Inicio / Nihil prius Fide / Chistes y Anécdotas / Chistes y anécdotas Notariales: Episodio XLIV

Chistes y anécdotas Notariales: Episodio XLIV

Este es un episodio de Chistes y Anécdotas un poco especial y diferente …

Formas de hablar de mi pueblo

  1. Cuando alguien se va a retrasar para pagar, dicen que “van a recoger dinero”.
  2. Cuando alguien es de la misma edad que otro, dicen Fulano es de mi tiempo”.
  3. Cuando quieren que les avises de algo cuanto antes, te dicen “dime algo en poder” y si te lo van a decir cuándo vuelvan de otro sitio te dicen “en volver te llamo”.
  4. Cuando te quieren dar las gracias, no dicen gracias dicen “muchísimas” y los que tienen reparo en tratarte de tú, aunque les hayas dicho que lo hagan, te dicen de “vos”.
  5. Cuando alguien quiere saber donde firmar, suele preguntar “¿firmo bajo?”.
  6. Cuando alguien no ve bien, te dice que “no se ve”. “¿Qué tal está tu padre?” “Lo de la pierna lo lleva bien, pero no se ve“.
  7. Cuando una herencia está a punto de vencer, se dice que está a punto de “salir de cuentas”.
  8. Cuando un asunto está medio olvidado, está “achanclado”.
  9. Cuando alguien está en casa tirado, sin hacer nada, está “arrumbado”.
  10. Cuando uno tiene bisnietos, se convierte en “reabuelo”.
  11. Cuando un asunto lleva demasiado tiempo rondándote y no hay manera de sacártelo de encima, se convierte en un “chirimbolo”.
  12. Cuando uno quiere decir que es hijo único, dice: “No tengo hermanos, soy solo.

La más imborrable de las frases

“Noootaría … dígame”: Así alargando la sílaba y con una ligera paradiña era como Pepe, mi oficial de Mondoñedo, contestaba cuando descolgaba el teléfono. También era habitual oírle pronunciar un sí alargado y casi terminado en n: “siíiin”. Lo decía siempre con una especialísima entonación. El siín venía tras la respuesta de su interlocutor.

Filosofía notarial básica

filosofia de notarias

  1. El cementerio esta lleno de imprescindibles.
  2. No hay nada urgente, sino gente con prisas.
  3. Siempre hay que trabajar haciendo equipo pues “el amo y el gos caçen per dos”.

Enseñanzas y costumbres del poble

El saumerio es una olla con agua, laurel o incienso que hierve para absorber los olores del pescado cuando se ha cocinado en casa.

Trillá y a dos rejas: “La expresión “Trillá y a dos rejas”, relacionada con el campo, hace alusión a la preparación de los campos antes de ser plantados, bien con viñas, almendros u olivos, aunque bien es verdad, que esta expresión que decía mucho mi abuelo materno, Antonio Escolano Cerdá, está más relacionada con el cereal. El campo, primero se trilla, es decir, se limpia de hierbas y piedras que pueda haber. Y luego, se ara, es decir, se le dan las “rejas” necesarias, que normalmente solían ser dos, una para que el terreno se oxigene, y se deshagan los terrones grandes de tierra, que con el arado quedan reducidos; y la segunda, para que quede más parejo y esponjado el terreno, con el fin de que, en el caso de lluvia, la tierra absorba bien el agua, y así conseguir, que no arrastre el terreno, sino que solo lo empape. Por eso suele utilizarse cuando un trabajo está bien hecho, como fue el caso de la escritura del otro día, que estaba “trillá y a dos rejas”, es decir, lista para pasar a la firma“.

