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Chistes y anécdotas notariales: Episodio II

La hija registradora

Esta anécdota, que es registral y no notarial, le sucedió a la que fue mi segunda registradora y fundamentalmente amiga en mi primer destino: Mondoñedo.

Viajaba ella en autobús y le tocó como compañera de viaje una Señora madura.

Se pusieron a charlar y  pronto llegaron a las ocupaciones laborales:

– ¿Y tú en que trabajas? – preguntó la Señora.

– Soy registradora – contestó mi amiga.

Y dice la Señora:

– ¡Anda¡ ¡Igual que mi hija¡ Está de registradora en el PRYCA.

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La retención del arrendador

Recién aprobada la oposición, no tienes ni idea de modelos 111, 115, 130 o 303 y eso de retener al arrendador te suena a tipo penal más que otra cosa.

Así que antes de reírse de nadie, recordemos nuestra inocencia e inexperiencia tras haber aprobado la oposición, superado “El estado más feliz del hombre” y ya a cargo de nuestra primera notaría, cuando a los días, semanas o meses llega eso del “trimestre” y toca cumplir con Hacienda.

Varios compañeros de promoción aprobados comentan las incidencias de su primer trimestre fiscal. La inmensa mayoría, por no hablar de la totalidad, estábamos en régimen de alquiler de nuestras primeras oficinas notariales y se planteó aquello de:

–  No te olvides de la retención al arrendador – dice uno.

– Pero, ¿es que hace falta retenerle? – contesta otro.

– Si, es obligatorio – señala el primero.

Y dice un tercero:

–  ¿Pero hay que retenerle mucho tiempo?

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Las bodas ante Notario

Las bodas ante Notario han dado lugar a un cierto cachondeo y generando algunos chistes y anécdotas.

Que si nos vestiremos de Elvis Presley. Que si pondremos dispensadores de arroz. Que si tenemos salones de boda en la notaría. Que si la Iglesia…..

Dice uno:

– Entonces, ¿ahora los Notarios podéis casar?

–  Si – contesta el Notario. No podemos tramitar aún el expediente matrimonial, pero si podemos casar.

–  Pero –contesta el amigo- ¿también casáis por la Iglesia?

Y otra vez la Iglesia de por medio…

Hace unos días explicaba su testamento a un hombre joven y soltero que pensaba en “hacerse” pareja de hecho o tal vez en casarse con su pareja.

Le comentaba que ahora existía la “pareja de hecho sin papeles” (la suya), la “pareja de hecho con papeles” y el matrimonio. El testador había oído que siendo “pareja de hecho con” o matrimonio podría tener ciertas ventajas que no tendría como “pareja sin”. Hablamos un poco de temas fiscales, de arriendos, de pensiones, de régimen económico y llega a la conclusión de que probablemente le convenga pasar a “pareja con” o matrimonio, aunque el matrimonio le generaba bastante recelo.

–  Si quieres – le digo –, lo de la pareja de hecho se puede hacer en la notaría y hasta os podría casar yo. Ya es posible el matrimonio ante Notario.

–  ¿Ante Notario? – se sorprende el otorgante –. No me convence. Aunque sea ante Notario, si es matrimonio, seguro que la Iglesia “mete mano”.

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A propósito del poder para fornicar

Con la venia de Borja Adsuara que me lo contó y cedió.

Lo del “poder para fornicar” que conté en el primer post de esta serie, le recordó un chiste, que no es notarial, pero que perfectamente podría serlo con algún tipo de matiz o vuelta de tuerca.

Le dice un hombre a otro:

–  Hace tanto que no estoy con una mujer, que creía que “fornicar” era una empresa de alquiler de coches.

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El corrector ortográfico

Con la venia de Luis Fernández-Bravo y Vitty Fanjul.

Me contaba Luis que le gusta vestir las copias de sus escrituras con una carpeta satinada, en cartulina de 300 gramos y con ventana. Para que se identifique bien el acto o negocio jurídico al que se refiere el acta o la escritura, incorpora un folio blanco en el que se imprime una sencilla leyenda a la altura del hueco: el número de protocolo y la calificación del acto o negocio jurídico.

Una pareja comparecía en su despacho para otorgar la escritura de disolución de comunidad o extinción de condominio, que ponía fin a su vida en común. No parecían enfadados. Estaban objetivamente tristes por finalizar una relación de la que aún quedaban miradas cómplices y gestos de cariño con alguna lágrima fugitiva.

