
TÍTULO: ¿Quién dijo que las notarías son aburridas?
Antes de comenzar, tengo que contarles que las doce entregas anteriores para INTER-NOS me han servido para ejecutar un proyecto que llevo acariciando desde 2015: publicar un libro con anécdotas notariales. Supongo que cuando este capítulo XIII vea la luz en la revista, mi libro ya estará a la venta. La edición y distribución será, una vez más, cosa de Basconfer.
Esta pequeña obra, la séptima que publico, se titulará, parafraseando el lema notarial «Nihil prius fide», que fue objeto del primer episodio en la revista (ahora capítulo en el libro), «Nihil prius risum» («Nada antes de la risa»). Pienso que a los lectores de INTER-NOS les puede gustar ver todos los episodios juntos, con un ligero toque de edición que se hacía necesario por el cambio de formato.
Gracias a FEAPEN por la nueva oportunidad que me brindó con esta sección. Voy a acabar debiéndole mucho tras haberme metido en el embolado del Curso sobre Modificaciones Físicas y Expedientes Hipotecarios y Catastrales y luego en la tarea bimestral de sacar un nuevo episodio de la saga.
Está claro que no me queda mucho tiempo para aburrirme, y menos en el trabajo diario en mi despacho, en el que, por mucha rutina que pueda uno tener, siempre hay momentos para echar unas risas. Alguno de mis opositores a notarías me ha dicho, viéndome trabajar tanto, que están pensando en presentarse a registros…
Y es que hasta el asunto de la regularización de inmigrantes da motivos para sonreír y no aburrirse con la rutina.
Pañales
Un paquistaní viene a pedir un poder para conseguir el certificado de pañales en su país. La persona que le atiende en la notaría no termina de entender qué es lo que quiere hasta que por fin cae. Es que, con tantas competencias, piensa uno que se trata de algo nuevo.
Vengo para cerrar testamento
Otros no confunden las palabras, confunden los conceptos.
Entra un señor, serio, decidido. Le preguntamos qué desea: «Vengo para cerrar testamento».
¿Querrá revocar uno anterior? ¿Otorgar uno nuevo? ¿Vendrá a protocolizar un ológrafo?
Al final resultó que lo único que quería era hacer testamento. Habría cerrado el acuerdo consigo mismo o con los que en el futuro iban a heredarle.
La normativa de blanqueo
«Tengo una venta en un rato. El vendedor se llama Joel Stafa Stafa. No sé, pero hay algo que me da mala espina».
Los del planeta de los simios
Viene un matrimonio neerlandés a la notaría. Se llaman Cira y Cornelio. Sí, como los del Planeta de los simios. Yo intento mantener el tipo, pero la conexión es inmediata. La cosa promete. Todo iba bien hasta que le pido a ella su NIE y veo que, en lugar de Rotterdam, pone… Rottedarm. Le pregunto: «¿Esto está bien?». Se me queda mirando y, tras un segundo de silencio, suelta una carcajada monumental. Resulta que «Rotte Darm» en neerlandés significa «intestino podrido». Aparentemente, alguien en comisaría tenía un día muy malo… o muy bueno. Entre la traducción involuntaria, los nombres de ciencia ficción y el ambiente relajado, acabamos todos llorando de risa.
Leyenda urbana
Es muy importante dar confianza a la gente cuando se otorgan y autorizan las escrituras, aunque los otorgamientos se alarguen y te acaben preguntando algo que no tenga nada que ver con el objeto de su presencia, o sí, como fue en el caso de aquella concejala de urbanismo que, comprando casada en separación de bienes, quiso asegurarse de que compraba para ella sola.
«Yo también te voy a preguntar una cosa, porque no sé si es una leyenda urbana o qué, pero mucha gente me ha dicho que lleve cuidado, porque es así: aunque esté casada en separación de bienes, si compro algo, yo lo compro para mí y mi marido».
Sí, han leído bien: una concejala de urbanismo…
Nada más por este bimestre. Gracias de nuevo a FEAPEN y espero que el libro les guste.
Hasta otra. Un abrazo.
Miguel Prieto Escudero
Notario de Pinoso (Alicante) / Justito El Notario
Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario
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El blog de Justito El Notario Nihil prius fide & nihil prius manducare




