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quinta en portimao

Quinta da Várzea do Farelo: Las mejores vacaciones de nuestra vida

Quinta da Várzea do Farelo, 17/08/2018

Este ha sido nuestro cuarto veraneo en Portugal.

En el año 2012 estuvimos a caballo entre el Centro y el Norte de Portugal. Tuvimos entonces nuestro cuartel general en una Luxury Villa sita en una freguesía de Albergaria-A-Velha, llamada Frossos y situada muy cerca de Aveiro.

En 2015 optamos por el Alentejo litoral Norte y nos instalamos en un hotel con apartamentos del Troia Resort. Al año siguiente le tocó el turno al Alentejo litoral Sur. Nuestro hogar en aquellas semanas fue el Hotel Enigma&Nature sito en Sao Teotonio, en el municipio de Odemira.

Este año 2018 le ha tocado el turno (y me resistía a dar este paso) al Algarve. Procuramos huir de la masificación en nuestras vacaciones de verano en las que la playa es imprescindible y queremos un buen tiempo garantizado, pero decirle a alguien “Algarve” era obtener un “mucha gente” como respuesta o ¿es posible encontrar un Algarve más recóndito?

¿Existe un Algarve secreto donde no haya gente o al menos haya mucha menos gente?

Contestaré que sí (con algunas reservas), aunque me costó trabajo encontrar el sitio al que quería ir y este no fue otro que la recientemente inaugurada (abrió en Febrero), Quinta da Várzea do Farelo que se encuentra cercana a las aldeas de Figueira y Mexilhoeira Grande que pertenecen al municipio de Portimao, a poca distancia de la estupenda y bulliciosa Playa de Alvor.

Intentábamos (y creo que en buena medida lo conseguimos) visitar el Algarve más escondido que para nosotros ha pasado por Carrapateira con sus playas de Amado y Bordeira, Vila do Bispo, el Cabo de San Vicente (que solo es recóndito por su condición de lugar apartado y de finis terrae), Sagres, la playa do Martinhal, los pueblecitos de Budens, Raposeira, Burgao, Salema y Luz, la preciosa Lagos, las playas de Alvor y Rocha, Portimao, Silves, Monchique (que ha sufrido este verano un pavoroso incendio), Lagoa, Carvoeiro, Benagil (que oido pronunciar a un portugués te recuerda a Benny Hill) y Albufeira (el mini Las Vegas portugués pero sin casinos al menos que yo sepa). No hemos llegado más allá de Alfufeira, así que tendrá que haber un Algarve II en alguna ocasión. Tal vez en el verano de 2020 puesto que ya pienso en el Sur de Italia para el verano de 2019.

Hemos comido de maravilla, como siempre que vamos a Portugal. He disfrutado de la barbacoa de la Quinta, del grelhado que dicen los portugueses quienes son los auténticos reyes del carbón. Hemos bebido mucha Sagres, mucha Super Bock, mucho vino blanco y algún tinto.

En realidad, hemos hecho muchas cosas, pero destacaría una que ha resultado fundamental para el éxito de estas vacaciones en familia: haber elegido como lugar para nuestra estancia la Quinta da Várzea do Farelo que nos ha permitido hacer lo que queríamos hacer este Agosto: dormir mucho y bien, en absoluta y total tranquilidad; bañarnos en una preciosa piscina; disfrutar del campo y el paisaje; de la vida apacible de las pequeñas aldeas próximas en las que nos hemos avituallado de todo lo necesario para estos días y, en general, disfrutar de una absoluta calma, de un total relajo y un reposo inigualable en un alojamiento sensacional, en el cada detalle, cada rincón, cada cosa, se encuentra rondando la perfección.

Vean si no:

Creo que no olvidaremos nunca la Quinta, ni a sus dueños, Luisa y José que nos han agasajado con los frutos de su finca. Hemos desayunado zumo de naranjas todas las mañanas, hemos hecho un fantástico pisto de calabacines y tomates de delicioso sabor y olor, ensaladas con pepinos y hasta gin tonics con una rodajita de limón. Luisa y José incluso nos han acompañado en el mal momento que sufrimos cuando la barbilla de mi hijo impactó con mi cabeza en la piscina de la Quinta. No olvidaremos su inmediato interés, ayuda y presencia en esos tensos momentos para los padres que sufren un percance con sus hijos. Creo que ellos tampoco nos olvidarán a nosotros por esta causa. Se me olvidó decirles que Justito Junior y yo somos propensos a los “percances”. Creo que esto no lo hace cualquier persona, pero ellos sí lo hicieron y con ello hicieron que la estancia en su casa se redondeara pues le aportó un perfil familiar, de confianza y de buen rollo, alejado de lo clásico y frío de cualquier establecimiento turístico.

Le doy a la Quinta da Várzea do Farelo mi máxima calificación. Mis dos RR. R de Recomendable y de R de Repetiría. Decía José Saramago que “los viajes no terminan porque el final de un viaje es el comienzo del siguiente”. Este que acaba de terminar es por tanto el principio del próximo. En el horizonte asoman San Sebastián (bueno ya habremos vuelto cuando este post salga publicado), Bulgaria, el Aniversario de la Promoción Notarial, el 50 cumpleaños de mi hermana, tal vez Tokio, tal vez Mondoñedo, otra vez Galicia, repetir Nueva York, Praga (que es la última gran capital europea que nos falta) con Zetacé, Almagro para ver a Zetacé en su actual destino, Granadark, Notarpig, ese Algarve Oriental del que hablaba o el Sur de Italia casi que con mayor probabilidad para el próximo verano. Ya veremos lo que sale. En lo que queda de año, abundan las fechas propicias y las ganas nunca me faltan.

Tal vez en 2020 volvamos a Portugal, tal vez volvamos a la Quinta da Várzea do Farelo. Entre tanto, hay que recomendarla, pero sin que se enteren más que los precisos.

A la vuelta nos escribimos con Luisa y José y les conté que:

“Regresamos a casa vía Beja y Córdoba, sin incidencias y con bastante más calor que en el Algarve. Allí  tenéis la suerte de que refresque por las noches. Hasta se agradecía la sábana en la cama. Ya estamos trabajando pero tenemos las baterías completamente recargadas para hacerlo. Justito Junior está muy bien. Mañana irá a nuestro dentista, pero tiene todo buena pinta. Se queja poco de dolor, come sin demasiados problemas y los dientes tienen buen aspecto. A ver que nos dice. En breve espero escribir algo en mi blog sobre la Quinta. Os enviaré el link para que podáis leerlo. Han sido unas inolvidables vacaciones. De nuevo, gracias“·.

Y, ¿cómo es la Quinta me preguntaron desde Booking a través de quien había hecho la reserva?

“La Quinta ha sido todavía mejor de lo que esperaba. No ha habido sorpresas negativas (solo positivas). El establecimiento roza la perfección. Bueno, para nosotros ha sido perfecto. Buscábamos un sitio tranquilo entre las aglomeraciones del Algarve y lo hemos encontrado. A poca distancia de Alvor y Rocha. Con un pueblecito con pequeños supermercados y carnicería y un par de restaurantes acogedores cerca que no nos dio tiempo para visitar. Una razón más para volver por allí algún día.”

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario


 

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