Hacer amigos a los 50

hacer amigos

 

 

Curiosamente a mi edad me encuentro a menudo mucho más a gusto con los amigos nuevos que con los viejos. No me gusta el reparto de roles que existe en ciertos grupos. “Entonces no serán tan amigos como tú crees”. Pues, probablemente, esa es la auténtica conclusión en este asunto.

Si desaparece la afinidad, la amistad decae. Nunca me he creído eso de que “no veo a Fulano en xxx años y estamos como siempre”. Sí vale, pero prueba a ver a Fulano todos los fines de semana a ver que tal os lo pasáis y de que habláis.

“Yo me relaciono en la vida con un número muy estricto y limitado de personas”, me dijo un compañero el otro día.

Yo le dije que antes me relacionaba con mucha gente, pero que ahora lo hacía con más bien poca gente. Sorprendentemente tengo relación (buena relación aunque siempre sean relaciones un poco raras) con gente a la que no he visto en mi vida y me sincero con ellos (sin sentirme incómodo) contándoles cosas que no saben los amigos de toda la vida. Eso sí, hay que andarse con cuidado y avanzar poco a poco.

En estos momentos, a mis 52, estoy necesitado de afinidades. Con 25 años era fácil tenerlas con todo el mundo. Estábamos todos en lo mismo, pero hoy no. A mi me gusta hablar de mis cosas y con una parte de los amigos de toda la vida no es posible y me aburro. Me siento atado a un rol que ya no se corresponde conmigo y en el que los demás me tienen clasificado sin posibilidad de remoción.

Ya estuve hablando sobre esto mismo aquí:  Y esto, ¿por qué no se sabe?”

Unos meses después alguien escribe este tuit: “Me dice mi mujer: “vamos a una cena con personas que conoces desde hace diez años y no abres la boca, no les dices nada. En Twitter lo cuentas todo, te conocen mejor ahí que tus amigos o yo; voy abrirme una cuenta para saber más de ti.” Ya la he bloqueado“. Mi mujer no entendería esto porque tampoco sabe demasiado sobre lo que cuento o dejo de contar en las redes o en el blog pero, si lo supiera, perfectamente me podría haber dicho lo mismo porque yo no llego a no abrir la boca en una cena con amigos de hace treinta años pero sí que llego a hablar solo cuando me preguntan … o me dejan abrir la boca. Ya he escrito algún off topic antes sobre los sin filtro y sobre los que no paran de hablar.

Y un poco más tarde otra amiga reciente (también unos años más joven) va, y me dice: “Creo que te refieres a una realidad mucho más común de lo que la gente quiere reconocer. A los amigos no se les valora por antigüedad, eso es un tópico desfasado, es perfectamente normal no tener nada que ver con gente del colegio, del instituto o de la universidad, todos cambiamos y buscamos las afinidades que en cada momento necesitamos.

Pues eso que dice mi amiga es pura y exactamente lo que yo siento. Otra forma de decirlo es que “las conexiones se transforman, pero nunca mueren”. Bueno, es posible, pero en la evolución de cada uno puedes hasta llegar a pensar que como pudiste sentirte tan próximo a alguien que ahora no te encaja en absoluto. Es decir, que sí que mueren sin perjuicio de que quede un bonito (y ya inexplicable) recuerdo.

Me reí mucho el otro día cuando alguien escribía esto en Twiter: “¿No os pasa que con la edad apenas os interesa nadie? Como amigos, pareja … la mayoría de la peña da una pereza inmensa o es subnormal”. Jajaja, que bestia, aunque yo estoy un poco en esa línea.

Desde luego si el blog me ha dado algunas cosas buenas (y me ha proporcionado muchas y hasta algún hater y tontos acosadores) es haber ayudado a algunos ex opositores y el haber encontrado gente bastante mas joven que yo con la que tengo, por la razón que sea, un alto grado de afinidad.


Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario