En mi post de ayer sobre la inteligencia artificial hablaba de la revolución que está suponiendo esta herramienta, entre otras cosas, para el manejo y análisis de grandes cantidades de datos.
Como las estadísticas siempre me han gustado mucho, he querido aprovechar la IA para comprobar hasta qué punto era acertada mi previsión de que, tras la colocación de la nueva promoción en el concurso 472, sobrarían en torno a diez notarías y, por tanto, muchas de las que llevo años llamando «superdesiertas» terminarían por cubrirse.
Pues bien, después de hacer números, creo que fui demasiado aventurado.
Los antecedentes y las tres medias
En el concurso 472 se ofrecen 228 notarías para los 126 nuevos notarios, pero también para todos los demás que estamos en activo. Cualquiera de ellas podría adjudicarse a quienes ya pertenecemos a la carrera.
Para comprobar qué puede suceder, he examinado con ayuda de la IA los resultados de los nueve concursos anteriores, del 463 al 471.
Estas fueron las adjudicaciones a notarios que ya pertenecían a la carrera, incluidos los reingresos desde excedencia:
- Concurso 463: 59.
- Concurso 464: 39.
- Concurso 465: 32.
- Concurso 466: 53.
- Concurso 467: 70.
- Concurso 468: 65.
- Concurso 469: 82.
- Concurso 470: 72.
- Concurso 471: 108.
En los dos concursos en que se colocaron las promociones anteriores, el 463 (2022) y el 468 (2025), se ofrecieron exactamente (¡qué curiosa coincidencia!) 187 notarías. En el primero se colocaron 90 nuevos notarios y quedaron 38 notarías desiertas; en el segundo se colocaron 92 y quedaron 30 desiertas.
La media de adjudicaciones a notarios que ya pertenecían a la carrera en los nueve concursos (463 a 471) fue de 64,4 adjudicaciones. Así que, sumando las 126 plazas que ocuparían los nuevos notarios, tendríamos unas 190 adjudicadas y quedarían 38 notarías desiertas.
Curiosamente (bueno, se ha «descongelado» una promoción), en los tres últimos concursos las adjudicaciones han sido muchas más: 87,3 de media. En tal caso, 87 + 126 nuevos notarios serían 213 plazas y quedarían solo 15 notarías desiertas.
Si me decidiera por olvidar los tres últimos y me quedara con los seis primeros concursos (463 a 468), la media sería de 53 adjudicaciones. En tal caso, quedarían 49 notarías desiertas (53 + 126 = 179).
Son diferencias importantes. Recordemos que el concurso 471 tiene la particularidad de que 38 de sus 108 adjudicaciones correspondieron a compañeros de la promoción anterior que cambiaron de destino por primera vez, circunstancia que eleva considerablemente las medias que incluyen ese concurso.
¿Y qué ocurre con las 29 «superdesiertas»?
En mi estudio de las notarías desiertas tras el concurso 471 identifiqué un grupo de plazas cuya persistencia en situación de desocupación resulta especialmente llamativa.
Son 29 notarías, que podemos distribuir en tres grupos. Entre paréntesis indico el número de concursos consecutivos que llevan desiertas, según aquel seguimiento.
Las 23 que llevan 28 o más concursos desiertas:
Puente de Domingo Flórez (46), Xerta (46), Badia del Vallès (45), Bande (45), Boal (42), Karrantza Harana (42), Ochagavía (42), Osorno la Mayor (42), A Pontenova (42), Sos del Rey Católico (42), Torrecilla en Cameros (42), Valderas (42), Castroverde (42), Friol (42), Proaza (42), Villamañán (42), Frechilla (42), Trevías (42), Berdún (41), Villada (41), Tamames (41), Panes (30) y La Vellés (28).
Las dos que nunca han tenido notario:
Flix (nunca) y Hostalric (nunca).
Y otras cuatro que ya estaban desiertas antes de colocarse la promoción de 2025 y siguen sin cubrirse:
Melgar de Fernamental (9), Palas de Rei (5), Mosqueruela (4) y Ayerbe (3, aunque anteriormente había acumulado otra racha de diez concursos desierta).
¿Qué podemos concluir?
Si se cumple la media histórica de los nueve concursos, sobrarían unas 38 notarías. Eso supondría que las 29 superdesiertas continuaran sin cubrirse y que, además, quedaran otras nueve desiertas.
Si tomamos la media de los seis concursos anteriores a los tres últimos, el resultado sería todavía mejor (o peor, según quien lo mire): 49 notarías desiertas, las 29 más otras veinte, suponiendo que ninguna de aquellas se cubriera.
En cambio, si se repite la media de los tres concursos más recientes, quedarían 15 notarías desiertas, lo que obligaría a que se cubrieran al menos catorce de las 29 superdesiertas, aproximadamente la mitad.
Naturalmente, ninguna de esas cifras es un pronóstico seguro. Son simples proyecciones basadas en adjudicaciones anteriores, y el resultado dependerá de las peticiones concretas de quienes concursen.
La cosa está, por tanto, completamente en el aire y afecta a los 15-38-49 últimos del escalafón. Mi previsión inicial de que sobrarían alrededor de diez notarías me parece ahora demasiado optimista, aunque sigo sin descartarla.
Y precisamente porque no sabemos qué va a ocurrir, nadie debería confiarse. Hay que estudiar las vacantes y preparar las peticiones de manera minuciosa, especialmente cuando una decisión puede determinar el primer destino de toda una carrera profesional.
Los números ayudan a orientarse, pero no deciden el concurso.
Que Dios reparta suerte.
Próximas promociones
Se oyen noticias de que la convocatoria de oposiciones, que en las últimas ocasiones ha venido produciéndose en marzo, podría adelantarse.
Yo siempre he dicho que, si se pretendía hacer otra vez una convocatoria de muchas plazas y, encima, la adelantábamos, no sabía dónde íbamos a meter a tanta gente.
Pero a lo mejor estaba equivocado, porque, si sobran 49 notarías —en el escenario más o menos optimista, según se mire— y tenemos en cuenta que en los próximos meses se van a producir jubilaciones, quizá no sé si abundantes, pero sí por encima de la media, podría resultar que, para cuando terminara esa siguiente oposición, en junio de 2028 o, a lo mejor, en marzo de 2028, hubiera otra vez un buen número de notarías por cubrir sobre todo, si la convocatoria fuera de 90 plazas.
En fin, todo está en el aire.
Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario
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El blog de Justito El Notario Nihil prius fide & nihil prius manducare





