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La antioposición

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“Quiero aportar lo que yo pienso sobre nuestra oposición, que preparo pero no he aprobado, y a la que ni siquiera me he presentado aún a ningún examen yendo con opciones. Sí, llevo unos cuantos años peleándome con ella y no precisamente estudiando, sino queriendo estudiar. Desde que empecé pasaron varios años; estudiar lo que se dice estudiar habré estudiado dos o tres a lo sumo. Recientemente ya me he puesto seria. Soy un “caso extraordinario” cuyo ejemplo no se debe seguir. Me metí en este ajo sin saber donde me metía. Lo descubrí en el primer año de antioposición. Tardé en aprender como se tiene que estudiar para poder recitar los temas con sus artículos literales, mencionando a autores de los que no sabía ni de su existencia – me costaba recordar los apellidos, Roca Sastre, Puig Brutau, Puig Peña, De Castro, Castán… ¿esto lo decía De Castro o era Castán?, ¿De Diego o Díez Picazo? ¡qué follón! -, mencionando leyes y fechas y todo en un tiempo cronometrado. Sin duda, nada tiene que ver con la forma de memorizar que se utiliza para aprobar un examen de la carrera. Creo que si cualquier opositor a notarias, registros o similar volviera a empezar en la facultad después de haber estudiado una oposición con este método memorístico tan duro la sacaríamos “con la gorra” y con “matrícula de honor”. Ejercitar la memoria de esta forma hace que retengas muchísima más información que estudiando “por ideas” que luego desarrollas. Es indudable aunque supone un esfuerzo titánico. Para mí , hay dos formas de memorizar los temas:

  1. Memorizar literales solo los artículos y el resto del contenido del tema, historia, doctrina, explicaciones, etc … retenerlos y ubicarlos fotográficamente en el folio pero explicándolos con tus palabras, haciendo que prevalezca la comprensión y que lo que te permita ir rápido sea lo bien que “controlas” lo que estás diciendo.
  2. Memorizar literal, o lo más literal posible, todo el tema sin excepción. Tardarás muchísimo más la primera vez, pues lo que no son artículos te llevará el mismo tiempo, pero notarás que las siguientes vueltas vas más rápido y que lo que te permitirá ir rápido al recitar el tema será, no lo bien que controlas lo que dices, sino el ejercicio memorístico efectuado; podrás simplemente “darle al play’” de modo que tu mente vaya a una velocidad que la boca no alcance. Yo intento combinar ambos sistemas. En todo caso, memorizar es un aburrimiento y un suplicio, pero la memoria es una forma de inteligencia”.

Voy a empezar a contestarte por el final pues me encanta lo de que “la memoria es una forma de inteligencia”. ¡Claro que sí y hay que hacerla valer, que no es un demérito¡

El perfeccionismo excesivo, tampoco es bueno. Nuestro objetivo es examinarnos y aunque los temas tienen que ser buenos y hay que estudiarlos bien, hay que buscar el justo equilibrio entre querer tener y decir el tema perfecto y querer entenderlo todo y, a la vez, no demorar las opciones de presentarse en tiempo y forma a una convocatoria. Es decir, que a veces también  hay que darse prisa y probarse para ver como responde uno en un examen con tos, nervios, fiebre, un hueso roto, con un disgusto familiar o con un tribunal cansado y a cara de perro, o con los temas con “palicos y cañicas”. A lo mejor no llega la oportunidad perfecta y por eso hay que buscar un equilibrio y apretarse, probarse o tener que dejarse algunas cosas. Lo digo porque con tres años es perfectamente viable presentarse y con cuatro también se ha de poder aprobar.

Todo esto hablando de los temas, pues el dictamen es otra cosa y de un tiempo a esta parte estoy pensando de una manera algo diferente que cualquier día explicaré en un post. Es una cierta renovación de mis cimientos opositoriles más profundos, pero mi trato con opositores, me hace ver que los que no somos tan capaces ante el tercer ejercicio, dejamos perder (o que nos pierdan) el tiempo, que pasen los años y que nos plantemos con un porrón de ellos ante un dictamen que no hemos aprendido siquiera a hacer, para el que no nos hemos puesto a prueba, ni nos han probado, pegándonos un batacazo demoledor pero que en la mayoría de las veces está completamente justificado.

Por lo demás, estoy de acuerdísimo en lo de la gorra. Lo he dicho un montón de veces, pero cada cosa tiene su momento, claro está.

También creo que no todo se puede/debe estudiar de memoria. Eso es malo. Hay que comprender en la medida de lo posible.

Creo, finalmente, que muchos como tú, llegan a este ajo sin conocimiento de causa, aunque tal vez lo normal sea tardar menos que tú en cogerle el aire a la oposición.

Espero que una vez centrada y estudiando a tu manera y a tu gusto, cojas ritmo de crucero con el fin de que esta etapa (la ANTI OPOSICIÓN) no sea excesivamente larga, sobre todo si en alguna o algunas convocatorias se tuerce y el tiempo acaba por poner a prueba tu resistencia y tu fuerza de voluntad.

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario