Inicio / Nihil prius Fide / Hacer caso de los consejos …. (y comprar, de paso, el primer libro de “Justito El Notario”)
consejos oposiciones notarías

Hacer caso de los consejos …. (y comprar, de paso, el primer libro de “Justito El Notario”)

Una opositora me escribió una larga carta el otro día. Su situación es muy delicada. Siete años opositando, bloqueo considerable, pareja casi al límite y aguantándole lo indecible. Era difícil darle buenos consejos, así que, más o menos, fue esto lo que le dije:

“Bueno, me lo pones difícil porque tu situación es muy difícil, la verdad. Me recuerda tu historia a la Tristitia, aunque ella ya se dejó la oposición y no consigue ser feliz. La tengo contada aquí. Tú me has contado una historia muy larga pero yo tengo un único consejo que darte: PONTE UN PLAZO Y CÚMPLELO. No te des más prórrogas. Si quieres intentarlo con alguna otra oposición, bien; si quieres volver a las iniciales también; si prefieres otras, pues vale, pero TIENES QUE PONERTE UN PLAZO FINAL. En estos días, estoy intentando ayudar a opositores veteranos que dejan notarías después de muchos años intentando aprobar. Juraron que sería la última vez que se presentaban. Algunos lo van a cumplir, pero otros no. Pero los que siguen aún tienen fuerzas, tienen tranquilidad económica y no tienen un proyecto familiar. Tu me pareces muy desgastada. Estás muy triste y así difícilmente conseguirás llegar a aprobar. Por cierto, ¿te medicas? Supongo que esto lo habrás leído. Yo creo que aún tienes un poco de margen (lo digo por la edad). Aún puedes formar esa familia. Yo tenía machacadita a mi mujer, pero al final el éxito es común y nos reímos cuando vienen los “¡del qué bien vives¡” o los que se han puesto a opositar con 50 años o más. Vete al médico, si crees que te servirá, o al psicólogo. Fijaros un plazo improrrogable (¿dos años más?) y si no te serenas en ¿tres meses? tal vez ¿tendrías que abandonar? Es muy difícil. Yo estuve casi tres años sin dar pie con bola y solo me recuperé cuando me fijé un plazo, me relajé, volví a estudiar, llegué al último ejercicio de aquella convocatoria que suspendí, pero ya recuperado me chupé cuatro años más y acabe aprobando. A los 32 estaba a punto de convertirme en un fracasado …”.

Unos días después contraatacó con una larga contestación que me generó la sensación de que ella había prestado más bien poca atención a mis palabras, que necesitaba más ser escuchada que escuchar, y en la que, en un tono ya menos desesperado que el primer día y con un algo de confianza ya sembrada entre nosotros, me parecía ver que seguía intentando sacar fuerzas de flaqueza y convencerse para continuar con la oposición.

He destacado algunas cosas de su segunda respuesta:

  1. En esta oposición el proceso se alarga. Bueno, es una cosa bastante común en el mundo de las oposiciones que no se caracterizan precisamente por su agilidad o rapidez. Las de notarías, sin ir más lejos, están durando últimamente unos once meses, pero han llegado a extenderse unos cuantos meses más.
  2. Si me lo dejo, temo cumplir 50 años y seguir pensando en volver a opositar. Al mismo tiempo, saber que lo acabaré pensando es lo que me motiva para seguir. Qué pensamiento tan contradictorio, complejo y complicado. Así es el coco de un opositor. Me motiva continuar porque sé que si lo dejo siempre estaré amenazando y amenazándome con volver. Bueno, hay gente a la que le pasa (no sabe dejar las oposiciones, no sabe decir basta o hasta aquí hemos llegado), pero cuando uno tiene a alguien esperándole para continuar una vida normal (o para iniciarla) con él o ella, este tipo de pensamientos suenan a una especie de cadena perpetua (para el uno … y para el otro). Precisamente en la película de ese nombre (“Cadena perpetua”) se utilizaba la expresión institucionalizado para referirse a aquellos presos que llevaban media vida, o más aún, en la cárcel. Yo creo que también hay opositores institucionalizados (hasta hay cargos corporativos que también lo están, pero esa es otra idea que dejo para otro día ….) que incluso han dejado de sufrir, porque Obstinata sufre y sufre bastante, aunque conozco a otros opositores que parecen no hacerlo, si bien yo no estoy en sus pellejos para saber lo que realmente les pasa por sus cabezas y corazones. Particularmente, cuando yo me atasqué y pasé aquellos terribles tres años, sufrí mucho …  muchísimo.
  3. Estoy pensando en opositar a escondidas. Sin darle mucho bombo. ¿Y qué importa el bombo? ¡Oposita con bombo y platillo si hace falta¡ ¿A quienes les interesan tus oposiciones? Pues a tres o a cuatro personas, seguramente. A la pareja, a los padres y poco más … Así que escondérselo a estos no tiene sentido y al resto, insisto, ¿qué mas le da?
  4. Ninguna oposición es fácil. Cierto, lo sostengo desde hace muchos años. Creo que ya lo decía cuando era opositor. De hecho, cuando la gente me pide consejo sobre empezar a opositar, recomiendo que se empiece y que luego ya iremos viendo … si te adaptas o no o si decides o no seguir el duro camino.
  5. Me dejo llevar por lo que dice la gente y me afecta muchísimo lo que puedan pensar o decirme. Te comprendo, pero haces muy mal. La gente opina con demasiada alegría sobre la situación de los demás cuando, no tiene ni puñetera idea de lo que es opositar. No hagas caso a absolutamente nadie con la excepción de esas tres o cuatro personas que realmente se preocupan por ti cuando estas tan mal y que sufren contigo tu situación y tu día a día.
  6. Podría prepararme varias a la vez y probar suerte en todas. Bueno, eso debe ser como preparar notarías y registros al mismo tiempo. Si lo ves viable, pues adelante. Eso sí, si me lees ya sabes que llegado a un punto de no retorno, yo aconsejo más bien todo lo contrario. Si vas a notarías, vas a notarías y déjate registros, y viceversa. Date una última oportunidad en la tuya, en la que siempre hayas preparado o en la que haya sido tu plan B, pero ir a por cualquier cosa no sé si será una buena decisión. Prepara el plan A y el B, si acaso…
  7. No quiero que la medicación me afecte para estudiar, además al final siempre me acabo controlando y no lo necesito. La medicación puede afectar inicialmente para estudiar, pero cuando te pone a tono, lo que suele hacer es PERMITIRTE ESTUDIAR, aunque, bueno, mi coco, mi body, mi mind, es la mía y no sé qué va a pasar en los tuyos. No conviene engañarse creyendo que uno está bien. Tal vez realmente no te normalizas cuanto tú crees que sí te has normalizado.
  8. Temo estar en el círculo del eterno opositor y no darme cuenta y, lo malo, es que soy muy testaruda, demasiado. Yo diría que das bastantes pistas para pensar que sí que estás aproximándote a él. Yo también fui testarudo, claro que sí, pero mi testarudez estaba asentada en un hecho positivo: yo no podía estudiar porque estaba enfermo. Cuando la medicación me puso de nuevo en órbita, volví a estudiar. A trompicones, pero volví a estudiar y aprobé cuatro ejercicios orales más. No sé cual es el análisis que tú misma te haces acerca de las causas de tus suspensos o de tu no aprobado. No puedo analizar tu evolución y resultados como puedo hacer con los míos. No digo que yo no hubiera podido finalmente suspender, porque eso siempre es posible, pero en mi caso estuvo justificado continuar una vez que en 1998 conseguí remontar el vuelo, aunque tardara cuatro años más en aprobar.

obstinado dejar oposición notarias

Luego Obstinata me volvía a pedir consejo sobre cómo proceder o qué decisiones tomar.

Decálogo

En fin, porque solo me han salido solo ocho puntos a destacar de su misiva, porque si fueran diez, diría que habíamos conseguido el decálogo perfecto de pensamientos negativos, preocupaciones o inseguridades de cualquier opositor veterano.

Francamente, y no te lo tomes a mal, no puedo decirte nada más de lo que ya te escribí aunque no me resisto a decirte que veo una locura eso que llamas opositar a escondidas y que medicarte o tratarte (química, psicología, relajación …), insisto, es lo que te podría llevar a conseguir lo que necesitas: SOSIEGO Y TRANQUILIDAD PARA TOMAR DECISIONES Y CONTINUAR OPOSITANDO CON TRANQUILIDAD (SI ES LO QUE DECIDES) UNA TEMPORADA MÁS. La medicación no tiene porqué afectar al estudio. Todo lo contrario. Es lo que puede ayudar a estar tranquilo para estudiar.

Perdón si soy crudo pero si la gente me pide consejo, tengo que ser sincero y responder en consonancia con lo que sus mensajes me transmiten. Por otra parte, todo el que me siga ya sabe que si me pregunta y la cuestión es interesante para todos los opositores corre el riesgo de ser protagonista de uno de mis posts.

