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acta de requerimiento urgente

Actas notariales urgentes de requerimiento verbal

Hace unos días vino a mi notaría el representante de una sociedad con muchísima prisa por levantar un acta.

Resulta que la sociedad tiene una gran máquina averiada y quieren dejar constancia de su estado una vez que la hayan desmontado y antes de proceder a su traslado al servicio técnico. El servicio técnico avisó la tarde anterior de que irían al día siguiente y la entidad requirente me traslada a mi, el Notario, las prisas y las urgencias de una y de otra entidad.

Uno en dieciséis años

Solo he aceptado un requerimiento verbal en dieciséis años y fue un caso de rotura de un cable de media tensión. Me marchaba ya de mi despacho; ya no quedaba nadie (era el último en salir de la oficina) y no me quedaba más remedio que aceptar y practicar ese requerimiento.

Sin embargo, en este caso de hoy no creo que la urgencia del cliente deba convertirse en una urgencia que justifique el requerimiento verbal, así que le he hecho esperar, se ha preparado y afinado su acta, aunque lo cierto es que lo traía todo muy bien precisado por su abogado, y nos hemos ido al lugar de mi actuación. Mientras esperaba, el representante no ha dejado de resoplar y de desesperarse, pero tenía que entender que por mucha minuta que trajera había que abrir un asunto, crear el documento en Word y preparar la comparecencia, la intervención y el resto del acta que no constituye la minuta. Además yo tenía mi agenda para aquel día y no creo que deba perjudicar al resto de mi clientela por razón de las relativas urgencias de la requirente.

Ya por el camino, el representante de la requirente me decía que qué pasaría si yo no hubiera estado y que cómo debería proceder en otra ocasión. Yo le he insistido en que hay urgencias y urgencias. “La urgencia urgentísima no lo es tanto en muchas ocasiones más bien es una mala previsión del interesado que no tiene porqué sufrir el Notario”, me decía un compañero, que añadía: Si el cliente aparece en mi notaría prefiero hacerle esperar unos minutos y preparar el acta para afinarla, como dices tú, y para que me firme el requerimiento aunque sea como mandatario verbal. Me gusta intentar hacer mi trabajo bien y no a salto de mata”. Mi compañero y yo estábamos completamente de acuerdo.

El requerimiento verbal urgente en el Reglamento Notarial

El art. 198.8 del Reglamento Notarial establece:

8.º Las actas notariales se firmarán por los requirentes y se signarán y rubricarán por el notario, salvo que alguno de aquéllos no pudiere o no supiere firmar, en cuyo caso se hará constar así. Quedarán a salvo aquellos supuestos de urgencia libremente apreciados por el notario.

Por su parte, el art. 205 RN para el requerimiento urgente mediante carta dice:

“En caso de tratarse de requerimientos o notificaciones de carácter urgente por referirse a plazos próximos a terminar, revocación de poderes u otros de carácter perentorio, el Notario si fuere requerido por medio de carta cuya firma le sea conocida o aparezca legitimada, podrá prestar su intervención.

Si la aceptare, levantará el acta correspondiente, uniendo la carta recibida a la matriz, actuando en los términos que resulten de su texto, pero sin responsabilidad alguna por lo que se refiere a la identidad del firmante de la carta y a su capacidad”.

Aquel caso en que acepté el requerimiento verbal quedó documentado de este modo

El cuerpo del acta

ACTA DE REQUERIMIENTO VERBAL Y DE PRESENCIA

NÚMERO XXX.

En XXX, mi residencia, a XXX.

Yo, JUSTITO EL NOTARIO, Notario de esta Villa y del Ilustre Colegio Notarial de XXX,

HAGO CONSTAR:

Que en el día de hoy, siendo las dieciséis horas, encontrándome en las puertas de mi despacho profesional sito en la Calle XXX, número XXX de esta Villa, Don XXX, titular, según manifiesta, del DNI/NIF XXX, como XXX de la entidad aseguradora XXX y, según él mismo me asegura, como mandatario verbal de Don XXX titular, según manifiesta, del DNI/NIF XXX, ME EXPONE:

.- Que la empresa del Sr. XXX, asegurado de la entidad XXX, se encuentra ejecutando obras de renovación del alcantarillado municipal de XXX en la Calle XXX.

.- Que en la ejecución de dichas obras ha sido excavada una zanja por una pala retroexcavadora que ha seccionado, ocasionando un apagón, un cable de media tensión que no estaba señalizado y que no se encontraba a la profundidad que por ley le corresponde.

.- Que dicho cable se encontraba conectado pero sin dar servicio.

.- Que dicho cable invadía la mitad de la calzada y que lo dejaron enrollado en dicho lugar.

.- Y que dicho cable se dejó a unos cuarenta centímetros de profundidad del suelo.

