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Preparar el segundo ejercicio sin tiempo

“Hola Justito: Soy una opositora a Abogado del Estado, llevo tres años y medio en esta ardua tarea. Me está pareciendo muy duro pero muy gratificante. Me he presentado dos veces. El año pasado llevaba dos años y aprobé el primer oral, suspendí el segundo pero conseguí cantarlo entero y no me vine abajo porque no tenía ninguna esperanza, tuve que meterme los 208 temas en cuatro meses y llevaba un cacao importante. Este año he aprobado el primer oral hace tres semanas, con una nota bastante mejor que el año pasado, ahora estoy preparando el segundo y la verdad es que me da un poco de miedo. Lo llevo muchísimo menos machacado que el primero, pero supongo que es lo habitual. Sé que en notarías los tiempos son distintos pero, ¿podrías darme algún consejo para suplir esta falta de vueltas respecto al primer examen? Me examino en menos de tres meses. Este año quiero que sea mi año y siento que puede serlo pero pensarlo me añade presión. Por otro lado quería agradecerte tu blog; me parece muy completo. Yo estoy en ese momento en el que solo me interesa la oposición y cada noche me leo alguna entrada. Es muy generoso por tu parte dedicar tu tiempo a nosotros, pobres opositores. Un saludo y muchas gracias, seguiré leyéndote a ratos nocturnos.

Gracias, muchas gracias. Ya lo he dicho antes, pero anima que mi experiencia sirva a otros que estáis en este trance vital en estos momentos.

Muy gratificante

Está claro que entre los opositores, hay distintas maderas. Yo nunca dije, digo, ni diré, ni diría, que la oposición me resultaba gratificante. Gratificante fue aprobar, pero para mi estudiar era un suplicio. Las únicas gratificaciones eran el orgullo de mis padres, la satisfacción de mi novia y de mi preparador y las que tenía cuando hacía bien un dictamen, cantaba bien un tema o un ejercicio completo e iba aprobando exámenes. El resto para mi era más bien un asco. Pero te comprendo, sé lo que dices y a lo que te refieres. No todos somos iguales.

Me interesa eso que dices en cuanto a que sea habitual llevar el segundo ejercicio menos machacado que el primero. Evidentemente que se lleve menos machacado que el primero no implica que sea más fácil aprobarlo. Es una cuestión de cada opositor. Tú no lo llevarás tan machacado, pero otros sí y el tribunal va a exigir lo mismo que en el primero, lo que varía es el grado de preparación de los opositores y los que están en condiciones de aprobar el primero, no son los mismos que lo están para aprobar también el segundo. Para mi es una cuestión de tiempo de preparación, méritos y capacidades individuales. Yo fui algo justo a mi primer segundo, pero creo que fui tan preparado como lo fui al primero en las otras dos ocasiones que lo aprobé.

No obstante, pienso que lo que dices es relativamente habitual. Es habitual en los más jóvenes y muchísimo menos habitual en los veteranos. Con el paso de los años y de las convocatorias para mi la única diferencia entre el primero y el segundo la determinaba la literalidad con la que me sabía el Código Civil, frente a la de las leyes mercantiles o hipotecarias del segundo. Sin embargo, los que despachan la oposición en una o dos convocatorias si podrían “padecer” (bendito padecimiento) un menor dominio del segundo frente al primero.

¿Algún consejo?

La verdad es que todos los consejos que se me ocurren para suplir la falta de vueltas son malos consejos.

Estaría la baza del azar, es decir, optar por los temas fáciles versus los difíciles, los temas cortos versus los largos, los temas blancos versus los temas negros. No es forma de preparar la oposición y pienso que solo son soluciones de última hora, para un último o penúltimo repaso en que uno ha de jugar la baza de la inminencia y del tiempo escaso. Yo tuve que recurrir al azar en una ocasión (mi tercera de cinco convocatorias firmadas) para afrontar un momento decisivo de mi oposición (de mi vida, en realidad). Tuve suerte. Es más tuve el día más afortunado de mi vida. El día más importante, el más determinante. Si aquel día mi suerte hubiera sido otra, todo podría haber acabado. Pero no fue así, mi mano enganchó las bolas adecuadas y salvé aquel examen y me prorrogué la oposición otros cinco años cuando estaba a punto de dejarlo.

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También está la baza de estudiarte temas más asequibles, pero esto es un arma de doble filo (mucho más que la anterior que tiene fácil remedio si el suspenso llega). Estudiarse temas malos para salir del paso, puede dar lugar a que nunca apruebes si llega el suspenso y no eres capaz de reconvertirlos o sustituirlos. Yo también jugué esta baza y me salió bien porque aunque decía muchas menos cosas, las decía mejor y, creo, que dejaba ver que dominaba la materia. ¿Poco y bueno, mejor que mucho y malo? Tal vez sí. Tan malo puede ser un tema malo, como un tema largo, como un temario hecho por un mismo que te haga perder un millón de horas.

No creo que haya muchas más opciones o por lo menos ahora a mí no se me ocurren.

Fue lo que le dije a aquella opositora, que para su orgullo y mi alegría consiguió aprobar en esa convocatoria y que tuvo la delicadeza de irme informando de todo.

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario


 

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