Al día siguiente el corrector ortográfico de MS-Word tituló la escritura:

“Número 290

26 de abril de 2013

ESCRITURA DE DESILUSIÓN DE COMUNIDAD“.

Tal vez en el tema de la comunidad de bienes de la oposición haya que añadir a aquello de que “el condominio es un híbrido incoherente….y desilusionante”.

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Viudas tristes

Vitty Fanjul me contaba que hace relativamente poco se dio cuenta de que en las actas de declaración de herederos abintestato, el corrector le había jugado una mala pasada puesto que en vez de señalar en el acta con la que se pone término al abintestato que la condición de herederos universales del causante correspondía a los hijos por partes iguales “sin perjuicio de la legítima del cónyuge supérstite” se decía que “sin perjuicio de la legítima del cónyuge SUPERTRISTE”.

Muy fino el corrector en estos casos. Desilusión por disolución. Super triste por supérstite. Lo que nunca tendrá nada que ver, por mucho que los correctores se empeñen o se sigan empeñando en la confusión, es la PRESENTACIÓN TELEMÁTICA y la PRESENTACIÓN TELEPÁTICA. Los notarios nos conformamos con la primera, aunque tal vez el acceso a los libros del registro nos acaben obligando a hacerlo por telepatía.

Sobre registradores hay también varios chistes.

El de “id y descansad” (Dios creo a los registradores y les dijo “id y descansad”) o el del “entierro del registrador de Madrid” que es una consecuencia de lo que hace tiempo se decía respecto de que todos los registradores de España vivían en Madrid, así que cuando muere uno de los de Madrid allí que van todos los registradores de España a su entierro, menos los de Madrid porque eran los únicos que no estaban en Madrid.

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario


 

2 comentarios

  1. Tengo el atrevimiento de escribirle para contarle una anécdota notarial aún sin formar parte de su gremio, pero desde la legitimidad que me confiere la gran cantidad de horas que, entre pasillos, despachos de oficiales y sala de espera de la notaría de mi pueblo he pasado.
    No soy más que uno de estos apoderados de banco a los que tanto quiere… con la particularidad de que llevo casi veinte años en la misma plaza y firmando en la misma notaría por la que han pasado varios de sus compañeros…
    La anécdota que quiero contar ocurrió hace poco tiempo, como consecuencia de la aplicación de la ley referente a las medidas de refuerzo a la protección de los deudores hipotecarios cuando se pactan límites a la variabilidad de tipo de interés (cláusula suelo), acudí a la notaria con un cliente (de este tipo de persona que sabe de todo lo que se le habla más que nadie y además necesita demostrarlo) para firmar la novación de un préstamo con garantía hipotecaria en el que en su día se pactó la citada cláusula.
    Ya en la sala de firmas, el notario leyó la escritura de novación. Después de forma especialmente pausada y mirándole a los ojos le explicó los motivos por los que debía de su puño y letra, escribir el texto en el que declaraba conocer la existencia de la cláusula, tras preguntarle si lo había entendido el cliente contesto casi ofendido que perfectamente. Se le proporcionó un folio en blanco, mi cliente destapó su pluma y comenzó a escribir. Media hora tardó en copiar el párrafo, eso sí, con una caligrafía envidiable. Cuando salimos de la sala me comentó muy serio y con voz solemne: le he hecho un favor terminando de escribir yo la escritura, espero que esta vez no me cobre.
    María F.

    • Buenos días María:
      Cierto es que mis experiencias con “mis” apoderados habituales pueden dar lugar a la generalización y a la extensión de la misma idea respecto de todos los profesionales de la banca, pero en mi descargo diré que siempre hablo de alguien en concreto a quien no cito. Alguien que recibe órdenes de alguien, alguien que no cumple como debería con sus obligaciones. Mucho deja que desear la banca en mi actual destino. Siento decirlo, pero es así. Los tiempos han sido duros (para todos) pero muchos no han aprendido absolutamente nada, ni lo van a hacer nunca. Hay excepciones y mi experiencia no fue igual en mis anteriores destinos. Procuraré hacer hincapié en ello en el futuro.
      En cuanto a la anécdota tiene mucho interés y si me lo permite, me gustaría citarla en otra ocasión. Saludos y gracias por el comentario y la participación. Justito El Notario.

      Si te ha parecido bien o te ha resultado útil mi contestación, puedes invitarme a una caña o hacer un donativo a una ONG; si quieres más información pincha aquí

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