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Más cine y más canciones de Notarios

Este va a ser mi último post de estreno de esta temporada (exceptuando Paseos y Doctrina de los que aún quedan dos y dos) por lo que pienso que no está mal dedicarlo a una cosita ligera como perfectamente puede ser una nueva recopilación de canciones y cine (de películas y de series) con tema notarial (¡y hasta registral¡).

Canciones

Aute se refería al siglo XX cuando cantaba aquello de que “el siglo está agonizando y el testamento que va a dejar”. Este temazo llamado“Libertad” forma parte del que para mi es su mejor álbum: “Alma”.

El siglo está agonizando

Y el testamento que va a dejar

Es un orden que quiere ocultar

El preciso compás del azar;

Hay qué seguir respirando

Si no estás tú, libertad

Libertad, liiiibertad, libertad

En los últimos meses me he metido una sobredosis de Sabina revisando todos sus viejos (bueno, algunos no tanto) álbumes, lo que me ha servido para reencontrarme con dos estupendas canciones que hablan una de dictar testamento y la otra de una arpía que registró a su nombre el adosado del protagonista de la historia. Supongo que la arpía debía tener un poder, pues en caso contrario no habría forma de que registrara la propiedad a su nombre, sin que el marido lo supiera. Esto me hace pensar en aquel post que escribí sobre las facultades de los poderes.

Esas dos canciones son “A mis cuarenta y diez” del álbum “19 días y 500 noches” y “Pero qué hermosas eran” del mismo álbum.

A mis cuarenta y diez,

cuarenta y nueve dicen que aparento,

más antes que después,

he de enfrentarme al delicado momento

de empezar a pensar

en recogerme, de sentar la cabeza,

de resignarme a dictar testamento

(perdón por la tristeza).

Para que mis allegados, condenados

a un ingrato futuro,

no sufran lo que he sufrido, he decidido

no dejarles ni un duro,

sólo derechos de amor,

un siete en el corazón y un mar de dudas,

a condición de que no

los malvendan, en el rastro, mis viudas.

Mi primera mujer era una arpía,

Pero, muchacho,

El punto del gazpacho

Joder si lo tení­a,

Se llamaba digamos que Sofí­a

Un mal dí­a

Me puso las maletas

A los pies de la estatua, de un poeta,

Que está, inmortalizado,

En su glorieta

Después de, no se asombren,

registrar, a su nombre,

Mi chalet adosado,

Mi visa, mi pasado,

Su prisa y su futuro,

Dejándome tirado

Y sin un duro

Y más cine y más series con Notarios (y hasta con registros) de por medio

“El archivo corso”: Película basada en el cómic homónimo que me compré y leí la primavera pasada mientras organizaba mis vacaciones en Córcega. Un Notario francés encarga a un detective (Cristian Clavier) la búsqueda de un heredero que resulta ser un activista corso (Jean Reno). Hacia la mitad de la película el Notario parece ser el malo, pero en realidad no lo es. En realidad el Notario es un falso Notario, el Notario es un policía que se hace pasar por Notario para tenderle una trampa al heredero-activista. Destacable la visión de la función del Notario en Francia que interviene en ventas y actúa como comisionista en este tipo de casos de búsqueda o citación de un heredero en paradero desconocido.

“El hombre de las mil caras”: Cuenta las relaciones entre Francisco Paesa y Luis Roldán. Explica, con bastante rapidez, la primera de las fases de la operación que Paesa le monta a Roldán para difuminar el rastro de sus inmuebles en el extranjero. Para ello utilizan a un pobre Notario ginebrino (de Ginebra, no aficionado al gin) que al menos en la ficción fue el que dio fe del tránsito de dichos bienes a unas sociedades pantalla con domicilio en diversos países y representadas por ciudadanos extranjeros “de la mejor calaña”. El típico caso que con un Notario español de por medio hoy hubiera acabado en manos de la OCP.

“El autor”: No la he visto aún, pero me cuenta Sergio Mocholí que esta película interpretada por Javier Rodríguez tiene a un Notario y a un oficial de notaría de protagonistas.

“Patrimonio Nacional”: Luis Escobar, Marques de Legueniche, requiere a un Notario para levantar acta en el Palacio de Linares. Informa Carlos Higuera.

“¡Llame al timbre¡, si tengo que levantar acta tendré que proceder” – dice el Notario.

Oro: Es una película de Agustín Díaz Yanes que he visto hace unos días. Muere hasta el apuntador haciéndote perder el interés en la historia, pues la expedición llega a convertirse, por el afán y codicia de los aventureros (que no sé cómo piensan volver con el oro a España si se matan como chinches entre ellos) en una auténtica escabechina. La parte del oro que correspondería en el hallazgo a los que van muriendo era dispuesta verbalmente sin ninguna formalidad o testamentariamente en otros casos aprovechando al Escribano Real que acompaña a la expedición y que también muere, aunque antes deja su semillita en aquellas tierras … Eran los tiempos del Emperador Carlos I.

“El certificado”: Casualmente hacía zapping por la 2 de TVE cuando me encuentro una escena en el que un alborozado señor dice que está todo listo para pasar por el Notario y luego por el Registro de la Propiedad. Nunca se me había presentado el Registro en una película. No se lo que pasó porque tras esa escena continué haciendo zapping.

“Blas Infante. Un hombre para un pueblo”: Serie documental dedicada al considerado padre de la patria andaluza y también Notario.

¡Estoy vivo¡: En una escena de un episodio de esta serie de televisión, el protagonista que es un policía devuelto a la tierra desde el cielo (al estilo de Warren Beatty en “El cielo puede esperar” o de Robert Downey Jr. en “El cielo se equivocó”) con ángel de la guarda incluido, entra a un taller donde podría encontrarse una batería “mágica” traída del más allá y que el ángel ha perdido o le han robado. El gordo y sudoroso dueño del taller, al ver entrar al policía en su negocio le dice:

“Oiga, oiga que todo esto es más legal que un Notario”

“Traición”:  En esta serie española vuelve a repetirse la escena de un Notario leyendo el testamento a los herederos, con el muerto aún caliente. Me cuenta Antonio Cortés que el padre de una familia acomodada aparece flotando en la piscina de la mansión donde viven y, justo al día siguiente, aparece el Notario de cabecera, que al parecer es un viejo conocido de la familia, y  reúne a todos los herederos para leerles “informalmente” el testamente del padre.

Gracias a Sergio, Carlos y Antonio que me han suministrado parte de la información.

To be continued el 3 de Septiembre con un Paseo y el 5 con un post de estreno. ¡Felices vacaciones y gracias a todos los que me leéis¡

Hasta otra. Un abrazo. Justito El Notario. @justitonotario


 

7 comentarios

  1. Buenísima compilación.
    En la serie “Traición” se permiten algunas licencias artísticas, y luego viene la gente empeñada en que se lean los testamentos….Ni q estuviéramos en L.A…
    No obstante, lo peor de esa serie es ver en la página de RTVE, en la sección de personajes de la trama, cómo se refieren al despacho de abogados de la familia como “buffet”….Aún me sangran los ojos….

  2. Jose Luis Barriada Garcia

    Y me vienen algunas más a la cabeza, pero ahora mismo es momento de concentrarse en otros menesteres.

  3. Jose Luis Barriada Garcia

    También recuerdo una película española relativamente reciente en la que el protagonista es un opositor a NOTARIAS, uno de sus amigos también opositor pega los temas en la pared y esta volao de la cabeza con las pastillas. Y por supuesto el homenaje a el GRANDIOSO e IRREPETIBLE PEDRO REYES ” EL OPOSITOR”.

  4. Jose Luis Barriada Garcia

    Es de Maria Giraldez

  5. Jose Luis Barriada Garcia

    Buenos días. En YouTube, el cortometraje “el opositor” año 2009 de Maria Giralda. No es de Notarías pero capta un poco es sentido.

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