En cualquier caso, la historia de Obstinata se parece mucho a la de tantos opositores que se encuentran en un callejón sin salida (o que creen estarlo), salvo en lo de opositar a escondidas que es una novedad para mi. No se lo había escuchado a nadie. El resto de sus problemas no son nuevos, ni para mí, ni para el mundo opositil.

Para terminar, Obstinata me preguntaba por mi libro

¿De qué tratará? Pues de lo que tenía que tratar un primer libro de Justito El Notario. Tratará sobre las oposiciones a notarías, aunque buena parte de lo que cuento podría aplicarse a cualquier otra oposición. Se titulará “Nada antes que opositar (“nihil prius oppositio”)” y es un libro autobiográfico que cuenta la historia de mi oposición desde el primer al último día, pero cronológicamente, no como lo he hecho en el blog. Además, cuando la oposición termina, el libro continúa y se adentra en todo lo que ha surgido en estos últimos cuatro años como consecuencia del blog y que me ha dado lugar a hablar y a escribir tantísimo sobre oposiciones. ¿Es un libro de auto ayuda? Pues ayudar, ayudará, sin duda, pero no, no es esa la idea. Los libros de auto ayuda olvidan generalmente la perspectiva del fracaso, centrándose en el éxito, en el todo va a salir bien y en el solo depende de ti conseguirlo, y por eso me parecen simplistas y buenistas. Es mentira que todo el mundo va a aprobar: la mayoría van a abandonar o a suspender. El fracaso siempre ronda al opositor y a mí me rondó muy de cerca. Se trata de un libro realista que podría ayudar a los que quieren opositar o están opositando a abordar, gestionar y comprender los malos momentos y el eventual fracaso en las oposiciones. También interesará a quienes opositaron con o sin éxito, especialmente en el ámbito de las oposiciones a notarías y registros.

Por último, Obstinata me decía que me debería dar a conocer más por las redes sociales. Pues lo intentaré pero, francamente, ya no sé qué más podría hacer pues tengo cuenta en Twitter, Linkedin, Facebook e Instagram y entre todas debo sumar unos 17.000 seguidores que para un Notario que trata los temas que trata no está nada mal, en mi opinión. De hecho, aunque ya he dejado de computarlo hace tiempo, llegué a ser (y supongo que seguiré siéndolo) el Notario con más seguidores en Twitter por lo que imagino que en otras redes también podría serlo. En fin, que no es fácil con mi perfil e intereses llegar más lejos de lo que lo he hecho en seis años que han transcurrido desde que abrí la cuenta en Twitter. No pensaba para nada que pudiera ocurrir todo lo que ha acabado pasando. Poc a poc que dicen en mi pueblo.

Avisaré en su momento de que mi libro está en la calle.

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario


 

6 comentarios

  1. Buenos días.

    Un comentario y opinión, si el compañero me lo permite. No solo estoy de acuerdo contigo, Justito, sino que me gustaría incidir en una cuestión concreta, y es que muchos puntos del decálogo que citas, si no se corrigen, pueden ser horrorosos no solo como opositor, sino también como Notario si se llega a aprobar.

    Desde mi punto de vista, lo primero es cuidar la salud mental. Elementos de negatividad en nuestra forma de ser, si nos exponemos a una situación como es una oposición a notarías, sobre todo si se prolonga en el tiempo, pueden volverse tumorales e incontrolables. Si estas personas no reciben ayuda, todos estos elementos pueden acabar arraigando más allá de lo normal y lastrarles la vida. En estos casos, ¿cree el opositor que desaparecerán por arte de magia al aprobar?

    Ser Notario implica enfrentarse a obligaciones y responsabilidades a diario. Supone enfrentarse a una función de fedatario y de asesor en la que muchas personas pueden verse afectadas por tu actuación. Supone ser empresario. Supone dirigir y formar a empleados, corregirlos, controlar gastos, tomar decisiones en múltiples sentidos. También asumir críticas, opiniones contrapuestas, calificaciones registrales, estar siempre en el disparadero…

    Ahora hablamos de una persona que se define como testaruda, pero que más bien parece obsesiva; que se ha planteado hacer algo, aunque sea la preparación, de forma “oculta”; que confiesa ser muy sensible a la opinión de los demás y ser muy maleable en relación con dichas opiniones… Qué peligroso me parece todo eso para un Notario. No se trata solo de que “haga mal” con todo ello, el problema es que, quizás, sea algo que le ocurre ya más allá de su voluntad, que no tiene los instrumentos mentales para someter esas cosas a control, de evitarlas incluso. Hay que pedir ayuda profesional para estas cosas, irlas tratando desde el principio, o puede llegar a ser muy infeliz si se desmadran. Notarios tóxicos, haberlos, haylos. Miedos, obsesiones, inseguridades, si arraigan, si se vuelven “crónicos”, pueden amargar la vida del opositor y también la futura como Notario. Un opositor que esté mal se hace daño a sí mismo y a su familia. Un Notario o un Juez que estén mal…

    ¿Hay muchos? No lo sé, no lo creo tampoco. Espero que no. Pero, pese a ello…
    No soy de la opinión de que un argumento sea débil o sofístico dependiendo de su respaldo a nivel estadístico. Yo pienso en lo que un solo Notario tóxico puede suponer para sus compañeros, sus clientes, sus empleados; y creo que no hago mal en aconsejar ir al psicólogo, solo, con la pareja, el tiempo que haga falta, y armarse psicológicamente.

    Cualquier deportista de competición recibe fisio, masajes… y es lo más normal del mundo. Sin embargo, lo del psicólogo parece aún medio tabú. Para quien trabaja con la cabeza, y no me refiero a rematar corners, ¿qué hay más natural que un mantenimiento en ese sentido?

    ¿Pastillas? Pues puede para momentos puntuales de la preparación, para momentos difíciles de la vida; pero no para siempre se puede depender de ellas. Sin embargo, las armas que te puede dar un tratamiento psicológico las tienes tú dentro de la cabeza y te sirven para disciplinarte, para parar el exceso discursivo interno; y para toda la vida. Me parece el consejo correcto para los casos que en esta entrada se desarrollan.

    Y, no, tengo un pariente psicólogo ni gano nada con esto.

    • Buenos días Juan Pedro:
      Estoy conforme en lo que planteas, salvo en cuanto al tema de que las armas las tenga uno dentro de la cabeza.
      A veces es así, a veces no. Si yo no hubiera recurrido a medicarme no habría aprobado. Es una verdad irrefutable puesto que tres años tiré a la basura por no hacerlo y solo cuando lo hice pude volver a una cierta normalidad de estudio. No me vale que diciendo esto alguien me diga que sí que podía hacerlo pues supone no considerar mi experiencia vital y sí hacerme valer la suya. Y no, no tenía porque dejarme la oposición por necesitar medicarme. Todos somos distintos y más fuerte o débiles según qué cosas y momentos. Así que una vez que uno no es capaz de dominarse a sí mismo, queda, a mi juicio, abierta la puerta a la psicología y la psiquiatría y no pasa nada. Cuando la oposición terminó, entonces ya fui capaz de reconducirme y si no lo hubiera conseguido (reconducirme), pues estaría con mi título y mi placa con mi depresión a cuestas o haciéndome caracolillos en el pelo.
      Cada uno ha de valorar lo que le conviene, pero unos podéis salir adelante y otros no pudimos hacerlo sin esa fundamental ayuda .. y no pasa nada, ni en hacerlo, ni en reconocerlo.
      Gracias, un abrazo, Justito El Notario.

      • A lo que me refería es que el psicólogo siempre empieza intentado que te ayudes a ti mismo, intentando sacar a flote los recursos que tu propio “cerebro” tiene para combatir lo que te está pasando. Yo creo que armas tenemos todos, lo que pasa es que pueden no ser suficientes según el atolladero en que estemos metidos y tener que recurrir a otros medios.

  2. Esperanza Camino García

    Buenos días:

    De todo el decálogo creo que el más valioso es ponerse plazo. Yo me puse 2 oposiciones, con 2 oportunidades, que se tradujeron en 6 años de oposición. No me arrepiento de haber comenzado a preparar notarías ni tampoco de haberlo dejado.
    Y el segundo y más importante es olvídate de la gente y piensa en ti, y no lo que vayan a pensar de ti. Y, en ocasiones, se egoísta. Porque solo tú estás metiendo horas estudiando. Los demás no.

    Un saludo a todos los opositores, ex opositores y futuros y ánimo.

    • Buenos días Esperanza:
      Estamos de acuerdo en ambas cosas.
      Tal vez no sea necesario tener un plazo desde el principio y tampoco pasa nada si lo cambias, pero cuando uno está ya en esa situación, es la única alternativa viable a mi modo de ver.
      Gracias, un abrazo, Justito El Notario.

Deja un comentario