamos una gran sopresa, tras pagar una módica entrada.

Es un Museo impoluto y nuevo o muy bien conservado (tanto el continente como el contenido) que se ubica en un bonito edificio. Está especializado en arte religioso y sacro, con claustro, capillas y retablos enteros, coros, refectorio, cuadros, pilas bautismales y hasta alguna tumba. Desconocido e inesperado. Nos dejó un gran sabor de boca. Una visita indispensable en Aveiro.

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Restaurante O Batel

Con el top ten de Tripadvisor, otra vez, en la mano, hicimos un recorrido por la zona del Mercado do Peixe. Nos decantamos por O Batel, porque nos gustó la carta, nos gustó el local y porque nos dieron facilidades para reservar a la hora que queríamos e instalarnos cómodamente aunque éramos un grupo con niños algunos muy pequeños.

Aunque el céntrico callejón en que se ubica, no te atrae, fue un gran acierto. Pasamos un rato genial y comimos muy, pero que muy bien.  Unos entrantes, escasos para los que éramos (algún día hablaré sobre tapear y compartir platos y sobre comensales que piensan en su estómago pero no en el de los demás que se sientan a la mesa) y un plato principal de pescado. El mío fue un riquísimo bacalao. Probamos tres vinos blancos portugueses. A cada vino copa nueva y eso que debían tener las justas. El camarero, que se parecía a mi “mismísimo” hermano (el de Cuellotortuga), a pesar de su juventud, nos atendió de maravilla. No sé si volveré a Aveiro algún día, pero repetiría sin dudarlo en O Batel. ¡Como añoro las vacaciones¡

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Viva A Ría

En mi segunda visita a Aveiro (la primera fue en 2004) hice el recorrido en barco por la ría. Aunque se le queda grande, en mi opinión, a Aveiro eso de la “Venecia de Portugal”, merece la pena pasear por sus canales y que te expliquen unas cuantas curiosidades.

Restaurante Abilio Marques o Abilio dos Frangos

Buscábamos un sitio donde comer el famoso leitao a Bairrada y en la playa de Costa Nova, nos recomendaron “Abilio Marques” también conocido como “Abilio Dos Frangos”.

El día anterior a nuestra visita me acerqué para echar un vistazo y me costo lo suyo localizarlo. Aconsejo que en el navegador pongáis Bonsucesso, para no volveros locos. Me gustó el exterior: contacto visual positivo y mantuve la reserva.

Dispone de una zona de tienda con todos los platos de la carta para llevar que estaba repleta de público local. En la planta baja tiene un sencillo comedor que estaba completamente abarrotado de gente. El comedor de arriba es mucho más bonito. La decoración es rústica. El servicio fue correcto, rozando la simpatía. La comida era muy abundante y pedimos el famoso leitao de Bairrada, el frango (pollo) que proporciona a Abilio su seudónimo, unas brochetas tipo espada, ensalada y unos platos de frituras variadas. Todo estaba rico, aunque probablemente nos esperábamos algo más de este “famoso” local. Mal el vino, caliente, y en copitas de poca monta. A la hora de los postres me quedó con uno a medio camino entre las natillas y la crema catalana o la “creme brulee” cuyo nombre no recuerdo. Precio medio, ajustado a la calidad.

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Restaurante D . Fernando

El restaurante Dom Fernando ocupa un bonito edificio en el bello paseo de Costa Nova. Tiene terraza y un apretado y sencillo comedor interior. Nos pareció la opción menos turística del paseo, reservamos y llegamos a nuestra hora. Los portugueses comen más pronto que los españoles y fuimos de los últimos en llegar y ¡madre mía!, ¡lo que nos hicieron esperar! Para pedir ya fue horrible y para comer poco más o menos. Los jóvenes camareros ponían de su parte, pero estaban desbordados. Había poco personal y encima tenían más gente comiendo de la que era razonable.

Nos decantamos por una sopa de pescado que estaba sabrosa, por unos enormes langostinos tigre a la barbacoa que no estaban tan ricos como parecía a priori cuando los vimos en las mesas colindantes y por una fritura de pescado, que estaba correcta, con una excepción: la anguila que estaba espectacular. Resultó que la anguila es el plato estrella de Dom Fernando, así que me arrepentí de no haberla pedido frita con patatas o en guiso, como se veía en otras mesas. Postres ramplones. Vinos blancos calentorros y (otra vez) en copitas inapropiadas. Precio medio. Teniendo ubicación y local, deberían organizarse para hacerlo mejor. La próxima vez haré caso a mi amigo Puskas de Mondoñedo que me recomendó un sitio y no le hice caso.

Luxury Villa en Aveiro5 de 5 estrellas

Magnífica y a un precio razonable esta Luxury Villa en Frossos, Albergaria A Velha, a unos 10 minutos de la bonita ciudad de Aveiro, siempre que se elija la ruta adecuada, y a un poco más de las maravillosas playas de Costa Nova y de La Barra, en el cercano municipio de Ílhavo.

Frossos es un pueblecito muy tranquilo, de calles empedradas. Esta villa destaca entre todas las demás del pueblo.

Nada más traspasar la puerta de entrada te encuentras con una zona en la que dejar los coches y a su izquierda se encuentra la villa que cuenta, para el uso del inquilino, con tres plantas: la planta baja con preciosa y amplia cocina, aseo, elegante salón comedor, hall de entrada y despacho que fue reconvertido en habitación durante nuestra estancia.

Desde el distribuidor y mediante escalera se accede a la segunda planta que cuenta con un dormitorio con baño en suite y otros tres dormitorios que comparten un baño. El dormitorio principal es el mejor (enorme y cómodo) y el baño en suite cuenta con jacuzzi. Los otros tres dormitorios son más normales; uno de ellos tiene una decoración tipo “tribal” y los otros, uno de ellos con balcón con vista a la finca, no tienen un estilo definido. El cuarto de baño está en perfecto estado, el agua salía con fuerza en la ducha y a una buena temperatura, aunque se echa en falta el especial encanto que tiene el resto de la casa. En los dormitorios sería necesaria la sustitución de los somieres puesto que se encontraban vencidos por la zona central haciendo incómodo el descanso.

La tercera planta, subiendo la escalera, es una enorme buhardilla con mucha luz, que cuenta con otro aseo. No pudimos aprovecharla en absoluto porque se encuentra completamente vacía de manera que no había nada que hacer allí. Desde esta planta se aprecian por todos los vientos, las estupendas vistas de la zona.

En el resto de la finca te encuentras un viejo estanque con sus ranas incluidas, una fuente, árboles frutales (¡que ricas las manzanas¡), huerto, corrales, almacenes para aperos y recogida de cosechas, la piscina (prefabricada pero más que suficiente en cuanto a tamaño y perfectamente mantenida), zona de césped rodeando la piscina, zona de barbacoa (¡menudas cenas y buenos ratos) y una construcción accesoria que debería estar parcialmente cerrada o al menos mejor organizada que está destinada a zona de lavado, secadero y plancha y en la que se encuentra una mesa de billar.

Hay que destacar que la propietaria te organiza, si lo deseas, el contacto con una persona (Annabella) que, previo pago, se encarga de traer el pan, hacer el desayuno y dejar la casa y la ropa en perfecto estado.

Estuvimos 3 familias, 6 adultos y 5 niños, y nos encontramos con la suficiente independencia para no tirarnos trastos a la cabeza y disfrutar de unas maravillosas vacaciones en el fantástico Portugal.

Costa Nova, Playa da Barra y el Mercado do Peixe

La Playa da Barra en Ílhavo es fantástica, larga y ancha, con zonas aglomeradas como la de la foto y zonas completamente despejadas. Aconsejo una visita al Mercado do Peixe en el que aprovisionarse de pescados (anguilas, por ejemplo) y mariscos y por supuesto un relajado paseo por el comienzo de la ría y la zona de las casas de franjas de colores de Costa Nova.

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Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario


 

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