La silla de las novias: Antiguamente, los templos o iglesias no estaban dotados de bancos corridos para que pudieran sentarse los feligreses como hoy conocemos. Para hacernos una idea de lo que ahora paso a relatar, debemos imaginarlos vacíos, sin mobiliario alguno en toda la nave, a excepción de la cátedra del altar mayor (nombre que recibe la silla en donde se sienta el sacerdote), y la sillería del coro en el caso de los templos que dispusieran de él, reservada a los componentes del coro como bien indica su nombre, ya que, eran los propios feligreses, los que se llevaban de casa la silla en la que poderse sentar, pues en caso contrario, deberían hacerlo de pie todo el tiempo de duración del mismo. Algunos de ellos, con el fin de no ir tirando de la misma cada vez que acudían a los cultos, la dejaban, si era viable, en alguna dependencia reservada al efecto; y sólo en este caso, incluso llegaban a marcarlas con algún signo o inicial, con el fin de identificarla, cada vez que la necesitasen.

Pues bien, esta silla, era un indicador de la clase social a la que pertenecía su dueño, ya que, las clases más bajas, o acudían a los cultos sin ella y permanecían de pie, o con unos catres, realizados muchas de las veces por ellos mismos, con algunos listones de madera, y unas tiras de piel (los menos). Y en el caso de las clases más pudientes, también había sus diferencias. La clase burguesa, no se sentaba ni en sillas, sino que tenían su propio reclinatorio, debidamente tapizado; que hacía doble función, de silla y de reclinatorio como bien indica su nombre, tras levantar el asiento de este, y poderse arrodillar cómodamente cuando el culto lo requería, que, a diferencia del resto de los asistentes, lo hacían directamente en el suelo.

anécdota silla de la novia

Y entre las distintas clases altas, dicha silla indicaba a cuál de ellas pertenecía, pues como sabemos, había distintos tipos de silla, desde las que tienen su asiento realizado con anea o esparto, o las que están tapizadas con distintos tipos de tejido, indicador también del poder adquisitivo de su dueño.

Por eso, cuando uno visitaba algún templo o iglesia, y la veía acicalada para una boda, sabía enseguida a que tipo de familia pertenecían los contrayentes, en cuanto al nivel adquisitivo de las mismas se refiere, de ahí el título del artículo.

Al hilo del mismo diré, que yo tengo la suerte de conservar todavía hoy, dos sillas, con las que se casaron dos de mis bisabuelas, pues así me lo contaron ellas (pues tuve la suerte de conocer a mis cuatro abuelos, y a los cuatro abuelos de mi madre, q.e.p.d.). Pues bien, entre ambas sillas, a pesar de pertenecer ambas a familias con alto nivel adquisitivo, hay diferencias, y es curioso, que en algo que hoy en día pasaría tan desapercibido en la sociedad actual y al ojo humano, no fuera así antaño, en tiempo de nuestros antepasados”.

Gracias por las aportaciones a Antonio Manuel Beltrá Escolano, uno de mis dos oficiales en mi actual notaría.

¡Nos vemos en el Episodio XLV¡ (sin rima)

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario


 

2 comentarios

  1. Muy bien narrado lo de las sillas, aunque me da trsiteza. Mi abuela materna me contaba que ella llevaba un reclinatorio, silla no.
    Sobre las formas de hablar, me encanta conocer las expresiones de otros sitios. En mi pueblo cuando alguien deja una deuda se dice que deja “un perro marrao” (la a también se la comen). Y cuando haces algo de cualquier manera, sin cuidado, solo para salir del paso, lo haces “carretera abaxo va”. A veces las uso, estas y muchas más, solo por el placer que me da oírlas después de tantos años sin vivir en el pueblo.
    Un saludo, Justito.

    • Buenas tardes Marta:
      Antonio, mi oficial, es un hombre de la tierra y sabe mucho de este tipo de cosas. A mi me gusta que me las cuente y como ya tenía un cierto número me pareció que podía estar bien hacer un recopilatorio.
      A mi, cuando voy a Galicia, también me gusta hablar como se habla allí… entre otras cosas porque te entiendes mejor con la gente que diciendo las cosas como se dicen por aquí. Saludos y gracias, Justito El Notario.

Deja un comentario