Esto expuesto, me requiere, a mi, Notario, para que constituyéndome en su compañía en la Calle XXX, de esta Villa, deje constancia por medio del correspondiente reportaje fotográfico del estado en que se encuentran dichos zanja y cable y de la profundidad a que se encuentra el cable desde el suelo, y para ello presencie las oportunas mediciones y la toma de aquellas fotografías consideradas de interés por los requirentes, cuyas fotografías me serán entregadas en mi despacho, tras su revelado por duplicado, al objeto de incorporar un juego de ellas a la presente acta y el otro a la primera copia que de la misma expida, todo ello previa constatación de las mismas con la realidad por mi observada en el mencionado lugar.

Acepto el requerimiento, que se me formula y que cumplimentaré oportunamente.

No teniendo nada más que hacer constar doy por finalizada la presente acta que redacto posteriormente en mi estudio con arreglo a notas tomadas en el lugar de mi actuación.

De todo lo cual, de quedar extendida esta acta en dos folios de papel timbrado de uso exclusivo notarial de la serie XXX, números XXX y el siguiente en orden correlativo, yo el Notario, Doy fe.

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Las diligencias del acta

1ª DILIGENCIA.- Práctica de la actuación requerida.

2ª DILIGENCIA. En xxx, mi residencia, a xxx.

Ante mí, JUSTITO EL NOTARIO, Notario de esta Villa y del Ilustre Colegio Notarial de XXX,

C O M P A R E C E N:

DON XXX, XXX.

DON XXX, XXX.

I N T E R V I E N EN:

1.- El primero en su calidad de XXX de la entidad XXX.

2.- Y el segundo en su propio nombre y derecho.

Tienen, a mi juicio, en los conceptos en que respectivamente intervienen, la capacidad legal suficiente para el otorgamiento de la presente diligencia, a cuyo efecto,

M A N I F I E S T A N:

Primero.- Que en la matriz precedente Don XXX, intervino en nombre y representación de Don XXX, en calidad de mandatario verbal.

Segundo.- Que el Sr. XXX conoce en todos sus términos la actuación del citado mandatario verbal, y ratifica el integro contenido de su actuación y con ello, haciéndolo ambos conjuntamente, RATIFICAN EL REQUERIMIENTO QUE VERBALMENTE me fue efectuado por el Sr. XXX, el cual ha sido debidamente cumplimentando por mi en los términos de la anterior diligencia.

Así lo dicen y otorgan.

3ª DILIGENCIA.- Entrega de las fotografías y fin del acta.

Otra alternativa

Muy acertadamente @notariotabelio en Twitter me indica:

“¿Y si no hay “ratificación” posterior del requirente porque no le “gusta” el resultado? Yo veo mejor el modelo de P. Ávila: Firma el requirente aún con los escasos datos facilitados, 1/2 folio, incluso a mano ¿y papel común?, luego (reintegro) y diligencia complementaria por mí y ante mí”.

Más tarde recordé otro caso que le sucedió a Iurisprudente, que actuaba aquel día en mi sustitución cuando era yo Notario de Mondoñedo

En mi protocolo hay otro requerimiento verbal pero lo aceptó y autorizó mi compañero Iurisprudente como sustituto mío. Le escribí para recordarle el caso y que, juntos, hiciéramos memoria con el fin de escribir este post:

Justito: “¿Te acuerdas de aquella vez en que me tuve que ir a Madrid por un tema personal inaplazable y me sustituiste en un acta de junta? Me suena que al llegar al domicilio social de la entidad que celebraba la reunión, en la verja de entrada había alguien esperándote y que le aceptaste un requerimiento verbal“.

Iurisprudente: “Sí que me acuerdo. Acabé declarando en el juzgado por esa historia, aunque ya no me acordaba de nada. Yo creo que había doctrina sobre eso de la DGRN, que permitía aceptar el requerimiento verbal por razones de urgencia y documentarlo con posterioridad a la diligencia de presencia. Creo recordar que se trataba de dejar constancia de alguna cosa de la nave de la empresa. Digamos que era un acta de presencia que no entraba propiamente dentro del ámbito del acta de la junta, que era para lo que tú habías sido requerido. Creo que admití el requerimiento verbal y después vinieron a ratificarlo. Pero, aun así, no debieron quedar muy contentos, porque me llamaron del juzgado y me volvieron a preguntar sobre cosas de esa nave, y ya no me acordaba de nada tres años después. Me remití al acta, la jueza tampoco insistió más y ahí quedó la cosa”.

Justito: “Vaya marrón que te dejé”.

Iurisprudente: “Nada, nada, éramos todos jóvenes y con más fuerza e ilusión, hoy no creo que me pillaras 😀“.

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario


 

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